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24 de agosto 2023 - 5:01hs

El gobierno panameño desmintió al presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien afirmó que el Canal de Panamá estaba cerrado por falta de agua.

“El Canal de Panamá mantiene abiertas sus operaciones y el libre tránsito para facilitar la movilidad y el comercio mundial”, manifestó el ministerio de la Presidencia panameño en su cuenta de la red social X (antiguo Twitter).

“La información que circula en redes sociales no es cierta y distorsiona la realidad”, agregó el gobierno panameño.

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El presidente de México, Andrés López Obrador, también había aludido a la situación “especial” que atraviesa la ruta entre los dos océanos afectada por la escasez de agua.

Lo cierto es que el Canal utiliza unos 200 millones de litros de agua dulce por cada embarcación que cruza sus aguas, y que la zona enfrenta una prolongada sequía, producto de la escasez de lluvias por el cambio climático y el fenómeno de El Niño.

La situación ya obligó a las autoridades a limitar a 32 el número de buques diarios que pueden cruzar esta ruta frente a los 35 o 36 que circulaban previamente. Esto provocó grandes filas de embarcaciones en los accesos.

Según la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), normalmente unos 90 buques permanecen en espera para cruzar el Canal. Pero en la actualidad esa cifra se elevó a un promedio de 120 barcos.

Algunos expertos vaticinan que, de persistir la situación, afectará a las cadenas de suministros a nivel mundial.

La ruta

Por el Canal de Panamá, de 80 kilómetros, se estima que pasa el 6% del comercio marítimo mundial. Sus principales usuarios son los Estados Unidos, China y Japón.

El tránsito entre los océanos Atlántico y Pacífico conecta, además, unas 180 rutas marítimas, por lo que es vital para el comercio mundial.

La ACP manifestó esta semana en un comunicado que el compromiso de la vía permanece “inquebrantable para seguir siendo una opción confiable y sostenible para la comunidad naviera mundial”.

“Nuestro principal objetivo sigue siendo la confiabilidad de nuestro servicio”, agregó la ACP.

Para ahorrar agua, la ACP también redujo en dos metros el calado de los buques, lo que se traduce en una menor capacidad de carga por cada barco.

“Tenemos que encontrar soluciones para poder seguir siendo una ruta relevante para el servicio al comercio internacional. Si no nos adaptamos, entonces vamos a fallecer”, reconoció recientemente el administrador del Canal, Ricaurte Vásquez.

Como el Canal opera con agua dulce entre las compuertas, está sujeto a los cambios en las precipitaciones y a los niveles de embalses cercanos como como el del lago Gatún.

Alrededor de 130 buques, más del doble de lo que normalmente maneja el Canal de Panamá, esperan para cruzar la vía, muchos de ellos graneleros y gaseros que no pudieron hacer una reserva en una congestión derivada de la falta de agua por la fuerte sequía de este año que impacta en el comercio internacional.

Hasta la tarde del lunes había 134 buques en cola para cruzar el Canal de Panamá, y para este mes el tiempo medio de espera para tránsitos no reservados se sitúa entre 9 y 11 días.

La ingeniería del Canal

La falta de lluvias producto del cambio climático trajo consecuencias para el Canal. El lago Gatún está en niveles muy bajos, y de éste depende el complejo sistema de esclusas –que utilizan agua dulce– que permite que grandes cargueros puedan cruzar esta vía interoceánica.

Este embalse representa, además, una fuente de agua crucial para más del 50% de la población del país, dijo la propia Autoridad del Canal.

“La gran desventaja del Canal de Panamá respecto a otros como el de Suez es que opera con agua dulce, depende del agua de lluvia y, por tanto, de la evolución del cambio climático”, dijo a la agencia de noticias DW Mar Gámez, abogada experta en derecho mercantil internacional en la consultora RRYP.

“Es evidente que, si bajan los niveles de agua de zonas como el lago Gatún, el tránsito se tiene que paralizar, por lo menos, parcialmente”, señaló.

El calado del Canal se fijaría en 13,41 metros, una medida que se mantendría “a menos que se produzcan cambios significativos en las condiciones meteorológicas”.

La cadena de suministros

La ubicación del Canal de Panamá representa un punto de tránsito crítico tanto económico como estratégico, por lo que la congestión, los retrasos y las limitaciones de carga están ejerciendo una presión al alza sobre los costos del transporte marítimo, dijo a DW Sonali Chowdhry, investigadora asociada del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW Berlín).

“A corto plazo, cabe esperar que se produzcan situaciones de escasez como las que se observaron durante el bloqueo del Canal de Suez en 2021 y efectos en cadena”, señaló.

Chowdhry añadió que las empresas están considerando rutas y modos de transporte alternativos, ajustes que “podrían repercutir en los consumidores finales”.

Víctor Giménez Perales, investigador postdoctoral en el Instituto Kiel para la Economía Mundial, recalcó que esta crisis podría ser aún “más perjudicial” que la obstrucción del Canal de Suez debido a las dudas de cuándo se resolverá.

“La incertidumbre podría obligar a los buques a utilizar la ruta del Cabo de Hornos durante la estación seca, lo que añadiría miles de kilómetros y varias semanas al viaje”, añadió.

La ACP aseguró que esta vía sigue siendo competitiva pese a los ajustes en el calado y que la atención se centraría ahora en incluir “iniciativas medioambientales proactivas”, como “desarrollar un corredor logístico para diversificar las opciones de manipulación de carga dentro del país”.

Según su último informe, más de 14.000 embarcaciones cruzaron por las aguas del Canal en 2022.

Una de las alternativas podría ser el proyecto de un nuevo canal en Nicaragua que, impulsado por China, se inició en 2012.

(Con información de agencias)

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