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FA avanza con reforma de la Caja Militar pero los blancos amenazan con revisarla

Si el Partido Nacional logra imponerse en las elecciones de 2019 modificará el proyecto

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28 de agosto de 2018 a las 05:00

Entre derechos adquiridos o privilegios, entre castigo o reforma y entre apuro o lentitud, la Cámara de Senadores aprobó este lunes, solo con los votos del Frente Amplio, la reforma del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas (más conocido como caja militar) y ahora deberá pasar a la Cámara de Diputados. Se trata del último servicio de pensiones que queda por reformar a pesar de que la ley que creó las AFAP en 1995 establecía que antes de 1997 todas las cajas debían ser reformuladas.
 
Tras varios anuncios y más de un año y medio de discusión interna en el Parlamento, el Frente Amplio dio el primer paso para reformar la Caja Militar. Sin embargo, los efectos de esta reforma, que no se verán hasta dentro de 15 años, pueden variar según quien gane las próximas elecciones nacionales. Es que los sectores mayoritarios del Partido Nacional, el principal adversario electoral del oficialismo, ya anunciaron que revisarán la ley en caso de llegar al poder.
 
"Prometemos revisar esta ley, en caso de aprobarse, por injusta cuando cambien las circunstancias políticas", dijo el senador blanco Jorge Larrañaga (Juntos) que incluso presentó un proyecto que impulsaba cambios solo para los militares que ingresen a las Fuerzas Armadas una vez aprobada la ley. La iniciativa oficialista prevé cambios para aquellos militares que hoy en día tengan menos de 15 años de servicio. El senador Álvaro Delgado (Todos) aseguró a El Observador que en caso de llegar al poder "va a haber modificaciones" porque este proyecto "mata" a los que menos ganan.
 
 
Los cerca de US$ 500 millones de déficit anual que tiene la Caja Militar es uno de los principales motivos por los que todo el sistema político entiende que es necesaria reformarla. Sin embargo, las diferencias están en a quiénes abarca la reforma y cuáles son los cambios que se aplican.
 
El texto acordado deja por fuera de las modificaciones al personal con 15 o más años de servicio, establece una tasa de reemplazo progresiva de entre 90% y 85% y dispone un tope de $ 101.108 mensuales, actualmente hay jubilaciones superiores a $250.000 mientras que en el BPS el tope es de $65.000.
 
Desde el Frente Amplio aseguraron que con esta iniciativa se están atacando privilegios que habían sido instrumentados durante la dictadura y que el proyecto apunta a una mayor justicia social. El senador oficialista Yerú Pardiñas (Partido Socialista) fue de los más críticos con la oposición y aseguró que desde el Partido Nacional están en contra a la reforma por el rol que pretenden de las Fuerzas Armadas e hizo referencia al presidente de la Junta Departamental de Tacuarembó, Felipe Bruno, -que dijo que era necesaria otra dictadura para que se vaya el FA- y a la propuesta de Larrañaga de que los militares colaboren con la Policía en la seguridad interna.
 
 
La senadora Constanza Moreira explicó con números los motivos que justifican la reforma a la que denominó como "muy tibia" al igual que la senadora Daniela Payssé y el senador Juan Castillo. Moreira explicó que de todo el dinero que se paga por jubilaciones militares el 20% se destina a las 1.573 jubilaciones más altas y que un 70% está distribuido entre 10.000 oficiales. "Para pagar las jubilaciones de 700.000 personas gastamos lo mismo que para 60.000", dijo la senadora en relación al déficit del BPS y de la Caja Militar.
 
La senadora agregó que el Estado destina en promedio US$ 1.600 por año para pagarle la jubilación a un cotizante del Banco de Previsión Social (BPS) mientras que los de la Caja Militar le cuestan al Estado US$ 8.600. Además, las 1.573 jubilaciones más altas le cuestan al Estado US$ 50.000 por año.
La edad promedio de retiro de los militares es de 49 años mientras que en el BPS la edad promedio llega a 63 años. "Retirar un privilegio no es imponer un castigo", dijo Moreira.
 
Para la oposición el principal problema es que se está reformando el servicio de retiros de las Fuerzas Armadas antes de reformar las cartas orgánicas. "Se está poniendo la carreta delante de los bueyes", dijo el senador del Partido Independiente, Pablo Mieres, y el argumento fue repetido por varios senadores blancos que también apuntaron a los "prejuicios" del Frente Amplio contra los militares. "Si uno discute este tema desde los resentimientos y odio del pasado va a resolver mal las cosas", dijo el senador blanco Javier García.
 

Extrañan a Fernández Huidobro

Uno de las frases repetidas por la oposición durante el debate parlamentario fue que esta reforma no hubiera salido desde el Poder Ejecutivo si Eleuterio Fernández Huidobro (1942 – 2016) siguiera como ministro de Defensa.
 
Fernández Huidobro, exintegrante del Movimiento de Participación Popular y extupamaro, ocupó la cartera de Defensa desde 2011 hasta su fallecimiento y en la oposición le reconocieron su "conocimiento" de las Fuerzas Armadas. Los senadores blancos Luis Alberto Heber y Carlos Camy aseguraron que Huidobro tenía el peso político necesario para frenar esta reforma y acusaron al actual ministro de Defensa, Jorge Menéndez, de no representar a las Fuerzas Armadas.
 
El rol de Menéndez, que no permitió que los comandantes en jefe de las distintas fuerzas comparecieran ante la comisión que discutía el proyecto, fue otro de los puntos de discusión de este lunes. "No es el militar de carrera sujeto a disciplina el que tiene que opinar de políticas públicas", defendió Pardiñas.
 

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