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Cómo cambió El Cuarteto de Nos, a 30 años de su primer LP

En muchos aspectos hoy es casi que otra banda, aunque conserva elementos de sus inicios

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18 de noviembre de 2017 a las 05:00

Aunque el grupo formado en 1982 por los hermanos Roberto y Ricardo Musso y Santiago Tavella era un trío, eligieron llamarse El Cuarteto de Nos.

La banda se estrenó ese año tocando en el Teatro de la Asociación Cristiana de Jóvenes, y dos años más tarde editaron un álbum compartido –un lado para cada artista– con otro principiante: Alberto "Mandrake" Wolf.

Sin decidirse del todo entre una veta humorística y otra más seria que mezclaba lo social con lo intimista, la propuesta del grupo estaba cercana a cierta música popular de la época, aunque se diferenciaban de otras propuestas por sus elementos roqueros.

Pero con el paso del tiempo El Cuarteto fue dejando atrás su faceta más acústica y baladística, concentrándose en su formato más eléctrico.
El disco Soy una arveja (1987), la primera obra "completa" del grupo, los alineó con la movida del rock posdictadura, la de bandas como Los Tontos, Los Estómagos o Los Traidores

Musicalmente, la banda –que había pasado a ser un quinteto con la integración de Álvaro Pintos en la batería y Andrés Bedó en teclados–, comenzó a tener como influencias a Talking Heads, Modern Lovers o Devo entre otras bandas que podrían ubicarse dentro de la new wave estadounidense.

El disco Soy una arveja (1987), la primer obra "completa" del grupo, los alineó con la movida del rock posdictadura –la de bandas como Los Tontos, Los Estómagos o Los Traidores– aunque El Cuarteto nunca encajó del todo en el movimiento. Tal vez porque sus influencias musicales eran más cercanas al pop vanguardista que al punk rock o porque sus letras acentuaban el humor absurdo que habían insinuado en sus comienzos. En verdad, más que humor se debería hablar de una visión muy negra e irónica que tocaba temas bastante tabú en una sociedad que recién salía de 11 años de dictadura.

El sexo, la locura, la vejez, la muerte, la paranoia, el egoísmo y la codicia eran los temas principales de las letras de este disco.

Soy una arveja estuvo lejos de ser un éxito, pero canciones como La prima, Andamio Pijuán y Soy una vieja recibieron bastante difusión en su época. Las presentaciones en vivo de El Cuarteto en facultades, algún festival y principalmente sus ciclos teatrales, en los que la banda intercalaba canciones con diálogos absurdos y filmaciones muy surrealistas y salía al escenario con particulares vestuarios (por ejemplo vestidos de "viejas" o con globos con helio atados a su cuerpo) comenzaron a dar que hablar y fueron sumando un público fiel.

Pero el humor negro de muchas de sus letras, que incluía personajes como un alucinado guardián de zoo que se acostaba con un perchero, un niño que se embadurnaba de alquitrán, y –en sus dos discos siguientes– una madre que sometía a su hijo a toda clase de torturas para que no sufriera de grande, un travesti de ocho años que hacía las delicias de políticos y religiosos o la negativa a pasar la eternidad en un aburrido cielo con angelitos, no era entendido por todos.

Dos discos en 30 años

Cuarteto

Si imaginamos a una persona que hubiera escuchado Soy una arveja y sin saber absolutamente nada de la historia posterior del grupo se encontrara hoy con el álbum Apocalipsis Zombi editado en este 2017, es posible inferir que vería varios cambios, pero también una cuantas continuidades en el devenir de la banda.

En primer lugar esa hipotética persona se asombraría de que el grupo siguiera aún activo luego de 35 años y a 30 años de Soy una arveja. Y de que una banda cuya propuesta era marginal dentro del bastante marginal rock uruguayo de la década de 1980 se haya convertido en una banda popular en gran parte de América del Sur. De la mano de esta impensada popularidad regional este oyente de los dos discos quedaría impactado por la profesionalización de la banda en cuanto al sonido. Soy una arveja tenía ideas sonoras y arreglísticas muy interesantes pero una producción muy precaria y un sonido muy malo. Apocalipsis Zombi puede no ser tan original pero está a años luz (no a 30) en su sonido. El oyente también notaría que El Cuarteto siguió basando su propuesta musical en el pop y el rock de la época, apropiándose de los sonidos y tendencias del momento.
La banda lanzó 15 álbumes en los últimos 30 años. Uno de ellos –Otra Navidad en las trincheras (1994)– sigue siendo el disco de rock más vendido en Uruguay. Otro –El tren bala (1996)– casi los manda increíblemente a la cárcel por la canción El día que Artigas se emborrachó

Si esta persona no hubiera visto al Cuarteto en vivo no extrañaría tanto la ausencia de Riki Musso, que en Soy una arveja no participaba como cantante, aunque sí figuraba como co-compositor junto a su hermano Roberto de uno de los mejores temas del álbum El guardián del zoo. Sí le llamaría la atención que Santiago Tavella, que aún es parte de la banda, no figure en el nuevo álbum como compositor y cantante, siendo que en el disco de 1987 era vocalista y creador de la mitad de los temas. Tampoco se asombraría de que el Cuarteto fuera un quinteto, ya que instrumentalmente la formación del grupo continuaría siendo la misma y los teclados mantuvieron su protagonismo en ambos discos. Y los cambios de integración no serían vistos como algo traumático, ya que en Soy una arveja la banda estaba estrenando baterista y tecladista nuevos. Sin saber nada de la historia del grupo resultaría lógico pensar que en 30 años hubo cambios de integración.

