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30 de septiembre 2023 - 5:02hs

María Eugenia Scognamiglio y Tomer Urwicz

Nadie en su entorno sabe cuántas veces Carolina Cosse se mira en el espejo antes de salir de su casa. Ni siquiera saben si se mira. Pero la vestimenta que la intendenta de Montevideo y precandidata —no autoproclamada aún— luce según las actividades que la deparan en el día, hablan de un pienso. De una intención.

A Cosse no le gusta hablar de su vestimenta o, más bien, no cree que sea relevante. Para ella la elección de la ropa, ajustada a un momento y lugar, "es obvia" y es lo que "hace cualquier mujer".

Pero, por más que se le quite relevancia al tema, Cosse demuestra en algunas de sus apariciones públicas que la obviedad no es sinónimo de librado al azar: la intendenta recibe al presidente brasileño, Lula Da Silva, con vestido rojo bermellón. Le entrega una remera roja bermellón de Familiares de Desaparecidos. A las afueras del palacio municipal “el pueblo” agita las banderas rojas bermellón del Partido dos Trabalhadores.

IM Lula da Silva y Carolina Cosse

Cosse marcha el 8M con una blusa azul-violáceo. Se defiende del juicio político con una camisa azul apagada y un blazer beige. Va al comité del Frente Amplio con los colores de la bandera artiguista. Muestra la estrategia Montevideo Más Verde con un atuendo con el mismo código en la tabla Pantone. Despide a su amigo Marino Arana con el negro de luto.

Captura pantalla Distinción “Más Verde” al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva

“Es ella misma, siendo ella”. El diseñador y vestuarista Nelson Mancebo conoce a la hoy intendenta desde que era una adolescente. Ve en ella una “preocupación” por la imagen desde que empezó a jugar en las grandes ligas de la política uruguaya. “Es una mujer que, equivocada o no, —el experto no siempre comparte cómo va vestida su amiga— es tan inteligente que hasta piensa en ello (la ropa)”. Y esa característica, “innata” y “sin el asesoramiento de nadie”,  es para Mancebo “una muestra de cambio” que Cosse viene transitando "desde que entró al Parlamento".

Un político que se precie de tal “tiene que tener bien claro que el vestuario es parte de la persuasión, del arte de convencer al otro. ¿Hay que ser auténtico? Sí. Pero también hay que mostrarse con la mejor versión de uno mismo porque eso comunica”, dice a El Observador la argentina experta en protocolo Karina Vilella, la misma que había advertido que Cristina Fernández de Kirchner “no se vestía de luto” tras la muerte de su esposo Néstor, “sino que tomó la decisión de vestirse de negro que no es lo mismo”.

El psicólogo austríaco Paul Watzlawick sostenía: “No se puede no comunicar”. O, dicho más sencillo, todo comunica. Una bombita de luz encendida en el interior de una vivienda da a entender que hay alguien habitando. Un bostezo es señal de aburrimiento o sueño. Los cachetes rojos denotan vergüenza. Y esa premisa parecería que Cosse —tal vez sin proponérselo— la lleva puesta…en su vestimenta.

Amarillo alegría

Cosse ha vinculado con bastante frecuencia en sus discursos la palabra "alegría" para referirse al Frente Amplio –"la alegría es nuestra y siempre la vamos a defender"– y también en los temas del día a día, como cuando la reforma de la seguridad social era un proyecto de ley. –"Me empaña la alegría", opinó–.

Más acá en el tiempo, durante la crisis hídrica, Cosse escribió en el semanario ABC una columna que tituló "Defender la vida, como una trinchera", en alusión al poema de Mario Benedetti "Defensa de la alegría". Allí expresó: "La defensa de la alegría, es, en mi humilde opinión, la defensa de la vida".

Pero, la intendenta no solo ha vinculado el concepto de la alegría con su política partidaria a través de las palabras, sino que también lo ha intentado transmitir con su vestimenta

Quizás el ejemplo más notorio es el traje amarillo pastel –un color asociado con la alegría y la acción, según la teoría de la psicología del color– que usó en una conferencia en la sede del Frente Amplio, al recibir el apoyo de sus correligionarios cuando los ediles de la oposición quisieron iniciarle un juicio político.

Foto: Leonardo Carreño Carolina Cosse

También usó el amarillo antes, en 2018, cuando el Frente Amplio presentó a los precandidatos para las elecciones internas de junio de 2019. Otra vez: pese a que en el teatro tenga fama de mala suerte, el amarillo es, desde la antigüedad, el sinónimo del brillo del sol, de la riqueza y felicidad.

Mancebo asegura que él no la asesora y que nadie podría hacerlo porque "ella es como es", y, por consiguiente, es la dueña de sus elecciones. "Ni me llama ni me dice 'qué me voy a poner', no es su forma", dice. La propia Cosse lo reafirma: dice que es obvio que si va al Partido Colorado se va a vestir en ese tono y que a la hora de elegir sus atuendos no lo piensa demasiado, más bien sabe qué ponerse en cada ocasión. Y que el color amarillo lo usa porque le gusta.

Frente Amplio Precandidatosd el FA en 2018

Para los profesionales del vestuario y el protocolo la elección de los colores no debería ser algo lineal y tampoco es lo único a tener en cuenta: también se eligen el diseño y la textura. 

“La linealidad de los colores no siempre ayuda: el luto no tiene por qué representarse de negro, puede ser con colores sobrios, con pasteles", opina la argentina Vilella y agrega: "Los socialistas solían usar mucho el cuerpo y los zapatos que se identificaban con la clase obrera. La derecha clásica era más del traje y las lanas finas, el acercamiento a la ruralidad".

