"La medición del tiempo puede echar nueva luz sobre las privaciones que están ocultas detrás de las mediciones del ingreso de los hogares —y que se omiten en otras mediciones multidimensionales—, así como sobre su nexo con el crecimiento económico, con el universo del trabajo remunerado y no remunerado, con las políticas públicas y de bienestar", explica.
Uno de las variables donde Uruguay sobresale respecto a sus pares de la región y el Carbie es la productividad. Con un crecimiento de 3,6% de la productividad por persona empleada y de 3,9% por hora trabajada, el país es el líder de la región en esa variable.
Solamente es seguido de cerca por Perú (3,4% y 3,7%, respectivamente), mientras que el grueso de los países muestra tasa en el eje del 2% o del 1% como tiene Argentina. No obstante, el informe advierte que el crecimiento de la productividad es "muy inferior" al que muestran economías con altas tasa de crecimiento, donde las tasas superan el 6%.
En la otra vereda, Uruguay queda mal parado en la vulnerabilidad de los pobres de 15 a 24 año que no estudian ni trabajan (nonis). El país tiene el mayor porcentaje (40,3%) de sus jóvenes pobres que vive con menos de US$ 4 por día. Asimismo, se ubica segundo (22,4%) –por detrás de Chile–, con el porcentaje de jóvenes que son vulnerables –perciben un ingreso de US$ 4 a US$ 10 diarios–.
La amenaza para 30 millones en la región
El informe del PNUD advierte que entre 25 millones y 30 millones de personas se encuentran en riesgo de caer a la pobreza en América Latina y el Caribe. El trabajo sostiene que la estrategia de "más de lo mismo" no rinde. El crecimiento económico tiene "rendimientos decrecientes" por la presencia de techos "laborales y fiscales, por lo que se hace "imperativo" adoptar un enfoque "multidimensional de acción". "Proteger los logros es el mayor reta de la coyuntura", sostiene la presentación del coordinador del informe, George Gray Molina.
La reducción de la pobreza se desaceleró luego de la crisis de 2009, y se estima que aumento acumulado cercano a 2,8 millones de personas en 2015-2016. En la última década, alrededor de 94 millones de personas se incorporan a la clase media regional. El experto sugiere que la agenda de desarrollo de cada país no expire en un umbral de ingreso.