Siendo más subjetivos podríamos imaginar que el improbable personaje pensaría que, en parte, la temática de las letras mantuvo su tónica. Las canciones de Apocalipsis Zombi muestran una galería de personajes que mantiene sus similitudes con los de Soy una arveja y muchos de los temas tocados son similares, por más que el enfoque sea muy distinto. En Apocalipsis Zombi siguen estando la locura, el egoísmo, la codicia y los personajes que no encajan en sus roles. Es posible, eso sí, que el improbable escucha extrañara el humor, la frescura y el desparpajo del primer disco, pero seguramente comprendería lo difícil que es mantener todo eso 30 años después.

Lo que siguió

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Dejando de lado escuchas ficticios poco informados, todos sabemos que El Cuarteto hizo algo más que dos discos en 30 años. La banda lanzó 15 álbumes en ese lapso. Uno de ellos –Otra Navidad en las trincheras (1994)– sigue siendo el disco de rock más vendido en Uruguay. Otro –El tren bala (1996)– casi los manda increíblemente a la cárcel por la canción El día que Artigas se emborrachó. Y, hace 11 años, Raro, su undécimo álbum y una de sus mejores obras, comenzó a convertirlos en una banda internacional con nominaciones a los premios Grammy Latino; premio que terminarían ganando unos años después con su disco Porfiado de 2012.

El Cuarteto de Nos fue cambiando su propuesta de un disco a otro (y a veces de una canción a otra), radicalizando a veces su costado humorístico más grotesco, otras mostrando un lado punk y contestatario nunca del todo apreciado o su veta absurda y surrealista. También su música varió, a veces parodiando géneros, otras combinando estilos muy diversos, acercándose y alejándose mas de una vez de aquel sonido pop más alternativo.

La ida de Riki Musso, luego de la grabación de Bipolar, su duodécimo disco, fue un cimbronazo fuerte para la banda, que volvió a cambiar radicalmente con el disco Habla tu espejo y ahora lo hizo nuevamente con Apocalipsis Zombi. La tendencia que se fue dando desde Raro, donde el peso creativo de Roberto Musso se hacía cada vez más fuerte, se profundizó en los siguientes discos.

En Uruguay algunos extrañan al "Cuarteto de antes". Habría que ver a cuál, si al del humor surrealista y sonido pop ochentoso de Soy una arveja, al de la mezcla y parodia de géneros y letras de Otra Navidad en las trincheras o al roquero alternativo con rimas complejas de Raro.

Lo que es innegable es que todos estos cuartetos comenzaron a gestarse en aquel primer álbum de 1987.

La visión de Roberto Musso

Roberto Musso confiesa que hace mucho tiempo que no escucha Soy una arveja. Pese a eso siente que hay canciones en aquel disco que mantienen una continuidad con el Cuarteto de hoy. "Creo que una canción como La prima fue un principio tímido de toda la veta que desarrollamos más en Canciones del corazón y Otra Navidad en las trincheras" –dice–. "Pero temas como Soy una vieja o Andamio Pijuán los veo mucho más cercanos a lo que hacemos ahora que al Cuarteto de los 90".

Musso recuerda que cuando salió Otra Navidad en las trincheras en 1994, el álbum que los convirtió en uno de los grupos más populares de Uruguay, "hubo cierta resistencia del público que escuchaba desde Soy una arveja". "Ese cambio que tuvimos les pareció una traición a lo que veníamos haciendo", afirma.
El cantante dice reconocerse "en esas canciones oscuras como Soy una vieja, Andamio Pijuán, El guardián del zoo o incluso El psiquiátrico, que me parece superinteresante aunque no la escribiría ahora. Pero esas canciones las veo cercanas y reconozco en ellas al compositor que fue evolucionando y desarrollándose en los 30 años que pasaron".

Lo nuevo

La banda está a punto de comenzar la grabación del videoclip de Invisible, una de las canciones de su disco más reciente, Apocalipsis Zombi; el tema, además, comenzó a ser promocionado esta semana como el tercer sencillo del álbum.

Alvin

El baterista Álvaro "Alvin" Pintos debutó como integrante de El Cuarteto de Nos en el disco Soy una arveja. Su antecesor en la percusión fue Leonardo Baroncini.

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