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El costo país

Columna de análisis en El Observador Agropecuario

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13 de junio de 2013 a las 14:45

El Uruguay de hoy es un país carísimo para vivir y para producir. Es más caro que la mayoría de los países europeos y más caros que EEUU. Para captar cuán grave es la situación vamos a usar un indicador simple: el costo de transportar una tonelada a lo largo de un kilómetro.

Y usemos para la comparación a Paraguay, país que, como Uruguay, no tiene petróleo y que además está encerrado en una situación mediterránea, lo que encarece la llegada de equipos e insumos en comparación con Uruguay y sus puertos.

Pues bien, en Uruguay cuesta 17,5 centavos de dólar el indicador tonelada/kilómetro, mientras que en Paraguay cuesta 9,8 centavos de dólar. La diferencia es devastadora; tanto en un país como en el otro, se usan los mismos modelos de camiones, que precisan los mismos choferes y usan el mismo diesel.

Así que esa diferencia de 9,8 a 17,5 centavos de dólar por tonelada/kilómetro nos está mostrando el costo país propio de Uruguay porque los camiones y el petróleo valen lo mismo en el mundo, pero es más caro hacerlos llegar hasta Paraguay que desembarcarlos en Uruguay.

Estos son hechos, es la realidad, no tienen ideología ni vienen de izquierda o de derecha. Esto es un problema que los uruguayos tenemos que resolver.

Y para resolverlo debemos entender la causa del problema para no tomar aspirinas contra un cáncer.

En mi opinión, la causa del problema es el excesivo gasto público y voy a explicar por qué. Estamos en tiempos de bonanza económica nunca vista, fogoneada por dos factores: nulo costo internacional del dinero, lo que beneficia a un país deudor como Uruguay, y altos precios de nuestras exportaciones de commodities.

En tiempos de bonanza, cualquier persona, familia, empresa o Estado bien administrados gastan menos de lo que reciben y reducen su deuda. Es puro y simple sentido común, no hay cómo contradecir. Pues bien, Uruguay debería tener un superávit fiscal de 2% del Producto Interno Bruto (PIB) y en vez de eso tiene un déficit de 2,8% del PIB; allí está la madre del borrego.

Esta situación indica que el gobierno está gastando muchísimo; esto tiene consecuencias claras y graves. El exceso de demanda impulsada por el gasto público acelera la inflación; eso más la blandura ideológica de las autoridades catapulta los salarios muy por arriba de los aumentos de productividad; mantener ese gasto alto y creciente requiere impuestos altísimos, en los combustibles, en la renta de empresas y personas, en el IVA, etcétera, etcétera (solo como referencia, el impuesto a la renta en Paraguay es 10% al barrer).

Además, si existiese un superávit de 2% sobre el PIB, con esos pesos que sobran de los impuestos cobrados se podrían comprar dólares para pagar deuda pública; ahora hacemos lo contrario, tomamos deuda nueva y hacemos entrar más dólares al país al endeudarnos, deprimiendo de esa forma el valor del dólar y ayudando a encarecer el país.

Si se baja el gasto público la inflación se modera, se pueden comprar dólares con pesos genuinos (no emitidos para comprar dólares, lo que obliga a esterilizar emitiendo papeles en pesos a tasas muy altas, lo que a su vez atrae dólares desde el exterior para pasarse a pesos y arbitrar tasas, en un círculo vicioso carísimo para el país) y así el tipo de cambio mejora, se pueden bajar los impuestos a rubros claves para la competitividad como e l combustible y la energía y, con menos inflación, se pueden moderar los aumentos salariales.

Hay que creer o reventar: el problema del costo país es el problema del exceso del gasto del Estado. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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