El sábado 8 de marzo, cuando se supo que un avión de Malaysian Airlines había desaparecido sin dejar rastro alguno en su trayecto desde Malasia a Pekín, una mujer desesperada tuiteaba a su pareja y socio para preguntarle si se encontraba bien. Él iba a subirse al avión pero a último momento decidió no abordarlo, porque ella estaba enferma. Cuando cerca de 90 minutos después del primer tuit el novio respondió que no había subido al desafortunado avión, no solo ella sino tuiteros de todo el mundo respiraron aliviados.
Por qué Twitter no puede seguir cayéndose
Esta semana el servicio de la red social se interrumpió cerca de media hora, un episodio que recordó cuán vital es en todo el mundo