19 de mayo de 2015 16:55 hs

Las conversaciones entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su par cubano, Raúl Castro, parecen anunciar nuevos tiempos para la isla. Quizás los cambios traigan nuevas inversiones e ingresos, pero el principal generador de divisas de Cuba sigue siendo el turismo. A un territorio bendecido por arenas blancas, aguas profundas y azules, un clima eternamente agradable y puntos históricos de interés se agrega la histórica amabilidad con que los cubanos reciben a los turistas.

Cuba es un archipiélago de 110.800 kilómetros cuadrados de superficie que incluye centenares de cayos e islotes. La Habana, su capital, fue fundada en 1519 pero debió esperar hasta 1592 para que Felipe II le diera el título de ciudad, casi 30 años después de que el gobernador de Cuba se trasladara hasta ella desde Santiago de Cuba, donde estaba ubicada la sede del gobierno de la isla. De alguna manera, desde ese intercambio inicial, estas dos ciudades se transformaron en los pilares sociales, económicos y, sobre todo y desde los 90 para acá, turísticos del país. El clima invariablemente agradable de la isla la ha transformado en punto de encuentro de turistas de todo el mundo – sobre todo europeos - que aterrizan por miles en el aeropuerto José Martí. A eso se agrega una serie de lugares históricos que están asociados a distintos momentos de Cuba y que resulta también un punto de seducción para aquellos que quieren combinar playas con Cultura e Historia.

Casco antiguo. La Habana Vieja fue objeto de una renovación importante desde los años 90, lo que le permitió volver a lucir fachadas con brillo. En una apuesta a restaurar y rescatar varios edificios casi en ruinas, la zona más antigua de la capital volvió a mostrar con orgullo su amplia gama de estilos arquitectónicos. Dado su carácter de Patrimonio de la Humanidad, distinción que recibió de la UNESCO en 1982, se ha intentado que, sin perder su alma, sea luminosa testigo del pasado. Entre sus calles pueden encontrarse plazas con vendedores de libros, suvenires y cuadros. También pequeños locales – llamados “paladares” - casi familiares donde se puede hacer una pausa para probar algunos de los platos típicos de Cuba. En las improvisadas – y a veces hasta ilegales – mesas pueden saborearse distintos platos abundantes en arroz y legumbres. Se mantiene la tradición de platos antiguos como el casabe y el ajiaco que han sobrevivido al paso del tiempo.

Muy cerca del caso antiguo de la ciudad se encuentra otro sitio que es cita obligada de los turistas es el histórico Malecón, el cinturón de piedra de la ciudad. En 1901 se dio comienzo a su construcción que, debido a distintas desavenencias, se fue haciendo en etapas y demoró 50 años en culminarse. Coronado con varios monumentos, es el lugar más visitado por propios y extraños. Se trata de 6.000 metros de ancho de cemento que además bordea a varios de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Algo alejado de allí, hacia el Sur, se encuentran algunas de las más emblemáticas fábricas de habanos, el legendario cigarro cubano. Concebidos gracias a su confección artesanal, donde la clave pasa por elegir la hoja de tabaco adecuada – controlando color, tamaño, humedad, etc. – éstas fábricas tienen la particularidad de permitir recorrerlas y acercarse a algunos de los secretos de la tarea. En varias de ellas se conserva la tradición de elegir a una persona para que, mientras el resto no se aparta de su tarea, lea las noticias del día y algunos cuentos. También se pueden adquirir allí algunos de sus productos. Los “Cohiba” siguen siendo, imbatibles, los preferidos en el mundo entero. Según se cuenta, un día de 1963 Fidel Castro recibió de uno de sus guardaespaldas un habano de calidad y aroma superior, confeccionado por uno de los maestros de la confección de habanos. De inmediato Castro pidió que se hiciera una línea especial para que se fabricaran habanos especiales para citas o reuniones importantes.

A propósito de habanos, si se quiere hacer una disfrutable combinación de historia con literatura, el turista debe visitar “La Finca Vigía”, la casa que el escritor Ernest Hemingway eligió para vivir y en la que estuvo por más de 20 años. Está ubicada a 15 kilómetros del centro de la ciudad. Es una imponente construcción que se alza en medio de una vegetación frondosa – hay más de 500 tipos de plantas - , donde no faltan mangos, pinos y palmeras, y que se conserva casi intacta. Al ingresar, los visitantes son “recibidos” por “Pilar”, la embarcación que el escritor usó en sus múltiples incursiones marítimas. Dentro de la casa aún se conservan la mayoría de los bienes de Hemingway – incluida una piel de oso sobre las baldosas - y en las paredes del baño pueden verse, junto a una balanza, una serie de anotaciones que revelan que hacía un seguimiento estricto de su peso. También pueden visitar el hotel “Ambos mundos”, donde Hemingway vivió en los primeros tiempos en los que llegó a Cuba, entre 1932 y 1939.

