Espectáculos y Cultura > RICHARD BENNETT

Los dibujos uruguayos que ilustran el cine de Nolan, Fincher y los héroes de Marvel

El dibujante e historietista Richard Bennett trabaja desde hace décadas en Hollywood y entre sus proyectos más recientes están la película Tenet y la serie Lovecraft Country

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11 de octubre de 2020 a las 13:49

En la casa de Richard Bennett ninguna revista estaba a salvo. Su madre, modista, tenía que ver cómo cualquier espacio blanco de las revistas que usaba como referencias terminaba tapado por los dibujos de su hijo. “Nunca me aburría. Lo peor que me podían hacer era venirme a buscar para jugar al fútbol en verano cuando estaba dibujando”, dice desde Los Ángeles.

Nacido en Montevideo, criado en Malvín, Bennett se fue a Estados Unidos en 1990 para desarrollar una carrera con la que soñaba desde adolescente pero que en Uruguay era difícil de desarrollar, la de dibujante de historietas. Después de una década trabajando para editoriales como Marvel, WildStorm e Image, pasó a trabajar para Hollywood, donde desde hace casi dos décadas pasa a imágenes las ideas de cineastas como Christopher Nolan (incluyendo su película más reciente, Tenet, actualmente en los cines uruguayos) o David Fincher, o los espectáculos taquilleros de los superhéroes de Marvel, Godzilla o los Transformers.

Bennett es dibujante de storyboards, un rol clave dentro de la preproducción cinematográfica, ya que traduce con sus trazos lo que los guiones no explican. Aunque siempre tuvo la meta de trabajar en el mundo del cine, su ingreso a ese rubro llegó luego de décadas de formación y trabajo. Sus primeros estudios formales como dibujante fueron en la Academia Continental de Montevideo, donde tuvo como docente y mentor a Álvaro Fontana.

Los sueños de dibujar historietas y vivir de eso en el Uruguay de la década de 1980 eran eso, sueños, pero en las periódicas reuniones de colegas en el café Sorocabana conoció a Eduardo Barreto, una referencia de la historieta uruguaya, y uno de los pocos orientales en trabajar para las grandes editoriales estadounidenses, sobre todo para DC comics, dibujando a Batman, Flash y  Superman, por ejemplo. Barreto lo contrató como asistente y luego de tres años con él, y uno más ahorrando trabajando en publicidad y como dibujante para la revista Sábado Show, emigró.

Luego de su período en la industria del cómic, Barreto cursó estudios de arte en una universidad de Los Ángeles. Sobre el final de la carrera, en 2003, le llegó su primer ofrecimiento cinematográfico: Alien versus Depredador. Habló con uno de sus docentes y lo planteó como un trabajo de la carrera. Meses después se graduó y desde entonces no ha parado de dibujar lo que luego los espectadores ven en la pantalla.

“Cuando dibujás una historieta hay mucha más libertad para diagramar la página. Podés poner la cantidad de cuadros que quieras, de la forma que quieras, dentro de ciertos límites porque tiene que ser legible. Todo es en función de la historia, de lo que estás narrando. En el storyboard se trabaja estrictamente en cuadros rectangulares con el formato de la pantalla de cine”, comparó Bennett. “La diferencia clave es que la escena la dibujas cuadro a cuadro pero siempre en ese formato. Suele haber cuatro cuadros por página, o uno por página, a los de Marvel les gusta trabajar así por ejemplo. La lectura de cuadro a cuadro en cine va así, en una página de historieta hay otro ritmo, el dibujante guía el ojo del lector y la acción de un cuadro lleva al siguiente. Si prestás atención notas que cada elemento tiene una función, un brazo, por ejemplo, sin ser obvio, guía al cuadro siguiente. En el storyboard no pasa porque directamente dibujas una escena y no se precisa esa dinámica”.

La misión de los storyboards, y por lo tanto, lo que se busca de Bennett, es que narre una historia de forma dinámica. Que aporte ideas y enfoques para contar lo que los textos no dicen. Pone como ejemplo uno de los proyectos en los que está trabajando, la serie de El Señor de los Anillos que Amazon está produciendo. El libreto decía “dos armadas se enfrentan”. De esas cuatro palabras, tuvo que generar diez minutos de episodio. En cierta forma, escribe parte de los guiones. “Y cada vez sucede más eso”, cuenta. “Me pasa de llegar a proyectos con guiones sin terminar, o que les falta el tercer acto, o que el final es un desastre, y el trabajo de uno es ayudar a organizar eso, y que surjan ideas que quizás no están en el guion para que ellos lo elaboren desde ahí”.

