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Roberto Musso repasa y puntúa uno por uno los discos del Cuarteto de Nos

Desde el Soy una arveja hasta Apocalipsis Zombi, el líder de la banda repasa la obra con la óptica del presente

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10 de septiembre de 2019 a las 05:00

Además de dar algunos detalles sobre Jueves y su proceso, Roberto Musso también se animó a repasar los 13 discos anteriores del Cuarteto, calificarlos por su calidad y el peso que tuvieron en el camino de la banda con la perspectiva actual. Por fuera del repaso quedan el disco compartido con Mandrake Wolf publicado en 1985, porque no es un álbum completo de la banda, y el compilado de 2004 llamado El Cuarteto de Nos, que queda afuera, justamente, por compilado.

Soy una arveja (1987)

Puntaje: 7,5/10

En el momento que salió era un disco superjugado dentro del panorama del rock uruguayo a nivel de arreglos. Hay canciones, sacando la óptica del momento, que las escucho hoy y, aunque el sonido deja algo que desear –porque usamos cosas que estaban muy de moda en aquel momento como la batería electrónica Simmons, que lo escuchás hoy y te das cuenta que es viejo–, las letras, con algún arreglo, perfectamente podrían estar en la temática que estoy escribiendo ahora, como las de Andamio Pijuan, Soy una vieja o El guardián del zoo.

Emilio García (1988)
Puntaje: 5/10

Tenía buenas ideas, con arreglos quizá demasiado arriesgados. Seguramente yo te diga eso y otros de mis compañeros digan otra cosa porque por suerte somos distintos. Pero creo que no llegó a ser la continuación de Soy una arveja, y no tiene temas que hoy rescataría o que sobrevivieron al paso del tiempo. Sin embargo, tiene composiciones increíbles para la época. 

Canciones del corazón (1991)
Puntaje: 8/10

Salió solo en casete, lo que fue todo una contra para el pobre Canciones del corazón, pero fue todo un logro porque también salió en el momento en el que nos estábamos imponiendo en el under montevideano, que se movía mucho, tenía mucha efervescencia cultural. Me acuerdo de la presentación del disco con artistas plásticos, como Fernando López Lage, toda esa mezcla de gente joven que había vivido su adolescencia en dictadura y estaba saliendo a vivir su plenitud artística y creativa. Me parece que es un disco superinteresante. 

Otra Navidad en las trincheras (1994)
Puntaje: 9/10

Es un nueve de la época, porque lo que pasó en ese momento fue increíble, y sin darnos cuenta. Lo grabamos en ocho canales, que lo hizo Riki, y fue una maravilla de producción para ese momento. Es un disco por el que ni nosotros ni las discográficas daban dos pesos, hicimos 500 y terminamos vendiendo más de 20 mil. Para los que dicen que el Cuarteto es más comercial ahora, ese fue el mejor acto comercial de toda nuestra existencia, y con canciones que después, muchas, quedaron en ese contexto social. Eran muy border en ese momento y marcan mucho la época, pero después la mayoría no resistió el paso del tiempo. Dicho ahora, andá a saber, capaz dentro de unos años tienen un valor. Siempre digo que fue el momento indicado y el lugar indicado para que saliera ese disco, y estoy superorgulloso de haberlo escrito en su momento, pero ya están escritas esas canciones, ya está. 

Barranca abajo (1995)
Puntaje: 6/10

Fue una reacción a Otra Navidad en las trincheras, fue un disco raro, quisimos hacerlo como si fuera una obra teatral o cinematográfica, pero creo que se quedó un poco en lo teórico. 

El tren bala (1996)
Puntaje: 6/10

Lo que pasó es que se vio un poco opacado por la controversia de El día que Artigas se emborrachó, que fue la primera vez que el corte de difusión lo eligió el Poder Legislativo. Y lo tapó al disco, que tenía otras canciones, seguramente la de Artigas no iba a ser el corte de difusión, pero creo que El tren bala y Revista ¡Ésta! intentaron ser una vuelta a Otra Navidad en las trincheras sin el efecto de Otra Navidad en las trincheras

Revista ¡Ésta! (1998)
Puntaje: 5/10

Por suerte estuvieron este disco y el anterior. Marcó una etapa de darme cuenta de que había llegado a un límite, como compositor, de ese estilo de canciones. En esa línea me estaba dando contra una pared. El Roberto de El tren bala y Revista ¡Ésta! estaba compitiendo con el Roberto de Otra Navidad en las trincheras, que tenía unas canciones memorables. Te das cuenta después de que era insuperable. Entonces fue un poco ahí, y con Cortamambo, que me di cuenta de que había que patear el tablero y que, si queríamos dejar de ser una banda que se volviera clásica por Otra Navidad en las trincheras, había que cambiar algo. Fue el puntapié inicial de eso. 

