Centenares de altas vallas metálicas comenzaron a colocarse en las zonas de restricción para aislar los sitios de alojamiento de los 33 gobernantes y los de funcionamiento de la cita continental de Mar del Plata (400 km al sur), donde prácticamente se paralizará la actividad habitual los días de sesiones, el 4 y 5 de noviembre.
Los aparatos también transportaron dos helicópteros y alimentos que consumirán el mandatario norteamericano y su numerosa comitiva, señaló una fuente gubernamental, que solicitó el anonimato.
El embajador de Estados Unidos en Argentina, Lino Gutierrez, vaticinó este miércoles que la Cumbre será "exitosa y segura".
En tanto, las escuelas comprendidas en la zona de seguridad no dictarán clases durante una semana, los bancos estarán cerrados y la administración estatal no atenderá al público, indicó una fuente comunal, mientras se espera un éxodo de habitantes de esa ciudad de 600.000 pobladores.
Orlando Molaro, vocero de la empresa de comidas rápidas McDonald's, dijo a la prensa que "si hay riesgos, no se abrirán" al público las sucursales de la cadena estadounidense en Mar del Plata.
Tras una reunión que mantuvieron el martes, los dirigentes de la llamada contra-cumbre, sostuvieron que Tibiletti les comunicó que la zona de seguridad "podría ampliarse bajo circunstancias de fuerza mayor, el 4 de noviembre", cuando se realizará una marcha contra Bush por las calles de Mar del Plata.
En tanto, el martes comenzaron a ser distribuidas las credenciales a más de 50.000 marplatenses que viven o trabajan en la zona de seguridad, quienes fueron previamente censados.
Pero muchos habitantes de Mar del Plata, el mayor centro turístico veraniego argentino, abandonarán la ciudad los días de la cumbre en busca de tranquilidad en otros destinos de la costa atlántica e incluso en Uruguay y Brasil, según una fuente de la secretaría de Turismo distrital.
(AFP)