Mancebo, el diseñador cercano a Cosse, critica varias elecciones de la intendenta. "Un color rosado para inaugurar una cosa no es el adecuado", dice, en referencia al vestido que usó el día de la inauguración de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM) junto al presidente, Luis Lacalle Pou.

Para él, la inauguración de la UAM es un evento "más popular" al que Cosse debió ir con una vestimenta "más neutra". El vestido que usó "es para ir a una ocasión al teatro Solís", opina.

Carolina Cosse

Más verde, "exceso de verde"

La principal estrategia ambiental y de limpieza de la intendencia que lidera Cosse tiene un color: Montevideo Más Verde. El diseñador Mancebo es quien se encarga de delinear la imagen institucional en torno a esa marca, "que todo conjugue".

La tarea la realizó en varias administraciones: desde primera intendencia colorada a la salida de la dictadura, pasando por las administraciones de Mariano Arana y de Marcos Carámbula y Yamandú Orsi en Canelones.

Mancebo es el encargado, por ejemplo, de diseñar los jardines que se colocaron en la fachada de la IM o de algunos eventos que organiza la comuna. "Hay toda una estrategia que parte de Cosse y yo voy dándole el entorno a Montevideo", cuenta.

Pero, de nuevo, la intendenta también llevó el verde a su vestuario. Y Mancebo dice que eso "nace de ella" y critica, sonriendo, que a veces, hay un "exceso de verde" entre la cartelería, las letras, las luces sumado al atuendo de la intendenta.

Camilo dos Santos Carolina Cosse en la explanada de la IM

"Ella se compra un saco verde y si yo fuera su asesor le decía 'por favor, Carolina, sacate ese saco verde". Sin embargo, pese a la obviedad de la elección, el experto también cree que los políticos uruguayos no piensan demasiado en eso de la psicología del color a la hora de elegir su indumentaria. 

Y también que Cosse tiene una influencia teatral de parte de sus padres porque la intendenta se crió en ese ambiente: con su padre, el director de teatro Villanueva Cosse, y su madre Zulma Garrido. Es decir, con personas que creaban personajes, que pensaban de qué forma llevarían su vestuario, de qué colores.

Para Cosse su padre no influye en su conocimiento respecto a la búsqueda de los mensajes a través de la ropa, pero sí, dice que más bien fue su madre.

Vestirse y ser mujer

Cuando al expresidente José Mujica le preguntaron por la contienda interna en el Frente Amplio, dijo: “Cosse tiene un don a favor: es mujer, y están de moda”. Luego pidió disculpas y aclaró que se trató de un “error lingüístico”. Incluso llegó a reconocer que, en tiempos que las encuestas de opinión pública señalan que a ocho de cada diez uruguayos les gustaría ver una mujer presidenta, puede que sus dicho hayan sido un tanto “machistas”.

Pero, ¿hay algo de machismo en que se preste atención a cómo va vestida una mujer política y no tanto el político varón? Cosse no lo duda, hasta bromea con que El Observador luego hará una nota sobre la vestimenta de cada político varón.

Pero la experta argentina Vilella admite que “las mujeres tienen la presión extra de un abanico más amplio de vestuario y colores; por eso llama más la atención cómo se viste una candidata que un candidato que luce de traje”.

Mancebo coincide, aunque reconoce que “poco a poco empieza a notarse una mayor preocupación por la vestimenta en varones políticos”. Como ejemplo cita a Yamandú Orsi y Luis Lacalle Pou, “dos hombres que se nota están pensando en el tipo de traje”.

El vestuarista dice que más allá de sexo biológico, “al político uruguayo le cuesta dejarse asesorar” y que, salvo con su amiga “Mercedes Menafra a quien se le podía decir usa esto o aquello, es difícil que el político entienda la relevancia de la imagen”.

Para Vilella no es una particularidad uruguaya ni está asociada a la imagen del uruguayo gris. “En América Latina los candidatos a presidente todavía no toman en cuenta la imagen como deberían hacerlo. Desde la época de María Antonieta ya está demostrada la relevancia del vestuario para la construcción de un voto positivo”.

El saludo, por ejemplo, es la primera señal de cortesía y encuentro. “Si un político llega a un lugar y da la mano con la palma hacia abajo, obliga a que la otra persona tenga que saludarlo con la palma hacia arriba. Esa es una expresión de invasión, de posesión, de dejar al otro con la mano vacía. Mucho más si con la otra mano le agarra el codo y no le da escapatoria”.

Los zapatos de la polémica y las liquidaciones
A Cosse le gustan los zapatos. Pero, los que están en liquidación y fuera de temporada, dice. En 2020 fue a visitar a Tabaré Vázquez a su casa y en las fotos, mientras subía la escalera, se vio que los stilletos que llevó tenían suela de color rojo.
Enseguida las redes sociales se llenaron de especulación: que eran de Christian Louboutin y que costaban mil dólares.  "Son de María Madá, que queda atrás del Mercado Agrícola. Se los recomiendo, tiene unos zapatos impresionantes, fui con unas amigas, estaban de liquidación y me costaron $ 2.200", respondió en aquel momento.
Cosse recuerda el episodio al preguntarle dónde compra la ropa. Según dice la compra en locales e intenta que sean prendas de liquidación al cierre de la temporada. A veces, "por falta de tiempo", la ve de antemano en internet para llegar a la tienda con la elección hecha, contó.
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