Por séptima vez en dos meses, el presidente venezolano Hugo Chávez regresó a Cuba, donde recibe tratamiento por el cáncer que padece. El viaje tuvo lugar apenas cuatro días después de la llegada de Chávez a Venezuela, y a diferencia de sus viajes anteriores, no estuvo precedido por una despedida pública del mandatario. Se concretó en la madrugada de ayer y la transmisión por televisión no tuvo sonido.
La cantidad del tiempo que permanece en Cuba hace más fuertes las sospechas de que el malestar que padece Hugo Chávez va in crescendo. Nelson Bocaranda, periodista informado sobre la salud del mandatario, asegura que este siente “dolores muy fuertes al moverse” que hicieron que tuviera que pasar los últimos cinco días en cama.
La fecha a la que todos miran es el 7 de octubre, día en que se celebran unas elecciones presidenciales para las que Chávez es (otra vez) candidato.
El columnista internacional Carlos Alberto Montaner publicó en su blog que “sus médicos cubanos ya le comunicaron al presidente Hugo Chávez que muy probablemente no llegará vivo a las elecciones de octubre”.
Aunque con más disimulo, también desde filas internas del chavismo asumieron que es posible que el líder no llegue a los comicios. “El presidente tiene cáncer. No es cualquier cosa y cualquier conflicto se puede desatar”, confió a El País de Madrid Wilmar Castro, uno de los coordinadores del comando de campaña del presidente.
Chavismo sin Chávez
De que Chávez llegue a las elecciones depende en gran medida el futuro del país. Si se presenta, gana por entre siete y 20 puntos de ventaja sobre el opositor Henrique Capriles, de acuerdo a las últimas encuestas realizadas en Venezuela en los últimos seis meses. Pero si no llega, cualquiera de sus sucesores perdería ante el oficialista.
Según los datos del sondeo de Datanálisis de fines de marzo, en este escenario Capriles obtendría 31,4% de los votos, lo suficiente como para terminar mejor que los eventuales candidatos oficialistas. Por una parte está Elías Jaua, el vicepresidente de 42 años que recibiría 29,5% de los votos; lo sigue Nicolás Maduro, el canciller al que algunos señalaron como delfín de Chávez pero que obtendría 23,3% de los votos; y en tercer lugar figura Diosdado Cabello, el presidente del Parlamento que logra 20,4% de apoyo.
Para convertirse en el candidato de una campaña que aun no tiene una figura clave, los aspirantes deberán cumplir con tres requisitos fundamentales.
En primer lugar, deberán seguir emulando el discurso del líder, tal como lo vienen haciendo hasta ahora, para lograr su entera aprobación. Luego necesitarán el beneplácito de las dos grandes fuerzas que más influyen en la política venezolana: las Fuerzas Armadas y el Gobierno cubano. Las primeras tienen más poder que en años y mantienen el monopolio de las armas, por lo que una falta de acuerdo podría derivar en importantes tensiones en los cuarteles. El segundo, personificado en Raúl y Fidel Castro, mantiene el secreto de la enfermedad de Chávez. De acuerdo con la historiadora Margarita López Maya, entre estos dos actores “tiene que estarse dando un proceso de negociación”.
En último término, precisa El País de Madrid, los aspirantes a candidatos deberán captar el apoyo de los civiles, tan apegados a su líder.
Para la psicóloga Colette Capriles, consultada por ese mismo medio, “también hay un factor carismático, de adhesión personal al presidente. La prueba de eso es la gran diferencia que hay entre el candidato Chávez y otros candidatos del PSUV, lo que indica que Chávez en sí mismo es un activo”.
Entonces a la incertidumbre de si Chávez llegará a las elecciones de octubre o no, se suma la de si su sucesor logrará dar los pasos necesarios para reunir el apoyo que él consigue.
Para que esto pase, asegura la psicóloga venezolana, la decisión debería tomarse de inmediato, porque solo faltan cinco meses para las elecciones.
En silla de ruedas
Según Nelson Bocaranda, Chávez usa una silla de ruedas y apenas camina unos pasos. Está más gordo y le duelen algunos movimientos, como por ejemplo sentarse.