30 de agosto de 2013 13:36 hs

"Hoy es mi primer día libre. He sido durante 18 meses rehén de una actriz impredecible". Así de rotundo se mostró hoy Paul Schrader sobre su colaboración con Lindsay Lohan, una de las protagonistas de The Canyons, filme presentado fuera de concurso en la Mostra de Venecia.

"Iba a estar aquí pero no está", explicó el realizador, antes de añadir que no aceptaría ninguna pregunta personal sobre la problemática actriz, solamente las referentes a su trabajo en una película que recibió hoy los primeros silbidos en una proyección de la 70 edición de la Mostra.

Un trabajo complicado y muy cansado, según el director de American Gigolo y guionista de filmes como Taxi Driver o Raging Bull.

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"Uno de sus problemas como actriz es que se toma mucho tiempo para separar su vida personal de la profesional y tarda mucho en empezar, así que cuando se levanta y empieza, ella está exhausta y la gente que está a su alrededor también", explicó.

Eso hizo que el proyecto fuera "agotador", en palabras del veterano director que en este filme ha contado con un guión de Bret Easton Ellis (autor de Psicópata americano) y como protagonistas con Lohan y James Deen, un conocido actor de películas para adultos.

The Canyons cuenta la historia de una pareja formada por un productor (Deen) y una exactriz (Lohan) y de las mentiras y las obsesiones sexuales que minan esa relación.

El resultado del filme, que tuvo apenas US$ 150.000 de presupuesto, es bastante decepcionante, con una estética a medio camino entre un ejercicio de estudiante de cine y un culebrón televisivo.

Los intérpretes parece que actúan mal a propósito y hay una notable falta de fluidez y continuidad en la narración. La cinta ya ha sido estrenada en Estados Unidos, donde ha recibido críticas muy negativas.

"La reacción crítica y los ataques a la película son desproporcionados para lo que hemos hecho". Es una película realizada "sin dinero, como un experimento", explicó el realizador.

"Parte de la diversión es que no teníamos dinero. No pagamos por los permisos, ni por el vestuario o el maquillaje", señalo Schrader.

No es una película sobre una generación. Trata de reflejar a "una gente artificial en un mundo artificial, en el que todos llevan una máscara y que viven en una especie de culebrón", explicó el autor.

"Es la mejor experiencia que he tenido trabajando en un filme", aseguró Ellis, quien recordó que el antiguo sistema de estudios en el que un guionista pasaba años trabajando en un guión ya no existe, y hay que adaptarse a ese cambio de sistema.

EO Clips

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