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Damián Lescano, de las tablas al potrero

A los 32 años se puso por primera vez los cortos para jugar en La Luz en el inframundo de la divisional C mientras sigue su carrera como cantante y carnavalero 

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15 de septiembre de 2018 a las 05:00

Una cancha dura y pelada ubicada a espaldas del Batallón de Ingenieros Nº 1. De un lado entrenan los juveniles de Villa Española. Del otro el primer equipo de La Luz que milita en la Segunda B Nacional, la exdivisional C. Lo más parecido al color de los sueños son los relucientes zapatos amarillos de Damián Lescano. ¿Quién? ¿El cantante? El mismo, el que a los 32 años se tiró a la aventura de sentirse futbolista. 

Lo arrimó al equipo Fabián Trujillo, exfutbolista de Cerro. “Un amigo, un hermano de la vida”, dice a Referí Lescano quien se sincera en el mismo arranque de la nota: “Como futbolista soy un buen cantante”. 

Trujillo, también de 32 años y con experiencia en Copa Libertadores con Cerro y en Copa Sudamericana con Fénix, asiente: “No es un jugador, hace 16 años que no toca una pelota, pero escucha y le mete ganas. Entiende enseguida. Técnicamente no es un superdotado, pero se sacrifica y ha jugado a la par de los rivales”. 

“Como jugador grande trato de aconsejarlo por lo que viví, es más, la posición se la elegí yo: ‘Ponete adelante que vas a correr poco, yo corro por vos y quedate suelto que algo blanco te va a quedar adelante’”, agrega.

“Siempre le gustó el deporte y vio en el fútbol una posibilidad para desarrollar esa vocación. No falta a una práctica, siempre le pone buena onda y se entrega al trabajo”, expresa el entrenador Fabián Bauhoffer quien debutó en 1991 con El Tanque Sisley como jugador y que fue campeón de la C con Uruguay Montevideo en 1993 y Juventud en 1995. Esta es su primera experiencia como entenador.

“Tiene muchas desventajas con respecto a los demás jugadores del plantel porque todos hicieron formativas en algún equipo. Entonces el jugador ya viene con una cabecita de entrenamientos, de aplicar diferentes sistemas. Y Damián es grande, por eso al principio le costó, pero luego rápidamente se integró al grupo y hoy trabaja a la par de todos”, agrega el director técnico. 

En la recta final del Apertura, que ganó Bella Vista, tras dos meses y medio de entrenar para ponerse a punto en lo físico, Bauhoffer llamó a Lescano para hacerlo debutar. 

Fue en el partido con Salus donde entró a los 82’ por Lucas Suárez en un partido jugado en La Bombonera. 

“Estábamos en una activación en el segundo tiempo, quedaba el tercer cambio y de repente me codea un compañero, ‘Sos vos, entrás’. ‘¿Qué voy a entrar yo?’ le digo y justo veo que el Palillo (Bauhoffer) me grita: ‘¡Damián!’ Salí corriendo como loco, me quería tirar para adentro de la cancha.  Después tuve una situación de gol, le robo la pelota al golero y le pego al arco, pero vino el zaguero corriendo de la otra punta y me la sacó en la línea”, cuenta Lescano. 

“Siempre jugué en el campito, pero nunca hice baby fútbol, escuelita ni juveniles. Soy del barrio Las Torres, entre el Paso de la Arena y el Cerro. Soy hincha de Cerro y sé por qué soy hincha de Cerro: por el barrio”, explica.

Antes que el fútbol a Lescano lo fascinó el timbre murguero que sonaba en la esquina de su cuadra. Ahí ensayaba murga La del Barrio que concursaba en el Carnaval de las Promesas.  

La murga le corre por las venas. Su tío, el Negro Lescano, salió por años en Araca la Cana.

“Empecé a los 11 años y en 2003, con 14 años, salí en Araca. Yo no soy cantante, me defino como cantor. Mi lugar es el Carnaval y el Teatro de Verano es mi estadio”, explica.

En 2009 pasó a Los Diablos Verdes donde se quedó tres años: “En 2008 murió Antonio Iglesias, el director, y fue muy emocionante porque me tocó cantar una despedida en su homenaje con toda La Teja de pie en el teatro. Ese año salimos segundos. Fue otra etapa hermosa de mi vida”. 

“Tuve una adolescencia distinta a la de mis amigos: no sé lo que es una piyamada, ni un cumpleaños de 15 ni salir a bailar. Mi adolescencia me la pasé arriba de la bañadera y en los tablados, era el niño mimado de Araca”, dice.

