La guerra infinita

La serie Ozark representa el tráfico de drogas como una misión imposible para las autoridades estadounidenses

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20 de agosto de 2018 a las 04:45

La serie Ozark, que a fin de mes comienza su segunda temporada en Netflix, presenta un panorama aterrador en cuanto al tráfico de drogas desde México a Estados Unidos, dejando en claro que para las autoridades estadounidenses es casi una guerra perdida.

Pondrán cada tanto ganar una batalla, pero el 'organismo' contra el cual luchan tiene un extraordinario poder para regenerarse y hacerse más fuerte que antes. Los controles fronterizos han demostrado ser inútiles, pues a pesar de los esfuerzos la droga sigue entrando en cantidades industriales. Un monstruo, el de la producción y distribución, alimenta a otro: el del consumo.

El problema es grave para ambos países, pues mucha de la droga que se produce ahora queda en México, donde el consumo entre la población viene en aumento, presentando algunas cifras aterradoras de cara al futuro. En el fronterizo estado de Chihuahua, donde se encuentra la conflictiva Ciudad Juárez, casi el 12% de la población consume algún tipo de droga.

En un contexto marcado por el escepticismo generalizado respecto al impacto que pueda tener la colaboración recientemente anunciada entre la Procuraduría General de la República (PGR) mexicana y la Agencia Antidrogas de EE UU (DEA, por sus siglas en inglés), buscando detener el narcotráfico mediante el ataque directo a la logística de las organizaciones que lo controlan, el viernes pasado se anunció que en un campamento perteneciente al cartel de Sinaloa la armada mexicana requisó 50 toneladas de metanfetamina.

Si bien este es el más grande decomiso de drogas en territorio mexicano de la historia, es una buena noticia a medias, pues nadie fue detenido. El campamento estaba vacío cuando llegaron los militares, posiblemente porque los narcos mudaron las instalaciones a otra parte tras haber recibido información sobre el operativo que iba a realizarse.

Hasta qué punto la colaboración entre la DEA, que cuenta con sofisticados radares de rastreo y un cada vez más intrincado sistema de inteligencia, y las autoridades mexicanas, podrá debilitar a los cárteles que controlan el tráfico de droga hacia territorio estadounidense es algo que todavía está por verse. Por el momento, el monstruo ha demostrado ser invencible.
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