En el primer episodio de una serie de podcasts bajo el nombre Codo a Codo que lanzó Mercado Libre, conducidos por el comediante argentino Esteban Menis, estuvo el fundador de la empresa Marcos Galperín.
En el audio, que se titula El que no arriesga no gana y está disponible en Spotify, Apple Podcast y Posta FM, Galperín comienza hablando de cómo siguió su instinto para lanzar la empresa al mercado. “No tenía ninguna duda que esto iba a funcionar en América Latina”, sostuvo.
El sueño que tenía el directivo de Mercado Libre era crear una plataforma de e-commerce que permitiera compra y vender en todo el continente. Bajo esta premisa, en 1999, en un garaje de la ciudad de Buenos Aires Galperín empezó a delinear la idea junto a cinco amigos.
Cuando la plataforma estuvo disponible, tenía 5.000 productos en una base de datos y la primera venta de Mercado Libre fueron 10 ciervos a US$ 250 cada uno. Sin embargo, dos décadas después, la compañía es una de las más valiosas de Argentina y cotiza en la bolsa.
Galperín hizo un MBA en Stanford, en los años 90 durante una de sus clases, fue como invitado el inversionista John Muse y el empresario argentino logró arreglar con su profesor de aquel entonces para llevarlo a Muse al aeropuerto. Días previos a la fecha, se memorizó una especie de discurso y en el trayecto al aeropuerto le contó sobre su proyecto.
“Había pasado medio viaje y todavía no había metido un bocado”, contó para explicar que tuvo que simular que se perdía y así obtener más minutos. “Cara dura siempre fui. No iba a dejar que la vergüenza o los nervios me hicieran perder esa oportunidad”, dijo entre risas.
Sin embargo, ese momento de estrés iba a ser solo el comienzo, porque cuando corría el año 2000 en una ronda de inversión parecía que todo el proyecto iba a quedar nulo y los inversores retirarían el dinero. Allí Galperín sintió que todo perdía sentido y la primera reacción que tuvo fue llorar frente al resto de los empresarios. “Estuvimos muy cerca de cerrar la empresa”, rememoró.
Ir contra la corriente
Cuando Mercado Libre era solo una idea en la cabeza de Galperín, el empresario hizo una encuesta a 20 compañeros latinoamericanos en Stanford. El foco era ver si los encuestados creían que el proyecto pudiera funcionar, no obstante, los 20 respondieron que no. “Yo no tenía ninguna duda de que esto iba a funcionar. Cuando los 20 me dijeron que no, me quedé tranquilo porque pensaba que mi gran problema iba a ser la competencia”, afirmó.
Otro de los aspectos que le jugó a favor fue un cierto grado de ingenuidad, porque cuando comenzaron a hacer rodar la idea se dieron cuenta que había que tomar algunas decisiones realmente complejas. Si Galperín hubiera sabido esto de antemano, no se tiraba “a la pileta medio de inconscientes”, subrayó.
En este sentido, recalcó la importancia de tener un grado de ingenuidad a la hora de emprender y pensar siempre “¿por qué no?”. Asimismo, dijo que el camino emprendedor es para “cierto tipo de personalidades”, en donde hay que tener la capacidad para resistir los momentos de incertidumbre. “Cuando vos sos empleado, es todo más prolijito y no está esa angustia de si (el proyecto) va a existir o no”, explicó.
Mejorar la experiencia
Cuando la empresa se instaló, Galperín se sentaba junto a puestos como el del director financiero o algunos gerentes, pero luego decidió mudarse para el sector donde están los ingenieros porque desde allí pudo mejorar la usabilidad de la plataforma. Según contó, esto se notó sobre todo desde que comenzó la pandemia a través de las redes sociales. “En las redes suele reinar el hating, pero la verdad que hubo muchos mensajes de aliento”, aseguró.