19 de junio de 2014 20:41 hs

Tendrá que pasar mucho tiempo para olvidar todo esto. Es cierto que nadie puede predecir el futuro. Pero el país tardará en encontrar otra etapa como la que se vive desde el Mundial 2010. Cuantos técnicos, cuantos estilos cuantos jugadores desfilaron para vivir este sueño en el que la celeste embarcó a todos los uruguayos.

Se podrá ganar, perder, se podrán recibir golpes como el vivido ante Costa Rica pero este equipo siempre se pondrá de pie. No hay vuelta. Hay que rendirse ante las evidencias. Este cuerpo técnico, este grupo de jugadores quedará eternizado en la más rica historia de Uruguay.

No es un partido. No es la Copa América. No es el cuarto puesto del Mundo lo que identifica a la gente con este proceso. Nada de eso. Es la rebeldía que siempre tiene este grupo para salir de situaciones extremas lo que identifica a la gente con el plantel.

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Uruguay volvió a brindar otra prueba de carácter. El país de los 3 millones. El del fútbol pobre. El de la selección rica que algunos criticaron y con la cual terminan festejando. El que tiene a Suárez que según el técnico inglés, Roy Hodgson, tenía que recibirse de jugador. Ese Uruguay volvió a poner al mundo a sus pies. Es un triunfo. Nada más. Queda mucho por recorrer aún. Pero es un triunfo que marca.

A pura actitud
¿Cómo logró Uruguay el triunfo ante Inglaterra? Los propios jugadores destacaron que la victoria se basó en el cambio de actitud. Tabárez planificó bien el partido. Habló en la previa del control que se tenía que ejercer sobre Gerrard. Y lo tuvo como punto de referencia.

El equipo se paró con un 4-1-3-2. El primer volante era Egidio Arévalo Ríos que jugó pegado a la línea defensiva. Pero con un detalle: no perdió de vista a Rooney. Además fue vital a la hora de barrer para los costados para cubrir a los laterales.

Por delante de él se pararon Tata González, Lodeiro y Cebolla Rodríguez. Y arriba Cavani con Suárez. Con otro elemento que el entrenador estudio: Cavani tuvo como referencia a Gerrard. Conocedor de que Cavani es el único delantero que puede aportar cosas que ningún otro puede lo colocó en una función que lo llevó a correr cerca de 12 kilómetros.

Con el partido planteado, Uruguay le robó el protagonismo a Inglaterra. Contrariamente al partido pasado, estuvo acertado en los pases. Sumado al hecho de tener a Suárez en el equipo. Todo lo que se pueda decir de Luis es poco. A quien escribe le gusta definirlo como la Bestia.

Y Luis fue el que lanzó la primera amenaza. Tiro de esquina, pelota cerrada que terminó salvando el golero inglés. Enseguida de esa acción Inglaterra salió a responder con un tiro libre de Rooney en el cual la vista de Muslera paralizó los corazones de los uruguayos.

Uruguay se plantó en cancha. Con la presión ejercida en el momento adecuado. Controlando todo intento inglés la celeste manejó el juego. Hasta que, después de un cabezazo de Rooney, que contó con la duda de Muslera entre salir o quedarse, apareció el golazo uruguayo: contragolpe de Lodeiro que aguantó a un rival y esperó el momento indicado para lanzar a Cavani, que tiró el centro medido para la cabeza de Suárez. Y el terror de Inglaterra, la bestia del gol, no falló. Con Uruguay en ventaja se fueron al descanso.

Para liquidarlo
En el inicio del complemento Uruguay tuvo contra las cuerdas a su rival. Pudo dar el golpe final, y contó con posibilidades. Un tiro de esquina cerrado de Suárez que salvó el golero, un remate cruzado del propio Luis, una asistencia de Lodeiro a Cavani que definió mal. Pero no, Uruguay no pudo liquidar. Con el rival contra las cuerdas, no pegó la trompada para noquear. Y acto seguido empezó el sufrimiento.

Gerrard dejó a Rooney de cara al gol pero apareció Muslera tapando la pelota que marcó un antes y un después, porque le permitió ganar confianza.

Uruguay intentó poner el partido en el congelador, pero no pudo. La infantería inglesa se le fue al arco. Tabárez movió piezas. Sobre los 66’ sacó a Lodeiro y puso a Stuani ordenando que Tata González entrara en la línea con Arévalo. El equipo quedó partido 4-4-1-1 con Luis colgado arriba.

Y a los 73 Inglaterra encontró el empate. Sturridge limpió el campo, asistió a Johnson que en su intención por trabar metió la pelota al área y encontró solo a Rooney que empató.

Otra vez a sufrir. Con pocas fuerzas, con el rival entonado. Parecía que se escapaba otra vez. El Tata González estaba agotado y Tabárez colocó a Fucile pasando a Palito Pereira al medio. El escenario era complejo.

Pero allá arriba estaba la Bestia. Que se las arregla para jugar solo. Que complica y es molesto. Que dejó en claro el miedo que le tenían los defensas rivales que lo veían cerca y la tiraba para afuera sin dudar.

Y a Luis Suárez le quedó la última. A cinco del final Cavani la bajó de cabeza y Luis fue. Casi sin ángulo, cerrado, con el golero tapando el arco, le perforó el alma a los ingleses.

Los minutos finales fueron sufridos. Pero Uruguay aguantó a pie firme. Otra vez esta camiseta. Como tantas veces, volvió a sorprender al mundo. Ahora va por escribir otra página en su historia. Italia el rival y en el camino está la clasificación.

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