El uruguayo aportó dibujos para 300, Misión Imposible: protocolo fantasma, Capitán América y el Soldado de Invierno y su secuela, Capitán América: Civil War, Bumblebee (parte de la saga Transformers), tres de las películas más taquilleras de la historia, Avengers y sus secuelas Infinity War y Endgame, y la serie televisiva Lovecraft Country, que actualmente emite el canal de cable HBO. Pero destaca de entre los proyectos en los que ha participado sus colaboraciones con Nolan, con quien trabajó en sus dos filmes más recientes, Dunkerque y Tenet, y David Fincher, bajo cuyas órdenes estuvo en distintas piezas publicitarias y en las películas Zodíaco, El curioso caso de Benjamin Button y La red social.

“Con gente como ellos presto mucha atención a lo que tengan que decir, porque es un aprendizaje invalorable, y me da la impresión con ellos de que tienen una idea muy clara de lo que quieren, pero siempre están abiertos a otras opciones, a ideas, nuevas o que aporten la que ya tenían en mente.. Son directores muy visuales y eso ayuda mucho. Es una diferencia con otros directores que capaz no saben lo que quieren, pero lo quieren ya. Tanto Fincher como Nolan son excelentes comunicadores, con David me acuerdo de una vez que estábamos trabajando en un comercial para Motorola, él estaba hablando por teléfono mientras miraba los storyboards, miró uno, tapa el teléfono y me dice "Richard, el amanecer de la humanidad", y al toque entendí que se refería al comienzo de 2001: Odisea del espacio, que tenía que ver con lo que estábamos haciendo. Son tipos que te dicen una frase y ya sabes que quieren”, elogió Bennett.

Tanto Fincher como Nolan, además, tienen como mérito para el dibujante que se sientan a trabajar, conversar y repasar las escenas mano a mano, evitando parte de la burocracia hollywoodense. “Uno está explayandose con los storyboards, explicando cuadro a cuadro la escena como uno lo interpretó, y me pasó de estar en reuniones donde está el director, los productores, la gente de efectos, los diseñadores de sets, y hasta gente que capaz no sabe dibujar una línea recta y opina. Si hay que hacerlo, no hay problema, pero disfruto más cuando es el director y uno, nada más. Me di cuenta que no solo yo me siento con más libertad de exponer ideas, sino que ellos también se sienten más cómodos, y el resultado es otro”, comentó.

A Nolan lo describe como “quirúrgico” en su metodología. Aunque dibujar una película entera es una rareza y los encargos suelen centrarse en la escena de apertura, las secuencias de acción, y el tramo final de la película, más algún otro segmento clave, en el caso de Tenet trabajó en pocas escenas pero que se fueron perfeccionando periódicamente, hasta llegar al ideal del director británico.

Así como no es habitual que se dibujen más que algunas escenas, tampoco es común que Bennett se embarque en dos trabajos en simultáneo. “No es lo mismo dibujar una escena para una película de Marvel, con 15 superhéroes dándose con un caño que tener que hacer una película con una mujer y un tiburón en el medio del océano como Miedo profundo. Eso también es lo que te permite trabajar o no en dos proyectos a la vez. A veces lo hago, pero es muy difícil, es un sacrificio grande porque estás los siete días de la semana, catorce horas o más metido en eso. Es insostenible en un plazo muy largo. Solo lo hago cuando uno de los proyectos es corto, son dos o tres semanas de trabajo. Pero cada vez se hace más difícil porque te lleva tiempo, te exige concentración. Invertís emocionalmente en el trabajo. Agarrás un guion y tenés que desarrollar una escena en una hoja en blanco, y no empieza y termina cuando estás en la mesa de dibujo. Estás en la ducha o comiendo y ahí surgen las mejores ideas, cuando no estás pensando en ello. Eso, multiplicado por dos, se hace difícil. No rendís igual”, consideró el dibujante de 52 años.

Lo que si conecta todos los proyectos en los que ha trabajado es el secretismo y el celo con el que los estudios y los directores cuidan los guiones, incluso antes de que empiecen las producciones. “Lo primero que hacen, antes del contrato, y antes incluso de que te manden el guion para que llegues familiarizado a la primera reunión con el director o los productores, es mandarte un acuerdo de confidencialidad para que firmes. Se lo toman muy en serio y hacen que vos también te lo tomes en serio”. Por eso, cuando se le pregunta en que está trabajando, solo puede dar algunas pistas. “Acabo de terminar la tercera película de Spider-Man, y estoy con la próxima de los hermanos Russo, los directores de Capitán América y de las dos últimas de Avengers. No puedo decir nada más”.

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