Decenas de miles de personas se manifestaron este sábado en la ciudad de Vicenza, en el norte de Italia, para protestar contra la planeada ampliación de una base militar de Estados Unidos, un asunto que ha dividido al gobierno italiano de centro-izquierda.
"No a las bases", "Estados Unidos, no, gracias", "Las bases, en su casa", eran algunos de los eslóganes inscritos en las banderolas que agitaban los participantes en la marcha, vigilada de cerca por un fuerte dispositivo policial.
Más de 1.500 policías fueron movilizados para evitar cualquier incidente durante la marcha, que recorrió unos 6 km.
Ningún ministro ni secretario de Estado perteneciente a esos partidos acudió sin embargo a la protesta de Vicenza, tras ser advertidos por Prodi de que "uno no se manifiesta contra sí mismo".
El objetivo de Washington es doblar su superficie para albergar al resto de efectivos de ese grupo, que se encuentran en Alemania y suman un total de 1.800. El proyecto tiene un coste de 500 millones de euros.
La embajada de Estados Unidos instó a sus ciudadanos a mantenerse alejados de Vicenza entre el viernes y el sábado."Eramos diez en el vagón", declaró Gino Del Ferraro, de 23 años, un estudiante de física que llegó a la ciudad en un tren fletado por el partido de Refundación Comunista (RC).
"La prensa nos ha calificado de extremistas", criticó por su parte Oscar Mancini, representante regional del mayor sindicato de Italia, el izquierdista CGIL, durante una manifestación previa el viernes.
Mientras las autoridades locales y regionales están a favor del plan, pacifistas, defensores del medioambiente y residentes se muestran contrarios, a pesar de las cerca de 1.200 plazas de trabajo que provee la base en la región.
(AFP)