11 de abril de 2011 19:03 hs

Cinco payasos, dos españoles y tres argentinos, se han propuesto arrancar una sonrisa a los niños palestinos de los campos de refugiados del Líbano con un espectáculo circense que hace las delicias de los pequeños.

Los bufones pertenecen a la ONG "Payasos sin fronteras" y, de momento, ya han actuado en los campos de refugiados de Tiro, en el sur del Líbano, y también tienen programado trasladarse al norte del país y a Beirut.

Además de ofrecer dos representaciones al día en las escuelas de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en los campos reconocidos oficialmente, como el de Burj Chemail y el de Al Baas, también actúan en núcleos ilegales de desplazados.

"Hasta el momento, la experiencia ha sido maravillosa, aunque algunas veces muy dura", confesó a Efe el español Tomás Taboaca, uno de los payasos del grupo.
"Los niños reciben bien el espectáculo, disfrutan mucho y son muy agradecidos -agrega Taboaca-. Nos abren sus puertas con el corazón abierto".

Durante el espectáculo, los artistas, que aparecen siempre maquillados y pertrechados con sombreros de hongos y la imprescindible nariz roja de payaso, efectúan juegos malabares con mazas y otros objetos.

Taboaca señaló que aunque a veces están muy cansados, cuando ven la reacción de los chavales actúan con más fuerza porque les causa alegría y satisfacción:
"Ver la sonrisa de los niños es increíble y el mejor regalo que podemos obtener", aseguró.

Fundada en 1993 en Barcelona, la ONG "Payasos sin frontera" fue creada en respuesta a la situación de los niños de Croacia durante la guerra de la antigua Yugoslavia, y hoy día está presente en varios países.

Para Taboaca no existen diferencias entre los menores de distintos lugares: "Los niños son siempre niños, aunque algunos sufren más que otros, pero todos tienen una alegría inigualable".

Y agregó que sería "muy importante" que la ONG tuviese una sede permanente en Oriente Medio, a pesar de que ya han viajado cuatro o cinco veces a la región, donde los payasos no son una tradición.

Precisamente por ese motivo se plantean organizar talleres de formación de monitores "para que puedan enseñar poco a poco a hacer circo y formar a payasos".
"La sonrisa de los niños es vital e importante", aseveró Taboaca.

Para Fernando Melhi, uno de los payasos argentinos, es "muy interesante, muy bonito como artista de circo poder venir a dar alegría y poder compartirla con la gente de aquí".

"Fue una sorpresa más de lo que imaginaba ver a los niños tan tranquilos, educados y buenos espectadores. Actuar ante ellos es muy cómodo, muy agradable", agregó.

"Somos artistas del nuevo circo, que aunque nació en Europa se extendió por América del Sur y esperamos que ahora lo haga a esta región del mundo", explicó Melhi.

Su compatriota Sergio Rodolfo López señaló por su parte a Efe que su experiencia está siendo "muy fuerte e intensa". "No sabía con lo que me iba a encontrar", reconoció López.

"Vengo de la región argentina de Salta donde hay muchos problemas económicos -indicó el payaso-. Acá hemos encontrado que hay otros problemas, muy diferentes".
Según él, "más que el problema económico, existe el humano". "No tener un lugar, no tener una casa y no poder regresar a la suya es algo diferente, es un sentimiento muy duro", sostiene López.

"Es una experiencia que me abre la cabeza ya que puedo ver los diferentes tipos de miseria a los que se enfrenta el hombre. En los campamentos es increíble el empuje y la fuerza que existe entre los niños. Tienen una intensidad que me parece mentira", añade.

EO Clips

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