Los niños juegan con la nieve luego de una nevada en Venecia. AFP
Un barco de excursión "MS AquaMarin" rodeado de nieve en el embalse de Okerstausee, Alemania. AFP
Una carrera de trineos tirados por caballos a través de la nieve en Rinchnach, Alemania. AFP
Los coches esperan en un atasco de tráfico cerca de Simmern en Renania-Palatinado, Alemania. AFP
Un zorro murió congelado por un bloque de hielo en Fridingen, en Alemania. AFP
Los autos están cubiertos por la nueve en Boullon, Bélgica. AFP
Los estudiantes juegan con la nieve en Córcega. AFP
Un crucifijo cubierto por nieve fuera de una iglesia en Mouthe, Francia. AFP
Un migrante recibe una comida caliente afuera de un refugio en Serbia. AFP
Los cisnes se reúnen para alimentarse cerca de las orillas del río Danubio, en Serbia.
Una ola de frío, procedente de Escandinavia, provocó la muerte de más de 80 personas en las últimas semanas en Europa. Las evacuaciones, las tormentas y las nevadas caracterizan al continente, que espera que aumenten las temperaturas en los próximos días.
Las altas presiones que se extienden y refuerzan el interior de Europa provocarán el frío disminuya. Sin embargo, el cambio en la masa del aire generará vientos predominantes y posibles nevadas en España. Se prevé, incluso, que las temperaturas lleguen a -15° C en la zona de los Pirineos.
Hasta ahora, la ola de frío ocasionó la muerte de 80 personas y llevó a que más de 330 mil hogares se quedaran sin electricidad por al menos una noche. En Alemania se suspendieron vuelos y cientos de soldados tuvieron que evacuar a más de 3 mil residentes de Skegness, en Reino Unido.
La mayoría de las muertes a causa del frío se registraron en Polonia. Los primeros fallecidos se registraron el 6 de enero con la muerte de dos migrantes iraquíes en una tormenta de nieve. En menos de una semana las víctimas subieron a 65 y en los últimos días murieron casi 20 personas más.
Ante esta situación, la ONU publicó un comunicado en el que informó que la mayoría de las víctimas eran inmigrantes que se encontraban en refugios con escasa preparación para las temperaturas del invierno. También los indigentes que no tenían cómo protegerse estuvieron entre los más afectados.
El mal tiempo causó además daños en la mayoría de las regiones de Alemania por lo que el aeropuerto de Fráncfort tuvo que cancelar cientos de vuelos. En Bélgica, miles de hogares quedaron sin electricidad y en Suiza los trenes tuvieron que suspender su recorrido varios días.