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La facilitación de los trámites, una exigencia impostergable.

Agro > TRIBUNA / LUIS ROMERO ÁLVAREZ

La burocracia asfixiante

Luis Romero Álvarez: "Los trámites en este país se han transformado en un infierno insoportable"

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03 de junio de 2022 a las 22:19

Por Luis Romero Álvarez (fms.com.uy), especial para El Observador

Para quienes pensamos que hay que estar en regla para funcionar bien en una sociedad, los trámites en este país se han transformado en un infierno insoportable.

No es un problema de cierta agencia en particular, no. Es un problema cultural que precisamos confrontar y corregir. Los ejemplos sobran, pero vayan algunos como botón de muestra.

Para solicitar la conexión de OSE a un padrón hay que presentarse a mostrador varias veces: abrir expediente, notificarse de presupuesto, pagar un ficto, luego descubren que hay que realizar extensión de línea, otro presupuesto, aceptarlo, pagar otro ficto, luego solicitar la conexión, otro pago…

Lo mismo pasa con la UTE. Si uno pide un servicio a un predio, en vez de realizar una solicitud por una página web y pagar con una tarjeta de crédito por esa misma página, como se hace en todo el mundo, no, aquí hay que presentar físicamente papeles, constancias y cumplir variados procedimientos antes de llegar a una conexión.

Lo mismo sucede en trámites frente a intendencias, para tramitar una jubilación en el BPS o solicitar algo de cualquier organismo del Estado, a nivel nacional o municipal. ¡Una vergüenza!

Las causas que nos han llevado a esta penosa situación entiendo que son dos. Por una parte, una desconfianza intrínseca del sistema que busca evitar de forma detectivesca cualquier error voluntario o no en el registro de los procedimientos.

Los procedimientos de OSE y UTE mencionados parecen gobernados por buscar la certeza absoluta acerca de la correcta titularidad de los nuevos servicios, pero... ¿qué se está protegiendo con semejante celo notarial? Lo único sería evitar que en un caso entre decenas de miles alguien contrate un servicio a nombre de otro y luego ese tercero no quiera pagar. En ese caso...  muy fácil: se corta el suministro y listo.

Para evitar esta muy improbable situación, se monta un sistema de documentación y control esencialmente inútil para el 99,9% de los casos en los cuales basta tomar por cierta la información que el solicitante presenta, pasarle por medio electrónico un presupuesto y que por esa misma página web pague con una tarjeta el servicio deseado, todo hecho a distancia y en minutos (como es en cualquier país civilizado).

La otra causa que a mi juicio explica el desastre de nuestros trámites es un supuesto detrás del diseño de todos ellos: ¡el tiempo de todos nosotros no vale absolutamente nada! Solo así queda perfecto agregar capas sobre capas de requisitos en cascada y multiplicar las visitas a mostrador del infeliz que osa solicitar algo.

Si hiciéramos el ejercicio intelectual de asignarle un valor a la hora de tiempo de cada cual (aunque sea un bajo promedio de US$ 10 por hora) veríamos claramente que estos trámites son una máquina perfecta de destruir valor, una máquina donde en vez de poner trigo y sacar pan, ponemos pan y sacamos trigo.

Si no hacemos nada, esta situación solo tenderá a agravarse más y más, maniatando en forma cada vez más severa y costosa a quienes quieren avanzar y estar en regla, justo las personas más valiosas para una sociedad.

Corregir esta situación dañina es posible y ya se ha hecho aquí. Por ejemplo, el trámite para sacar un pasaporte (asunto legalmente delicado) está muy bien diseñado con la única posible mejora de permitir el pago a distancia con tarjeta al sacar hora, en vez de ir físicamente a una agencia de cobranza.

Llegó la hora de ver a la autoridad de cada agencia estatal o municipal encarar el rediseño de los trámites de su repartición, poniendo en el centro de su objetivo ahorrarle tiempo al ciudadano.

Desde el presidente de la República pasando por todos los ministros, presidentes de empresas públicas, intendentes y demás jerarcas, todos deben atender, como servidores y no funcionarios públicos que son, a esta urgente prioridad y clamor que marcamos los ciudadanos de este país.

Si no hay respuesta habrán tenido razón los que no registran nada o contratan gestores al estilo de la serie de Netflix El Mecanismo.

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