El clásico y esperado ranking de las Mejores Empresas para trabajar en Uruguay de Great Place to Work (GPTW) no se realiza este año en noviembre como es habitual. La pandemia llevó a un cambio de fechaa que se hará permanente: a partir de ahora se dará a conocer marzo con base en el trabajo del año anterior. Así las que se publicarán el año que viene serán las mejores del 20/21.
En GPTW entendieron que en este noviembre todavía se estaría en un momento de cambios por impacto de la pandemia. Pero también el covid-19 reforzó la idea de que su función más que nunca es acompañar a las empresas en este momento. “Decimos que la gente es el soporte de las organizaciones, que la confianza es el motor del compromiso, por lo que hoy más que nunca nuestra misión se pone a prueba”, subrayó la country manager de GPTW, Fedra Feola. Contó que, declarada la pandemia en el país, lo primero que hicieron fue generar herramientas para que las empresas escucharan a sus empleados.
“Lo sanitario trajo una parte emocional, de incertidumbre, del cuidado de la comunicación, del desarrollo de la creatividad y la innovación, de como cada organización buscó la forma de desplegar nuevas formas de trabajo. De un día para el otro en muchos lugares, cambiaron roles y funciones. A la gente había que acompañarla”, explicó Feola.
Según la ejecutiva, “no se podía mirar para el costado, ser naif” y seguir preguntando lo mismo (en las encuestas de clima), en momentos en que cada organización reaccionó como pudo”. Algunas redujeron sueldos, otras mandaron al seguro de paro parcial o por tandas, o redujeron personal para sostener el negocio.
Por ello, este año se hizo foco en cómo se afrontó la pandemia desde el negocio, la empleabilidad (“no se castiga a las que tuvieron que reducir o mandar al seguro de paro, si no ver cómo se hizo, cómo se respaldó a los que se quedaron”) y el cuidado del personal. Con ese foco se están relevando este año las políticas y prácticas porque “hay que premiar el esfuerzo que las empresas hicieron para sostener a la gente”.
Feola subrayó que no se trata de ver si se proporcionó alcohol en gel y barbijos, si no cómo en estos momentos se puso a prueba la relación y los vínculos generados.
Certificación y tecnología
Otros cambios que se vienen implementando -que ya estaban planificados antes del covid-19- son resultado de una visión más amplia que trajo el cambio de misión a nivel global hace dos años. “Subimos la vara: no solo las empresas tienen que ser excelentes lugares para trabajar, sino que tiene que maximizarlo en toda la gente de la organización. Que todos sus empleados vivan una experiencia de excelencia”, explicó Feola. Esto aplica también a ir hacia una masividad de la herramienta.
En ese impulso por llegar a más empresas, se enmarca la nueva certificación, una suerte de paso intermedio para llegar al ranking. “Surge como un reconocimiento a un estàndar de cultura organizacional. Se necesita un mínimo para seguir construyendo hacia un excelente lugar para trabajar”, comentó. Según Feola, el estar certificado permite un estándar básico para arrancar, potencia el orgullo interno, apoya la marca empleadora, y le da al accionista un estado de situación.
Además, la organización lanzó una plataforma tecnológica para realizar encuestas de clima laboral autogestionables y accesibles, con diferentes grados de profundidad en los indicadores.