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Puerto Camacho: el "colador VIP" de Carmelo elegido por el financista de la corrupción K

Ministerio del Interior analiza movimientos migratorios de los valijeros Ernesto Clarens y Daniel Muñoz

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24 de agosto de 2018 a las 13:00

El exclusivo puerto Camacho, lindero al barrio privado de El Faro, en Carmelo, fue el lugar elegido por Ernesto Clarens, el financista argentino acusado de ser responsable de mover US$ 200 millones de la corrupción K fuera de Argentina, para atracar los barcos privados con los que cruzó las 90 veces que viajó a Uruguay. Este lugar, que fue definido por el periodista argentino Luis Majul en declaraciones a Telenoche como un "colador VIP ", volvió a poner a Carmelo como un punto vulnerable en los controles aduaneros.

El Secretario General de la Asociación de Funcionarios de Aduanas, Basilio Pintos, dijo a El Observador que los funcionarios "no están a la orden" todo el día esperando si llega alguna embarcación, sino que se dirigen al punto de control solo si la prefectura avisa. Si la prefectura no ve el barco, entonces los funcionarios no se enteran y los controles no se hacen.

Sin embargo, el empresario detrás del puerto y del barrio privado, Eduardo Cantón, dijo a Radio Carmelo que los controles sí existen, y que de hecho la producción de Majul que estuvo en Uruguay admitió haber visto al funcionario de aduana, aunque reconoció que éste no cuenta con un radar para revisar los bolsos que traen los visitantes.

La vulnerabilidad de Carmelo ya había quedado de manifiesto cuando el programa argentino Periodismo Para Todos, mostró cómo era posible llegar en lancha hasta Uruguay y atracar en este pueblo de Colonia sin hacer trámites migratorios, y sin que funcionarios de aduana se encuentren allí para hacer la inspección correspondiente.

El Observador intentó obtener la palabra de autoridades de Aduana pero se negaron a dar declaraciones.
Consultado por la prensa, el subsecretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, dijo que la cartera está haciendo una investigación profunda de los movimientos migratorios de Clarens y del ex secretario de Néstor Kirchner, Daniel Muñoz, quien viajó a Uruguay 35 veces entre 2008 y 2015. En al menos ocho ocasiones lo hizo días después de haber recibido un paquete con dinero de sobornos, según consta en los cuadernos de las coimas, que fueron escritos por el chofer del número dos del Ministerio de Planificación argentino Roberto Baratta, Oscar Centeno.

Luego de que el senador nacionalista Javier García solicitara la comparecencia del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, para hablar sobre por qué el trabajo de inteligencia no había detectado los movimientos sospechosos de personas vinculadas a la ruta del dinero K que viajaban a Uruguay, Vázquez dijo: "¿Había alguna acusación concreta sobre las personas que vinieron? No había ningún pedido de captura internacional sobre esas personas porque si no Interpol lo hubiera detenido. No lo hubiera dejado pasar".
"Ser financista no es ser delincuente", concluyó Vázquez.

Clarens declaró este jueves ante el juez de la causa de los cuadernos de la coima, Claudio Bonadío, con el objetivo de obtener el beneficio de ser reconocido como imputado arrepentido y así lograr una pena menor por su participación en el esquema de corrupción montado por los gobiernos kirchneristas.
Los avances de esta investigación llevada adelante en Argentina impactaron en el trabajo que lleva adelante la Justicia del Crimen Organizado en Uruguay. El fiscal del caso, Luis Pacheco, solicitará la declaración de los imputados y los arrepentidos de la causa para establecer si parte del dinero de la corrupción llegó a Uruguay para ser lavado.

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