Cortamambo (2000)
Puntaje: 6/10

Tiene Me amo, que tiene el mérito de ser una canción que si la escribía ayer quedaba fresca. Después la reversionamos y es la única de la etapa pre-Raro que está en el repertorio actual del Cuarteto. Ahí fue el final de ese estilo de canción, que si todo el Cuarteto no le buscaba la vuelta, tanto creativa como de arreglos y hacia dónde apuntar musicalmente, corríamos el riesgo de terminar o de quedar como una banda clásica de música divertida que iba a envejecer con su público. Sigo convencido de eso. 

Raro (2006)
Puntaje: 9,5/10

Es uno de esos cócteles que se dan en el arte, en tu vida personal y en tu vida profesional cuando se alinean los astros y te sale todo bien. Obviamente que es porque hubo un trabajo atrás y metiste todo, pero además hubo algo del universo que dijo “ta”. Teníamos la incertidumbre de esas canciones, de qué iba a pasar, pero era algo fresco que no se había escuchado de parte del Cuarteto. Fue la primera vez que trabajamos con un productor externo al grupo, Juan Campodónico, que fue un altísimo responsable del éxito del disco. Empezamos a trabajar en la parte ejecutiva con la productora Majareta, que nos dio un relacionamiento distinto con la prensa, los shows y la difusión; la tapa estaba buenísima, los videos estaban buenísimos, sonaba bárbaro, no había con qué darle. Y fue el disco que casi sin pensar, que venía después de una recopilación que pensábamos que iba a tener el efecto que después tuvo Raro, nos hizo salir definitivamente. Y nos pasaba en Colombia o México que poníamos canciones viejas en el repertorio y la única que más o menos funcionaba era Me amo

Bipolar (2009)
Puntaje: 8,5/10

El favorito de Juan Campodónico. No soy de escuchar los discos después de que salen, pero cuando en algún lado escucho canciones y comparo con el Cuarteto viejo, sube cada vez más de puntaje. Musicalmente está buenísimo, y también tuvo una presión y un peso increíble por ser el sucesor de Raro. Es una presión linda porque obliga a suceder a algo que fue muy exitoso, pero también era bravo que fuera mejor que el hermano mayor exitoso. Y lo que tiene de personalidad este disco me parece increíble, con canciones como El hijo de Hernández, la reversión de Me amo, La lista negra, Mírenme, que hoy seguimos tocando. 

Porfiado (2012)
Puntaje: 8/10

Tiene el logro más grande, por haber sido con el que ganamos el Latin Grammy, que no lo esperábamos. Creo que Bipolar es mejor disco que Porfiado, pero tiene piezas como Buen día, Benito, Cuando sea grande, que vas redescubriendo y te das cuenta de que tienen algo. Estos discos también los veo con una perspectiva más contemporánea porque los seguimos tocando, pero por el efecto que tuvieron también cuentan. Haber ganado ese premio y el de mejor canción rock por Cuando sea grande, cuando se presentaron 1000 canciones y 600 discos, da para pensar que el Cuarteto también ya estaba posicionado con respecto a sus pares.

Habla tu espejo (2014)
Puntaje: 7,5/10

Más introspectivo, más oscuro, ya desde la tapa y todo, pero tiene dos canciones: No llora y 21 de septiembre, que fueron superfuertes, que fueron arriesgadas. Hoy capaz que se ve distinto, pero elegir No llora como corte de un disco era arriesgarse a "qué va a pensar la gente, no va a entender nada". Sin embargo se metió en el corazón de la gente, en el repertorio, y en una sintonía en el canal emocional que no tienen las demás canciones. Después, 21 de septiembre, que fue muy difícil para mí de componer.

Apocalipsis zombi (2017)
Puntaje: 8/10

Volví a hacer un disco más lúdico para el Cuarteto. Me gustó eso de sacarle el yo que tenía adentro, el Roberto que ya había vomitado todo en el disco anterior, el momento emocional muy importante de mi vida y que me había dejado supercontento, y poner miradas ajenas, y contar historias más universales y de la sociedad. Tiene Gaucho Power y Apocalipsis zombi, que creo que esa segunda se entendió más, porque en vivo es un hitazo. Lo que nos pasa en Uruguay es que tenemos un bagaje previo que no lo tiene el público de otros lugares (en referencia a su estilo anterior y la comparación permanente). Me  gustaría que se analizara un disco sin saber que es del Cuarteto, y capaz que se interpreta distinto. Más allá de eso hay canciones –como Calma, Vladimir, que es una chacarera que termina con un rock– que me encantan, tiene la producción de Cachorro López, un ícono del rock latinoamericano, nos marcó también el posicionamiento. Que las canciones se hayan metido en el repertorio, que es fuerte, es importante. 

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