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14 de noviembre 2018 - 5:04hs

Las críticas de la oposición al gobierno por la construcción del Antel Arena y sus sobrecostos se asemeja a la situación que se vivió a principio de siglo con la construcción de la Torre de las Telecomunicaciones. También con Antel como protagonista, en ese momento los roles estaban invertidos. Algunos de los que en ese momento atacaban esa obra (Frente Amplio) son los que ahora exhibieron con orgullo el Antel Arena y algunos de los que hoy critican (Partido Colorado) son los que en el pasado defendían el proyecto. Los que mantuvieron su calidad de opositores en ambos casos fueron los blancos.

La Torre de las Telecomunicaciones se ideó durante el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti con el objetivo de darle identidad arquitectónica a Montevideo y albergar las oficinas de Antel. Fue idea de Ricardo Lombardo, en ese entonces presidente de la empresa pública. El proyecto se inauguró durante el gobierno de Jorge Batlle.

Las polémicas aparecieron desde el inicio. El diseño se le encargó en 1996 al arquitecto Carlos Ott sin concurso ni licitación. Este edificio formaba parte del Plan Fénix que también contemplaba otras construcciones para rejuvenecer el barrio de la Aguada. Varias de esas obras nunca se hicieron. 

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La Torre de las Comunicaciones tuvo un costo total de US$ 102.281.967,92, cerca del doble de lo que se fijó en un principio. Estuvo mucho tiempo parada: una empresa tercerizada tuvo que mandar trabajadores a seguro de paro, se atrasó en el pago a proveedores y hasta tuvo una instancia de arbitraje para definir quién debía hacerse cargo de los atrasos. El gobierno tuvo que pagar US$ 9 millones más. La crisis económica puso el proyecto aún más en la mira, al punto que Batlle sugirió que sería una buena opción vender el edificio. 

La Torre de las Telecomunicaciones se inauguró, al igual que el Antel Arena, sin terminar. Mientras que al Antel Arena le queda ultimar detalles, Sanguinetti estrenó el edificio un par de años antes de su inauguración total y con solo su planta baja habilitada.

En ese momento se generó el debate entre quienes creían que el gobierno debía festejar la inauguración y los que decían que no tendría que haberlo hecho, teniendo en cuenta los problemas que generó la obra.

Durante los años que duró la construcción se escucharon las críticas de la oposición. Una vez finalizadas las obras, los legisladores opositores, molestos con el dinero que se gastó en la torre, propusieron soluciones para recuperar lo invertido. 

El expresidente Luis Alberto Lacalle propuso convertir el edificio en oficinas vinculadas a la zona franca y vender apartamentos como vivienda. 

El entonces diputado frenteamplista Doreen Ibarra tenía una idea similar a la de Lacalle pero, por la difícil situación económica que atravesaba el país, creía que esos negocios debían hacerse unos años más adelante para “en un futuro poder dotar de recursos al Estado” y así resarcir la suma invertida. 

Pasaron 15 años, otro partido gobierna el país, pero los opositores siguen considerando que ese dinero podría utilizarse para “una auténtico beneficio del país”, tal como decía en 2003 el senador nacionalista Luis Alberto Heber. En la actualidad, bajo esa misma mirada, el senador Jorge Larrañaga dijo que el gobierno debería poner el acceso a los medicamentos de alto costo por encima de la construcción del Antel Arena. 

Leonardo Carreño

La ministra de Industria y precandidata del Frente Amplio, Carolina Cosse, al igual que Sanguinetti en su momento, defendió las obras sin dejar de hablar de la modernidad que tiene el edificio y la importancia que tendrá para el país.

“Será el edificio más señalado, audaz, moderno de la actitud de vanguardia de un país que dejó atrás, para siempre, el quietismo”, había dicho Sanguinetti en 1999. Pero bien lo pudo haber dicho Cosse que este lunes ponderó la obra que ella empujó desde la presidencia de Antel. 

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