Por VIVIAN SEQUERA, APIngrid Betancourt trató de escapar al menos cinco veces de los guerrilleros que la secuestraron el 2002. Una vez capturada, los rebeldes resolvieron encadenarla a un árbol y quitarle las botas en un cautiverio donde "la vida no es vida".
"La vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo", escribió Betancourt en octubre de 2007 en una carta a su madre Yolanda Pulecio y divulgada por medios locales. "Trato de guardar silencio, hablo lo menos posible para evitar problemas. La presencia de una mujer en medio de tantos prisioneros que llevan ocho y 10 años cautivos es un problema", narró Betancourt,en la carta que entregó a sus compañeros rehenes que fueron liberados por las FARC en febrero.
El ex senador Luis Eladio Pérez narró al ser liberado que uno de sus intentos de escape fue el 20 de julio del 2005, junto a Betancourt que fue secuestrada en 2002.
Dijo que fueron separados de campamentos en julio del 2007 y que sólo se volvieron a reencontrar brevemente el 4 de febrero del 2008 cuando dos grupos de secuestrados, que eran movidos con frecuencia de sitios, eran conducidos en direcciones semejantes.
De la vibrante candidata presidencial para las elecciones de 2002, Betancourt pasó a ser la imagen de un fantasma, casi irreconocible en el vídeo divulgado en noviembre del 2007, en que apareció sentada en silencio, el pelo largo hasta la cintura, envuelta en ropas viejas, pálida y delgadísima.
La familia se instaló en la famosa Rue Foch de París "en un apartamento inmenso decorado con gusto y refinamiento: muebles del siglo XVIII, cuadros de grandes maestros, porcelanas chinas, tapetes de ensueño", narra Betancourt en su libro del 2001 "Con la Rabia en el Corazón", una suerte de autobiografía.
Regresó a Colombia tras el asesinado 1989, a manos de narcotraficantes y paramilitares, del candidato presidencial liberal Luis Carlos Galán, del cual su madre Yolanda era amiga y colaboradora, y comenzó a trabajar como asesora en el ministerio de Hacienda.Decidió postularse a la Cámara de Representantes por Bogotá en los comicios de 1994.
Elegida senadora en 1998, organiza su propio movimiento político al que llamó "Oxigeno" para representar el nuevo aire que precisaba la política de su país, y desde el congreso fustigó a las FARC y a los paramilitares, aunque en 1998 se entrevistó con dirigentes de ambos grupos.
Con Lucio y otros jóvenes legisladores, conocidos entonces como "Los Tres Mosqueteros", se presentan como políticos de una nueva generación.
A pesar de ser conocida nacionalmente Betancourt estuvo lejos de encabezar en 2001 y 2002 las encuestas de preferencias electorales a la presidencia y al final apenas si consigue poco más de 53.000 votos (0,46%) de los 11 millones de votos válidos.
"Ella me dijo que estaba conmigo en las buenas y en las malas y que iba a San Vicente a darme apoyo", cuenta Ramírez. Entonces se había producido el fin del diálogo de paz del gobierno del presidente Andrés Pastrana con la guerrilla y el estado reingresaba tropas a la zona.
Betancourt junto a su compañera candidata a la vicepresidencia, Clara Rojas, llegó a Florencia, la capital del Caquetá, y se desplazó en una camioneta rumbo a San Vicente cerca del mediodía del 23 de febrero del 2002. Allí fueron secuestradas. Su compañera fue liberada seis años después.