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Fideicomiso en Canelones: sabemos quién ganó la pulseada política pero no sabemos por qué las obras no se hacen

La pulseada entre Yamandú Orsi y el gobierno nacional y la incógnita sobre el contenido de la discusión

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22 de julio de 2021 a las 16:01

La falta de un voto en la Junta de Canelones para aprobar el fideicomiso que pretendía el intendente Yamandú Orsi marcó un quiebre en el tono con el que el jefe comunal canario se había mostrado hasta ahora.

Nada de ese perfil conciliador que cosechó desde hace varios años apareció este miércoles cuando vio que los opositores no lo apoyaron. Habló de injerencia del gobierno en asuntos departamentales, de “presiones inéditas”, de que “el diablo metió la cola”: todo porque el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, alineó a la coalición para que votara en bloque contra la propuesta.

Como si que el Ejecutivo se metiera en cuestiones políticas no fuera parte del juego. Claro que lo es y no hay nada de polémico en eso, aunque en el oficialismo de Canelones –e incluso entre algunos de los propios blancos, sin quererlo– lo planteen como vidrioso.

La pulseada no fue oficialismo vs oposición en Canelones. La pulseada fue entre Yamandú Orsi –como principal figura del Frente Amplio y probable competencia a futuro– y el gobierno nacional. Y la ganó el gobierno.

Ahora: ¿qué queda después del tira y afloje político? Que el fideicomiso, como herramienta para concretar las inversiones, no se va a poder implementar, por ahora. Por ahora, también, los grandes proyectos para Canelones quedan en veremos.

Es válido que la oposición no dé los votos. La herramienta de endeudamiento a 20 años que sobrepasa un período de gobierno necesita sí o sí mayoría especial, y eso implica que, el que no la tiene, tenga que salir a debatir, argumentar y tratar de convencer a sus opositores de por qué endeudarse es necesario. Al oficialismo en Canelones le faltaba un voto. Tenía 20. Orsi contaba con esa mano: podía venir del Partido Colorado, con el edil Alberto Costa, y también podía venir del Partido Nacional. Pero no pasó.

¿Por qué no? El senador blanco Amín Niffouri dijo en En Perspectiva que el motivo tiene que ver con que el fideicomiso se presentó de una forma “muy desprolija” y que había “varios millones de dólares que no se sabía adónde iban a parar”. O que no “se le renueva la confianza” después de nueve fideicomisos con los que el oficialismo quedó disconforme, como dijo Adrián Peña, ministro de Ambiente y líder de Ciudadanos.

Los argumentos del oficialismo nacional, hasta ahora, son débiles. Sobre todo porque aparecieron a último momento. Y porque, además, la oposición estaba dispuesta a apoyarlo en Canelones si el Frente Amplio apoyaba fideicomisos en sus intendencias.

¿No hubo tiempo para plantearlo antes y laudar sobre las dudas? ¿Es porque las obras no se necesitan? ¿O no son las obras correctas que, según la oposición, Canelones necesita? Si el argumento es que no confían en un nuevo fideicomiso, ¿por qué entonces hubo dudas sobre apoyarlo hasta último minuto?

¿O es que no salió la foto de las otras negociaciones?

Y, después de todo, ¿que se pierde Canelones sin esas obras? Hay dos alcaldes blancos que no quedaron muy conformes con lo que pasó: Dámaso Pani, de San Antonio; y Gonzalo Melogno, de San Ramón. Ellos entienden que, en lo que refiere a su localidad, las obras que se planteaban eran necesarias.

Porque lo que quedó atrás en toda esta pulseada política fue qué implicaban esos US$ 80 millones que estaban en discusión.

El plan era destinar US$ 37 millones a consolidación de barrio –pavimentación, iluminación y obra de cordón cuneta en los 30 municipios–; US$ 10 millones para obras de arquitectura de acondicionamiento de espacios públicos en nueve municipios; US$ 10 millones para renovar los camiones de recolección de basura; US$ 5 millones para comprar ómnibus eléctricos y proyectos culturales. Después, los otros US$ 18 millones eran para el corredor metropolitano y, en caso de que no se concretara, ese dinero iría a caminería rural. 

Que el fideicomiso no se apruebe no quiere decir que las inversiones no se concreten, pero implica que, de hacerse, van a ser menos o más tímidas que las proyectadas. En el gobierno departamental analizan ahora qué alternativas tienen.

Mientras tanto, el gobierno nacional se enfoca en su principal plan para salir adelante y generar trabajo después de la crisis por la pandemia. No tiene ciencia ni magia, es a lo que siempre los gestores apuntan para mover la economía: obras, obras, obras.

Acá sí, pero allá no. Estas son buenas, esas no. Acá se necesita, allá no. En Canelones se quedan sin obras importantes y, más allá del tire y afloje político, no queda claro por qué. 

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