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5 de enero 2023 - 5:02hs

El reconocido teórico holandés de los medios de comunicación y crítico de la red GeertLovink, profesor de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Ámsterdam (AUAS) y de la Universidad de Ámsterdam, acaba de publicar su nuevo ensayo Extinction Internet, donde dictamina que llegará un momento en que todo el mundo se cansará de estar conectado a internet. Su argumento radica en que, debido a que las desventajas de compartir opiniones en línea serán tan grandes –es decir que los aspectos negativos superarán a los buenos–, la gente simplemente se alejará del servicio.

" Internet se dirige hacia un punto de no retorno, y probablemente las grandes tecnológicas también sean ya conscientes de ello. Mark Zuckerberg se retiró de sus plataformas de medios sociales y lanzó Meta, como si no pasara nada y pudiéramos empezar de nuevo, pero está claro que ya está roto", afirmó el profesor holandés.

Según Lovink, la muerte de internet, que llegará paulatinamente, no debe entenderse como un problema de infraestructura, sino como el fin de una era, ya que, según considera, se perdió la lucha de los defensores de internet en los ‘90 por una red descentralizada para todos.

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En su lugar –continúa con su análisis–,las corporaciones ("bigtech") se apoderaron de internet y no se preocupan por los derechos individuales ni por la sociedad en su conjunto.

Lovink sostiene que ese punto de no retorno se acerca cada vez más porque "incluso los usuarios 'normales' tienen que pagar cada vez más por esa gran dependencia de internet y la adicción a las redes sociales y las aplicaciones".

En última instancia, Lovink afirma que "la gente empezará a rehuir la tecnología a medida que estos precios, que son principalmente psicológicos", empiecen a costar demasiado al usuario medio.

En referencia al precio psicológico, el teórico afirma que “no sólo muchos jóvenes sufren una imagen distorsionada de sí mismos y trastornos de ansiedad, sino que también se produjo una externalización de funciones: nuestra memoria a corto plazo está empeorando y nuestra atención está cada vez más fragmentada y dirigida de forma muy específica".

Al mismo tiempo, según Lovink, aumenta el control social y se vigila de cerca a los usuarios. "Nuestra supuesta libertad de expresión ya no existe en realidad", afirma. Y en su libro agrega que "ya empezamos a ver indicios de que la gente publica cada vez menos sus opiniones".

Lovinkestudia los ejemplos de China, por su sistema de puntos sociales, y los Estados Unidos, por el uso de datos para la expedición de visados, dos sistemas que lo llevan a argumentar que los usuarios se alejarán cada vez más de internet.

Aunque aún cueste creer que pueda existir pronto un mundo sin internet, la teoría desarrollada en Extinction Internetes, como mínimo, provocativa. No obstante, Lovink parece estar convencido: "Creo que es posible que lo dejemos. Podrían surgir programas informáticos diferentes u otras construcciones que nos hicieran menos dependientes".

Sin embargo, el ensayo de Lovink no deja de lado su aspecto optimista: "Como costado positivo, es prometedor que en los últimos tres años se haya producido un verdadero cambio de conciencia sobre nuestra situación. Hubo una unión de movimientos en torno a Occupy, #MeToo y el clima. Y ahora que las urgencias son tales, nuestras filas se fueron engrosando y estamos dejando atrás el largo invierno".

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