Por primera vez en la historia del Estado judío, la Policía israelí ha detenido a una banda neonazi de jóvenes inmigrantes de la ex URSS acusados de haber atacado a decenas de personas y pintado esvásticas en sinagogas, lo que ha llevado a varios diputados a pedir la reforma de la Ley del Retorno.
La mayoría de detenidos confesaron este domingo haber atacado a decenas de personas, principalmente trabajadores extranjeros en la zona de la estación central de autobuses de Tel Aviv, y haber matado con crueldad a centenares de gatos, según fuentes policiales.La banda es además sospechosa de haber pintado cruces gamadas nazis y el nombre de
Adolf Hitler en una sinagoga de la ciudad de Petaj Tikva, próxima a Tel Aviv.
La Policía les ha confiscado cinco kilogramos de explosivos, una pistola y un fusil de asalto M-16 que -según sus pesquisas- pretendían utilizar contra un grupo de punkis de Tel Aviv con los que ya habían protagonizado varios enfrentamientos violentos.
Según las fuentes, seis de los ocho han confesado su pertenencia a la banda y los hechos que se les imputan, mientras que los dos restantes, los presuntos cabecillas e identificados como Arik Ely Boniatov e Ilia Bonderenko, refutan las pruebas recogidas tras un año de investigación.
Los sospechosos escogían como víctimas a personas en una posición débil para denunciarlos, como trabajadores ilegales, en especial africanos, a los que "explicaban" su castigo por "no ser blancos", indicó a la prensa la superintendente Revital Almog, a cargo de la investigación.
Esta a priori impensable paradoja histórica ha reabierto además los debates en los círculos políticos sobre qué ha podido fallar en la educación de las nuevas generaciones y sobre la Ley del Retorno, que garantiza la ciudadanía israelí a los judíos de todo el mundo que emigren al país.
El primer ministro, Ehud Olmert, aseguró en la reunión semanal del Consejo de Ministros que las imágenes de los arrestados "muestran que, como sociedad, hemos fracasado en la educación de estos jóvenes".
Por su parte, los partidos religiosos se apresuraron a pedir una reforma de la Ley de Retorno, a lo que el ministro del Interior, Meir Shitrit, respondió que no dudará en privar de su ciudadanía y expulsar del país a los detenidos si resultan condenados."Israel se ha convertido en un refugio para gente que odia Israel y a los judíos y que explota la Ley del Retorno para actuar de acuerdo a este odio", denunció Effi Eitam, diputado del Partido Nacional Religioso.
Para la organización judía estadounidense "Liga Anti Difamación", la "trágica ironía" de este caso es que los arrestados "habrían sido elegidos para ser aniquilados por los nazis que tanto se afanaban en emular".
(EFE)