Al regresar al casco antiguo, el turista puede desviarse hacia el este y visitar el monumento al héroe y revolucionario cubano José Martí. Ubicado en la llamada Plaza de la Revolución, la construcción es una torre de mármol gris, en forma de estrella, rodeada de columnas y jardines. Por delante hay una estatua de Martí sentado como “El pensador”, de Rodin. Enfrente se ubica el Ministerio del Interior, en una de cuyas paredes hay una enorme reproducción de la foto que el célebre fotógrafo Korda le tomó a Ernesto “Che” Guevara. En la base del monumento se encuentra un museo con cuatro salas.

Si de Historia se trata, el Museo de la Revolución reconstruye con detalles el proceso revolucionario de Cuba que derrotó a Fulgencio Batista y entró triunfante en La Habana en enero de 1959. Ubicado en el antiguo Palacio Presidencial, el museo fue creado en diciembre de ese año y tiene más de 30 salas y miles de objetos. Entre ellos, el célebre yate “Granma” con el que los revolucionarios dieron comienzo a su enfrentamiento con Batista.

Más cerca del Malecón, se ubica otro sitio emblemático de la capital cubana, la Catedral. De una gran belleza arquitectónica, su verdadero nombre: Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada de La Habana. Es un templo católico que en 1982 fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Por la misma calle de la Catedral, hacia el este, se encuentra la legendaria Bodeguita del Medio, reabierto en los 70 por la intervención del entonces presidente chileno Salvador Allende. Además de tomar los clásicos mojitos o daiquiris, el lugar permite disfrutar de varios de los platos característicos cubanos. En sus paredes hay miles de firmas, fotos y recuerdos de quienes pasaron por su barra. Los visitantes ilustres que llegan hasta ella también dejan su mensaje. Como Hemingway quien escribió en una de sus paredes: “Mi mojito en la Bodeguita, y mi daiquirí en el Floridita”.

Olas y viento. A la hora de dejar por un instante la historia o la literatura y decididos a disfrutar de las incomparables playas de Cuba, las opciones son varias. Son casi 600 kilómetros de arena bañadas por el mar Caribe y el Atlántico, a lo que se agrega una enorme barrera coralina. Sin dudas Varadero, con sus extensas cadenas hoteleras, es una de las más aconsejables opciones cuando se trata de turismo en la isla. Ubicado a 130 kilómetros de La Habana, es el punto más al Norte de Cuba. En sus más de 30 kilómetros hay más de 50 hoteles, que alcanzan a las 150.000 habitaciones. Varadero recibe anualmente un promedio de un millón de visitantes. Muchos de ellos apuestan a disfrutar las distintas competencias (regatas, buceo, yatching, paracaidismo, etc.) que se organizan cada año. O las múltiples actividades culturales, que incluyen distintos recitales de aristas latinoamericanos. De hecho, a principios de los 90 Jaime Roos y Ruben Rada tocaron en el Festival de Varadero, compartiendo escenario con Fito Páez.

En la misma línea se ubica Cayo Coco, una isla ubicada al centro del país que se caracteriza por una amplia propuesta hotelera. O Santiago de Cuba, que fue la primera capital del país. Fundada en 1515, llegó a tener como alcalde al célebre Hernán Cortés. Hoy en día ofrece una amplia propuesta hotelera. Puede visitarse el célebre Jardín de los helechos, que tiene 90 tipos de orquídeas y 350 tipos de helechos. Por su parte en Tivolí, uno de los distritos de la ciudad, uno puede cruzarse con decenas de músicos talentosos, que se turnan para cantar y que privilegian el repertorio de la nueva trova cubana.

La playa de Guardalavaca es una de las más visitadas del oriente cubano. No solo por sus encantos naturales, sino porque Cristóbal Colón anotó en su diario de a bordo lo que consideró uno de sus mayores hallazgos en una expedición a Cuba: “Nunca antes tan hermosa cosa vido”. Así sentenció del descubridor de América el impacto que le causó Guardalavaca al desembarcar en la región.

En noviembre de 2014 el popular cantautor cubano Carlos Varela estuvo de paso por Montevideo. En su extenso repertorio incluyó, como suele hacer, varias canciones que hacen referencia a la vida en La Habana, su ciudad natal. Canta Varela en uno de sus temas: Escuchando a Matamoros / desde un lejano lugar / La Habana guarda un tesoro / que es difícil olvidar. Tiene razón: Cuba y especialmente La Habana tiene tesoros difíciles de olvidar.

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