Economía y Empresas > CADENA PRODUCTIVA

Estudio avizora una perspectiva positiva para el complejo sojero

Faltan políticas activas que favorezcan la industrialización, según privado

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23 de noviembre de 2017 a las 05:00

En los últimos años se han producido grandes cambios a nivel internacional del complejo oleaginoso. En la región, el crecimiento del sector pesa cada vez más en la producción, procesamiento y comercialización, mientras que Uruguay existen buenas perspectivas a nivel industrial para desarrollar el proceso que abarca desde la producción de granos hasta la industrialización de la oleaginosa.

A nivel mundial la soja ocupa el 52% del área oleaginosa; el principal importador es China, mientras que el Mercosur es el principal exportador. En el comercio global de granos hay una alta concentración empresarial y un aumento del protagonismo de las empresas de comercio del país asiático. El aumento de la demanda de alimentos y proteínas como también la producción de biocombustibles explica la creciente demanda.

En ese marco de referencia, el Instituto de Competitividad de la Universidad Católica (Ucudal) presentó este miércoles el libro La industria oleaginosa en Uruguay desde un enfoque estratégico.
El desarrollo de sectores estratégicos con potencial competitivo y la competitividad como un proceso de mediano y largo plazo –que implica participación activa de diferentes actores, y la necesidad de estrategias que permitan gestionar los procesos y consensurar acciones–, fueron algunas de las ideas claves en el desarrollo del trabajo.

Además se consideró la importancia de la diversificación productiva y la construcción de capacidades en los procesos de desarrollo, y el rol de la política industrial. La publicación estima que para recorrer un camino exitoso en este sector, es fundamental construir estrategias que requieren de una fuerte interacción entre actores públicos, privados y la academia.

Más aun en un país pequeño inserto en una región con fuertes asimetrías en las cadenas de valor. Además, las empresas son claves en los procesos de construcción competitiva: es donde se crea valor y son las que compiten.

Esos procesos –que involucran innovación e incorporación de tecnología–, requieren tiempo, persistencia, desarrollo de capacidades, permanente evaluación y corrección. También implican riesgos, por lo que es necesario tener la capacidad de asumir compromisos visualizando y orientando procesos cuyos resultados se verán en el mediano o largo plazo, sostiene.

Escaso valor agregado

La región se ha posicionado como principal productor de proteínas de soja a nivel global. Brasil produce 105 millones de toneladas al año, Argentina entre 55 y 60 millones, Paraguay 9 millones y Uruguay –al igual que Bolivia– produce 3 millones. La suma de estas cifras conforma el 55% de la producción de soja a nivel mundial.

Hoy Argentina tiene una capacidad de procesamiento del 125% de su producción, Bolivia procesa el 100%, Paraguay el 75%, Brasil el 60% y por último, Uruguay tiene una capacidad de procesamiento de entre el 12% y el 20%. Por otro lado, en relación a la molienda efectiva que se realiza en la región, Bolivia muele el 100%, Argentina el 80% (de su propia producción) Brasil y Paraguay el 60% y Uruguay menos del 10%. "Esto se debe a que en otros lugares hay políticas activas que favorecen la industrialización y que acá hoy no hay", dijo el director de Cousa, Jorge Gard, uno de los disertantes invitados.

"Nosotros creemos que Uruguay tienen un potencial importante de productos industrializados a partir de las materias primas agrícolas", sostuvo Gard, y agregó que la situación será más fructífera "una vez que se equipare las situaciones de competencia". En un mercado ampliado como el Mercosur "eso debería haber sucedido hace muchos años". Para poder subsistir, Cousa hizo "una apuesta, una diversificación y trabajó en agregación de valor".

El decano de la facultad de Ciencias Empresariales de la Ucudal, Igancio Bartesaghi, expresó por su parte que Uruguay tiene "muchas dificultades" a la hora de elegir potenciar un sector y también en la interacción entre los diferentes actores. "Creo que este libro está dando una discusión en el momento justo. A Uruguay todavía le restan tomar muchísimas decisiones vinculadas a la política industrial, pero en particular a algo que es clave hoy en el mundo: los alimentos y el valor agregado a partir de los alimentos, porque las transformaciones que se están dando allí son enormes. Hay impulso de la demanda pero también de la oferta", concluyó.
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