Después de Los Diablos cambió de categoría y pasó a hacer parodismo con Los Muchachos: “Otra familia, estuve cuatro años y en noviembre empiezo a ensayar”.

El Carnaval fue su trampolín a la música tropical donde arrancó con Miguel Ángel Cufós y luego fue una de las voces de L’Autentika: “Ahí aprendí lo bueno y lo malo de la noche, está en uno saber el camino que elige”, dice con orgullo.

Después de seis años decidió montar su propia orquesta: “Cambia la cabeza, una cosa es ser parte de un grupo y arreglar tu plata para hacer tu trabajo y otra es tener que ser el responsable del grupo y tener que estar siempre al firme para que camine la empresa, aunque esté engripado o esté cansado”, explica.

Lescano también sumó minutos contra Uruguay Montevideo en la última fecha del Apertura, en otro partido ganado por La Luz (2-1). 

El equipo de Aires Puros –campeón de la divisional por última vez en 1992 y en forma invicta– clasificó séptimo a la Liguilla y jugará en la primera fecha contra Huracán Buceo. 

“Nadie daba nada por nosotros y ahora se viene lo más lindo. Estar acá significa seguir en el ruido”, cuenta Trujillo quien tiene marcado a fuego los dos goles que le hizo a Rampla Juniors en el Clausura 2009 para un triunfo 3-2.

“Todo jugador de esta divisional que tanto conozco debe tener sacrificio, querer salir adelante, que esto sea un trampolín para su vida deportiva, para aprender, para escuchar, sacar lo mejor de las vivencias del vestuario y salir adelante aprovechando sus condiciones para poder pasar a otra divisional”, acota Bauhoffer.

Es dura la divisional C. Canchas imposibles, viático en lugar de salario, condiciones rudimentarias de entrenamiento. Vida de futbolista soñando ser futbolista.

Y ahí cayó Damián Lescano para cumplir un sueño. Justo donde los sueños parecen imposibles.

Termina la charla y se suma al grupo a entrenar. Bajó muchos kilos y está físicamente a la par del grupo. Se aplica con determinación a pesar de que da ventajas en el manejo de balón cuando arranca en velocidad. 

“Más que un sueño es una aventura, una locura, una idea loca”, admite. La felicidad está en las cosas más simples de la vida.

El hincha

“Cuando iba a ver a Cerro a veces me enojaba porque un jugador no corría o no llegaba a una pelota y ahora me doy cuenta lo difícil que es superar un ahogo, manejar la presión, salir bien parado de un encontronazo con un rival o meterte en el sistema de juego”, dice Lescano, hincha de Cerro de toda la vida y ahora jugador de La Luz.  

El jugador

“Contra Uruguay Montevideo entré de 9 y contra Salus jugué más por izquierda; ahí tengo más contacto con la pelota y me gusta jugar más arriba, suelto. Soy deforme (risas) porque soy derecho pero me manejo mejor por la izquierda”, afirma al ser consultado sobre cómo se define como jugador. 

LAS CIFRAS

43 minutos suma en su aventura futbolera en La Luz, entró ante Salus y Uruguay Montevideo.

7º puesto logró el equipo de Aires Puros en el Apertura; en la Liguilla debuta con Huracán Buceo.  

LAS FRASES

"Canta con los compañeros en el vestuario y en las comidas. Es tremendo cantante, pero lo que más aprendo de él es de su rol como empresario de la música y también cómo desarrolla su vocación futbolera”.

Fabián Bauhoffer, entrenador de La Luz

"Lo conozco de 2008, del barrio y porque es hincha de Cerro y nos iba a ver. En aquella época era el gordito que cantaba en L’Autentika, ahora yo soy su fan. Es un honor que esté con nosotros”.

Fabián Trujillo, jugador de La Luz

 

EL CARNAVALERO

De murguero a parodista

Las promesas

Empezó a los 11 años en murga La del Barrio del Carnaval de las promesas en el barrio Las Torres. 

Araca la Cana

Debutó en 2003 en un año donde los referentes de la murga se fueron para volver en 2004. Se quedó hasta 2008: “Es mi segunda madre”. 

Los Diablos Verdes

“Cantar la despedida en homenaje a Antonio Iglesias, en 2009, fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida”. 

Los Muchachos

“Salí cuatro años. No estuve el que ganaron (2016) pero igual me sentí parte del grupo”. Un año salió en murga Garufa.

 

La orquesta

“La noche y el fútbol son incompatibles pero igual lo tomo como algo sano y es algo que me motiva a cuidarme”. 

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