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7 de enero 2022 - 12:00hs

Un nuevo récord de faena quedó establecido en 2021: 2.638.252 vacunos, una suba de 30,5% respecto a la actividad de la industria en 2020, primera vez que se superan los 2,6 millones, y se deja atrás el anterior récord, que databa de 2006. Ese año, después de la crisis de la aftosa hubo tanto una mejora de precios como una necesidad de sacar ganado de los campos y recuperar la facturación perdida durante 2000/2003. Una ventaja de 50 mil animales sobre el récord anterior. 

Aunque no hay una cifra oficial de producción de carne sabemos que las reses actuales son más grandes que las de 2006, lo requiere el mercado y lo paga diferencial la industria. 

Este es un año récord en producción por bastante distancia. Lo ocurrido en 2021 es diferente a lo de 2006. En buena parte hay un cambio estructural: a los precios del ganado gordo valía la pena comprar terneros y novillos, darles grano y venderlos lo antes posible. Por otra parte, las advertencias de sequía estimulaban a los criadores a vender y aliviar los campos, una decisión que retrospectivamente se entiende fue adecuada.

Faena de vacunos.

Composición de la faena

El cambio estructural se observa al analizar las cifras finales de la composición de la faena. En términos porcentuales lo que más aumentó fue la faena de terneros, que creció 72%, pero se trata de una categoría marginal en la faena en términos absolutos, solo suma 12.917 cabezas. Apenas un indicador. 

Los novillos diente de leche, es decir el escalón siguiente en edad, son un producto gourmet por su terneza y fueron la segunda categoría que más aumentó 57,5%, lo que ubicó la faena de esa categoría en  140.189 vacunos, lo que marca un récord para la categoría, que nunca había llegad a 100 mil cabezas faenadas. 

El epicentro de los cambios de este año está en la categoría siguiente, los novillos de 2 a 4 dientes, que pasó a ser por lejos la parte central de la faena con 685.514 cabezas, un aumento de 45%, un categoría que en los años anteriores no llegaba a 500 mil cabezas y que sigue en el rango de la carne de alta terneza. 

Los novillos de dos a cuatro dientes pasan a ser este año la mayoría absoluta de los novillos faenados, 54% y junto a los diente de leche son dos tercios de los novillos faenados.

En el mismo sentido, por primera vez los de ocho dientes quedan por debajo del 20%. Y también por primera vez los diente de leche son más de 10% del total de faena de novillos. Eso es más eficiencia en la producción y más calidad para el consumidor. En el centro de ese cambio está el precio que da la señal de aceleración.

Faena de novillos.

El precio de exportación de la carne vacuna uruguaya superó por primera vez los US$ 4.000 por tonelada y quedó en US$ 4.303 para 2021. Y lo hizo yendo con los precios de menos a más, empezando el año por debajo de los US$ 4.000 y cerrándolo en un récord de US$ 5.000.

Eso se trasladó a precios del ganado gordo que superaron consistentemente los US$ 4 por kilo de carcasa y dada la presión vendedora de quienes tenían terneros se dio un precio de equilibrio de las categorías de reposición muy cercano a los US$ 2 por kilo en pie, con lo que el comprador obtenía una relación de reposición muy cercana la unidad, es decir un precio relativamente bajo que permitía acelerar el ciclo para aprovechar esa relación de precios favorable. 

Tomando el comienzo de 2020, el precio del novillo gordo pasó de US$ 3 a US$ 4,40 por kilo de carcasa al terminar 2021. Podría argumentarse que el criador quedó fuera de la fiesta que se generó por las fuertes compras de China, el crecimiento en las ventas a Japón y Corea y los buenos precios de la carne en Estados Unidos. Pero los criadores mantuvieron un precio constante que ha sido favorable, en el entorno de US$ 400 por terneros de 180 a 200 kilos, con un precio también bueno por la ternera que a lo largo del año fue más requerida y también con un precio firme por la vaca de descarte de modo que la adaptación a la sequía prevista no se hizo malvendiendo.

Faena de novillos.

La faena de hembras

En el caso de las hembras también se da un aumento, aunque más moderado, fruto de la interacción de dos fuerzas: por un lado el afán de capitalizar los buenos precios estimula a vender, por otro la mejora en la perspectiva lleva a no querer achicar los rodeos de cría. 

La solución, como en machos, es acelerar la recría, incorporar más vaquillonas jóvenes a la cría y ser más exigentes en el descarte, para facturar y bajar carga. 

La faena de vacas subió menos que el promedio de la faena que se incrementó en 31,5%. La actividad con vientres subió 29,4%. 

La faena de vaquillonas fue la que menos creció, 18,7%, lo que muestra la valorización de los vientres jóvenes señal indirecta de un mayor valor esperado de los terneros en los próximos años. Las vacas adultas aumentaron 33,4% una suba casi idéntica al aumento del conjunto de los novillos, que fue 33,5%. 

La capacidad de entorar vaquillonas determinará si se mantiene estable el rodeo de cría.

La perspectiva 2022: ni tanto ni tan poco

Será muy difícil que la faena de vacunos de 2022 supere a la de 2021 pero también parece poco probable que se regrese a la actividad de años anteriores.

En un muy buen año como fue 2019 la actividad fue de 2,23 millones en tanto en 2020 quedó prácticamente en dos millones. Puede adjudicarse parte de lo no faenado en 2020, año de pico de pandemia, al fuerte número de este año.  

Por otra parte la velocidad para vender de los criadores y la avidez por comprar de los engordadores y a imprimir una muy alta velocidad al engorde tuvo que ver con relaciones de precios que no necesariamente se mantendrán el año próximo.

Luego de dos Niñas seguidas, cabe esperar un año más llovedor a partir del otoño de 2022 que genere una suba de precios de la reposición que coloque el kilo de los animales pequeños un 15% por encima del kilo vivo de ganado gordo, y de esa manera aminorar un tanto la velocidad de engorde. 

Por otra parte, la faena tiene un volumen que achica la cantidad de novillos disponibles, de modo que mantener el ritmo de faena implicaría seguir incrementando la tasa de extracción.

El stock de novillos cae y la disposición a faenar vientres será escasa. Pero el precio de exportación probablemente justifique mantener el pie en el acelerador. 

Probablemente la faena 2022 se ubique sobre los 2,45 millones de vacunos. Un piso alto desde el que esperar producciones mayores de terneros que permitan superar el récord de 2021 en  esta misma década.

Niveles de exportación.

La performance de los ovinos

La faena de ovinos subió, pero con pocos motivos para la alegría.

La pesadez en el mercado de lanas medias y gruesas está llevando a un aumento fuerte de la faena de vientres y carneros, que casi duplicó la de 2020. Si bien es cierto que ha aumentado la performance reproductiva y hay un saludable aumento en la faena de corderos, el aumento de 36% en la actividad, prolongando el aumento respecto a 2019 a 60% muestra que la caída de la población ovina está lejos de revertirse.
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Faena récord frigoríficos Producción de carne ganadería Member

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