Las fuentes consultadas por Observa, confirmaron el hallazgo de estos "restos presumiblemente humanos" pero prefirieron no realizar otro tipo de declaraciones al respecto.
Según este informe, que está en manos del juez Juan Carlos Fernández Lecchini, el trabajo comenzó en el denominado Sitio A y sus alrededores. El 28 de abril, se realizó la inspección del suelo de un pozo de 2 metros por 80 centímetros que había llamado la atención a los investigadores. En dicha inspección, los investigadores encontraron un resto óseo que no se pudo determinar que perteneciera a animales según el relevamiento arqueológico. Este lugar tiene forma y tamaño de tumba y está comprendido en parte dentro del Sitio A.
Pero, la revista consigna este viernes, que además de este hallazgo y debajo de lo que aparenta ser un piso se encontraron siete fragmentos óseos aparentemente de "epífisis donde domina el tejido esponjoso y solo en dos de ellos se pudo observar la presencia de superficie cortical". El arqueólogo Roberto Bracco relata en el informe, al que accedió la publicación, que "a nivel de campo no se los pudo identificar como pertenecientes a animales domésticos, pero al observarse -en el contexto de la investigación que se está desarrollando- que manifiestan características propias, aunque no exclusivas de los huesos humanos, se operó sobre esta hipótesis".
De acuerdo a la publicación, el juez Fernández Lecchini tiene en su poder estos hallazgos.