Vuelvo a hablarte de mi reciente viaje por Italia porque frente a la dramática crisis del agua que vivimos recuerdo a las “nasoni" ("narizotas”, como se llaman debido a su forma), las fuentes romanas por las que sale sin parar agua cristalina, rica y fresca. Hay unas 2.000 en la ciudad dado que Roma fue la civilización del agua por la tecnología que creó para captar el agua que brota de manantiales en las montañas y llega a la ciudad a través de acueductos.
A 11.000 kilómetros de Roma, en Montevideo, imploramos que llueva para tener agua, nos piden que nos demos duchas cortas –¡se me rompió el calefón y el service puede venir el 5 de julio!- tenemos prohibido lavar el auto, debemos comprar el agua que tomamos, lo que para muchos montevideanos puede resultar inaccesible. Mientras tanto somos testigos de un intercambio entre políticos que se parece más a un juego electoral que a una búsqueda de soluciones en serio para un tema de verdad alarmante. De eso te voy a hablar en esta Newsletter EnClave.
Responsabilidades compartidas
El tire y afloje de esta semana por el préstamo del BID trajo recuerdos de la pandemia. Cuando vivíamos el peor momento de la crisis sanitaria por el coronavirus también hubo políticos que jugaron el juego electoral.
Esta crisis hídrica y la sequía histórica que vivimos no son responsabilidad del gobierno pero las autoridades sí tienen que hacerse cargo de las acciones que vienen tomando desde que la crisis comenzó a agudizarse, hace ya varios meses, y por la comunicación sobre el tema tanto dentro del gobierno como hacia la población.
Por ejemplo, a principio de 2022 el gerente general de OSE, Arturo Castagnino advirtió al directorio que entre el 28 de enero y el 3 de febrero la represa de Paso San Severino desbordó más de 18 millones de metros cúbicos: el equivalente a un mes de lo que consume el sistema metropolitano. Paso Severino ya habría agotado esas reservas si hoy no se estuviera mezclando las aguas de la represa con las del Río de la Plata.
La gestión del agua en Uruguay necesita inversión en obras y los gobiernos lo saben desde hace décadas. Las obras de Casupá y Arazatí, la primera proyectada por el FA y no concretada, y la segunda anunciada hace más de dos años por el actual gobierno y aun no adjudicada, son dos obras necesarias puesto que resuelven diferentes problemas. Casupá permitirá almacenar agua en épocas de desborde en Paso Severino. Arazatí –o proyecto Neptuno- es tres veces más cara pero permitirá contar con otra fuente que no sea el río Santa Lucía ya que potabilizará el agua del Río de la Plata que a esa altura no es tan salobre.
Mucho se ha recordado por estas semanas las advertencias que había hechos el entonces ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro en 2015, cuando las cianobacterias del Río Santa Lucía acapararon los titulares por la contaminación, otro tema preocupante y sobre el que tampoco se está trabajando seriamente. En ese momento, el ministro advirtió justamente por no contar con un “plan b” al Río Santa Lucía y recordó que la construcción de una represa en Casupá se venía planteando desde principios del siglo pasado. Nada pasó con sus advertencias.
Menos juego político y más acción
Esta semana el presidente Luis Lacalle Pou tomó las riendas en el manejo de la crisis hídrica, luego de semanas de ruido en la comunicación, y reunió a todos los implicados para tomar las medidas que están contadas en esta nota.
Dante Fernández/ FocoUy
El presidente Lacalle Pou anunció medidas esta semana en conferencia de prensa
Resulta lógico que Presidencia asuma esa responsabilidad. La pandemia le dio al gobierno y concretamente al presidente una solvencia en el manejo de la comunicación de la crisis y por eso no se entiende que no haya ocurrido antes cuando desde OSE se viene haciendo agua en la comunicación por lo menos desde principios de mayo. También resulta tranquilizadora la decisión del MSP, al armar una especie de GACH que lo asesora en el tema sanitario ante los pedidos de OSE de elevar los niveles de sodio y cloruros en agua, con las cátedras de Nefrología, Cardiología, Medicina Interna, Academia Nacional de Medicina y la Comisión Honoraria de Salud Cardiovascular, Toxicología y Pediatría a los que se consulta frente a temas que pueden afectar a la población.
Sobre la demora en tomar las medidas, Lacalle Pou no pudo negarlo y quedó expresado cuando se le preguntó en la conferencia sobre si hacía autocrítica por llegar tarde y pateó al corner la respuesta. Tampoco se puede obviar en este tema el error que cometió el secretario de Presidencia Álvaro Delgado cuando aseguró a comienzo de mayo que “el suministro de agua a la gente en la calidad” de ese momento, que difiere bastante de la calidad actual.
Pero tampoco se puede dejar de señalar el intento de sacar rédito de la oposición, como quedó demostrado en el debate por el préstamo del BID. La intendente Carolina Cosse, firme competidora de Yamandú Orsi para 2024, quiso sacar a relucir su gestión al plantear que estaba pidiendo acceso a fondos no reembolsables del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para "ayudar a la gente" y el gobierno se lo negó.
El Observador
La intendenta Cosse y el Ministerio de Economía se enfrentaron por un préstamo de BID
Parece desproporcionado armar tal polémica por US$ 100.000 (casi lo que recauda la IM en un día de multas que son US$ 90 mil) y luego “indignarse” y manifestarse “azorada” por el rechazo del Ministerio de Economía, por ser el interlocutor con el organismo internacional. A ello se sumaron Orsi, que no quiso quedar por fuera de la polémica y se "solidarizó" con su compañera y varios legisladores del FA que salieron a acusar al gobierno de "mezquino" y "mediocre" y a la situación de "lamentable".
Ese colectivo llamado gente está pasando penurias de diversa índole a causa de esta crisis, en la que es probable que aun no hayamos tocado fondo, por lo que no hay espacio para jugar al juego electoral. En este tema todos los partidos han estado omisos y por eso las soluciones están llegando tarde.