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El principal dirigente de Verónica Alonso: su celular

La precandidata apuesta a las redes sociales y Google para captar voluntarios de campaña y futuros votantes

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21 de enero de 2019 a las 05:01

Gabriel Cunha toma su celular, lo mira y exclama: “Tenemos esto”. El jefe de campaña de la senadora y precandidata nacionalista Verónica Alonso resume con ese aparato su estrategia de cara a las elecciones internas de 2019. Tanto Alonso como Cunha son conscientes de que se les critica su falta de estructura, por lo que buscaron una alternativa.

“La primera, es cambiar los líderes de opinión. Como no tenemos dirigentes, usamos los celulares. Podemos hablarle directamente a la gente y de esa manera generar un nuevo tipo de líderes de opinión, que es lo que nosotros llamamos voluntarios”, dijo Cunha a El Observador.

El trabajo de Alonso hacia las internas implica, entonces, generar una red de personas que no necesariamente están vinculadas a la política y que se encargan de tareas que en estructuras políticas “tradicionales” –como las definen desde su sector- harían dirigentes. “Se nos achaca la falta de estructura tradicional, porque todos siguen haciendo las cosas como adentro de la caja, siempre haciendo lo mismo. Y las estructuras partidarias van al mismo dirigente político, que no subestimamos porque tenemos varios y son bienvenidos, pero buscamos que esa dirigencia no esté contaminada por la vieja práctica de la política”, explicó la precandidata a El Observador.

El grupo político considera que las “estructuras partidarias tradicionales” son importantes para la distribución de listas un mes antes de las elecciones y para tener personas en la calle el día de la elección recorriendo los circuitos. Sin embargo, nada de eso que a priori les falta, les quita el sueño porque encontraron la manera de captar voluntarios con el uso de las redes sociales, mediante mensajes de Whatsapp que luego pasan a ser llamadas, mensajes directos en Facebook y difusión a través de Twitter.

Por eso para el sector Esperanza Nacional –liderado por Alonso- se debe cambiar la oferta de candidaturas que se les ofrece a los votantes así como el modo de comunicación con la gente. “El Partido Nacional no logra pasar el 32% en ninguna medición, no está logrando ser la opción de gobierno que tendría que ser. Tenemos que lograr hacer el salto y romper con eso de que el partido no puede ser la opción. La oferta de Lacalle Pou y Larrañaga no logra permear en la gente. A eso se le suma que si salís a la calle ves que la gente está un poco reticente a lo que es el político. Por eso nosotros tratamos de conectar directo con la gente y hablarles de persona a persona”, afirmó Cunha.

Eso lleva a que desde que Alonso se planteó competir en la interna de junio, en su comando tuvieran claro que la estrategia de propaganda y difusión se iba a enfocar en los medios digitales. En ese sentido, tuvieron una primera etapa que implicó dar a conocer a la precandidata, que sobre 2017 era conocida por 35% de los ciudadanos, según las cifras que manejan. Por ese tiempo, su nivel de conocimiento llegó a 75% y están convencidos de que parte de ese aumento tiene que ver con “hablarle a la gente de temas específicos”.

Alonso y su equipo utilizan herramientas de Faceboook y Google que permiten conocer los gustos de las personas de manera bastante específica. Con los datos que sacan de las redes sociales segmentan a los posibles votantes y les envían información que puede serles relevante. En suma, “les hablan de temas específicos”, en palabras de Cunha.

“Nosotros tratamos de darle un disparador a la gente. Estamos tratándolos en función de cómo es la comunicación hoy. Es aplicar la inteligencia de Google y Facebook para generar contenido relevante para la persona. Usando bien las herramientas de segmentación llegás con contenido relevante y ese es el camino que nos planteamos”, agregó el asesor de Alonso.

Una oficina más que una sede

La puerta de una de las oficinas del edificio ubicado en la esquina de 18 de Julio y Vázquez suele estar abierta. Al entrar, están escritas en letras modernas dichos de Wilson Ferreira Aldunate, Luis Alberto de Herrera y Aparicio Saravia. En las paredes también se pueden leer frases motivacionales relativas al trabajo y garabatos y palabras sueltas adornan una pared de pizarra que se usa para hacer lluvias de ideas.

Dos oficinas, una sala de reunión, una para pequeños actos, tres estaciones de trabajo con computadoras Mac y un futbolito para el tiempo libre componen la nueva sede de Alonso, a la que no le faltan los carteles de “Verónica presidenta” con fotos de sus recorridas por Uruguay.

Más que una sede política, el comando de campaña de la precandidata se mueve en lo que bien podría ser la oficina de una empresa. De hecho, fue pensada para que todo el trabajo de redes sociales, programación de página web y contacto de voluntarios se desarrolle en ese piso.

En las estaciones se trabaja por turno en tres áreas: edición de video, redes sociales, programación de la página web y contacto con voluntarios.

Quienes se dedican a las redes sociales responden uno por uno los mensajes y comentarios que llegan por Facebook y Whatsapp y, cuando alguien quiere ser voluntario, se lo contacta por teléfono. También se hace un monitoreo constante de quienes ya trabajan de forma voluntaria.

Alonso cree que, pese a que lograron crear una red de voluntarios en los 19 departamentos, es necesario que “se sumen más personas al proyecto porque la demanda es cada vez más grande”.

Tanto para ella como para Cunha, que guía muchos de los pasos a seguir de Esperanza Nacional, la política tradicional es “encerrarse en cuatro paredes” pero ellos quieren derribar esas “paredes” y usar ladrillos digitales.

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