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8 de octubre 2022 - 5:02hs

Hay un punto en el mapa de Montevideo donde a Alejandro Astesiano lo conocen cerca de 5.000 personas. Algunos por tener un vínculo cercano con él, otros por tenerlo “de vista” y algunos más porque han escuchado oír sobre sus movimientos dentro del complejo habitacional de Millán y Lecocq, el lugar que lo vio nacer, y donde hoy viven todas esas personas.

Es una mini ciudad ubicada en el límite del barrio Conciliación y Sayago norte, que tiene un centro comercial, supermercado y hasta una escuela propia, a la que incluso asistió Astesiano. Basta hacer unos pasos y consultar a cualquier vecino para comprobar qué tan conocido es aquel policía que terminó siendo exjefe de seguridad presidencial. Para los jóvenes quizá era desconocido (hasta que la prensa informó de su detención), pero a la población adulta, no le será dificultoso recordarlo.

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foto: Leonardo Carreño Complejo de viviendas en Millán y Lecocq

Uno de los vecinos se acerca y habla de Astesiano con total fluidez como si lo conociese de toda la vida. Dice que no lo toma por sorpresa todo lo que ha leído y escuchado del exjefe de Seguridad Presidencial –hoy imputado por asociación para delinquir, entre otros delitos–. Era de los días en que todavía se discutía sobre las anotaciones policiales de Astesiano, que son más de 30 y que datan desde 1996 y hasta 2022. El hombre tomó con cierta gracia de que ahora se conozca su legajo, siendo que para el barrio, esas anotaciones ya eran conocidas desde hacía tiempo.

Las idas y vueltas de Astesiano quedaron grabadas en la memoria de los más añosos en el complejo, hoy destacado por su nivel de seguridad.

Antes de su detención, Astesiano iba con frecuencia al complejo habitacional, porque el supermercado que allí funciona contrató los servicios de seguridad de su empresa. Los guardias que respondían a Astesiano vigilaban el comercio y también hacían alguna recorrida por entre los bloques habitacionales. Quienes conocieron los movimientos de Astesiano allí, saben que era un hombre muy vinculado a la policía, y con contactos por doquier.

“Los policías de la seccional no querían meterse con él, un civil tenía más peso que un policía”, agregó con asombro un vecino que lo vio incluso escapar de los uniformados años atrás dentro del complejo, cuando ni siquiera existían celulares con cámara.

foto: Leonardo Carreño Complejo de viviendas en Millán y Lecocq

“Te traía patrulleros más rápido que Heber”, afirmó una y otra vez otro vecino que incluso llegó a hablar con él por algunas personas que merodeaban el lugar. Contó que Astesiano era una persona muy cordial, que siempre estaba a la orden del barrio. “Le dije: están bravos los malandros. Al rato caían patrulleros”, dijo con soltura.

Entre los vecinos hay quienes lamentan que Astesiano les falló o los estafó de las maneras más ingeniosas, otros no emiten juicio de valor aunque admiten que tenía alto perfil en el barrio, y otro, la mayoría, prefiere no hablan sobre él. 

Astesiano, que tiene 51 años, es casado y tiene una familia numerosa. Sus padres y su esposa, vivieron hasta hace poco en el complejo de Millán y Lecocq; donde aún reside uno de sus hijos que integraba las Fuerzas Armadas pero renunció este año, supo El Observador. Astesiano vivió en su infancia en el barrio aunque de adulto no ha tenido un domicilio fijo. Tanto que en el sistema de la policía figura como domicilio: "No se ingreso 1583 esquina No se ingreso" (sic).

Los vecinos señalan que tenía varios locales comerciales, y también se hizo de varios apartamentos en el complejo. Tal como informó El Observador, la Fiscalía abrió una línea de investigación por lavado y está rastreando los bienes que Astesiano tenía  a nombre de testaferros, entre ellos varios apartamentos, un club nocturno y una empresa de seguridad.

La fiscal Gabriela Fosatti logró imputar con prisión a Astesiano y a tres personas que integraban la banda -el escribano Álvaro Fernández y dos ciudadanos rusos- por los delitos de suposición de estado civil, asociación para delinquir y tráfico de influencias. La fiscal probó que los cuatro formaban parte de la organización que se dedicaba a falsificar documentación para permitir a ciudadanos rusos sacar la cédula y el pasaporte uruguayo, que actuaban al menos desde fines de agosto de 2021 y que incluso llegó a tener reuniones con otros dos integrantes en su oficina del piso 4 de la Torre Ejecutiva.

Astesiano tenía desplegados a sus guardias en varios puntos de Montevideo, y seleccionó a algunos de ellos para custodiar al presidente de la República. Presidencia solicitó entonces al Ministerio del Interior el legajo de todos los funcionarios de seguridad presidencial, para evitar que el escándalo Astesiano se repita dentro del “corazón del gobierno”, como lo definió el senador nacionalista Jorge Gandini. 

De hecho, Presidencia trasladó a diez funcionarios que integraban el Servicio de Seguridad Presidencial (SSP) hacia otras reparticiones del Estado, luego de conocer que varios de ellos tenían antecedentes.

Astesiano fue desvinculado de Presidencia luego de la decisión judicial, por la que estará en prisión preventiva hasta el 27 de octubre. Pidió no ser encarcelado junto a los rapiñers de su hijo que él mismo persiguió el 13 de julio pasado. Varios hermanos, integrantes de "Los Cabecitas" marcharon a prisión, y él dijo tener miedo a represalias. El día de la audiencia ante el juez Matías Porciúncula pidió medidas especiales de seguridad, y consideraciones por su salud (tiene diabetes y le descubrieron una piedra en la vesícula recientemente, tras un tratamiento médico).

El "sabandija simpático" que "no es Juan Pablo II"

“Un poco sabandija pero simpático” o “no es Juan Pablo II” son frases con la que lo describen sus allegados. “Tiene cierta simpatía, era un chico muy apuesto cuando era joven”, resumió una persona consultada que tiene vínculo familiar con él.

“Hay gente que no lo quiere porque ha hecho sus macanas. Pero ha ayudado a gente en el barrio”, sumó otra persona de su cercanía, y que lo vio nacer.

Desde joven Astesiano se mantuvo cercano al Partido Nacional, y pasó a ser con los años el hombre de extrema confianza de Lacalle Pou; ambos se conocieron en las elecciones presidenciales de 1999 cuando Astesiano era chofer del senador Sergio Abreu. En 2004 se integró al equipo de trabajo de Luis Alberto Lacalle Herrera, y desde allí no se desapegó de la familia. Diez años más tarde pasaría a conformar la Seguridad Presidencial, siendo el jefe y teniendo varios guardias a su mando.

Abre se refirió a Astesiano este viernes. "Era un buen chofer. Pero, no era ni de mi confianza ni cercano a ningún tipo de intimidad", contó Abreu en Desayunos informales (canal 12) donde fue consultado sobre el rol que tuvo Astesiano en la campaña electoral. Consultado sobre si hubiese contratado al excustodio sabiendo que tenía anotaciones y antecedentes, el secretario general de Aladi respondió: "Ni soñando. Y no hubiera contratado gente que, a pesar de no tener esas anotaciones, tuviera temas que no fueran de mí... Pero es un tema general, de carácter general". 

Pasados los años se ganó la confianza de Lacalle Pou y de la familia del mandatario. Unas de las imágenes más recordadas por sus conocidos es cuando se lo ve trotando al lado de la cachila donde el presidente y la vicepresidenta fueron traslaadados el día de la asunción presidencial, el 1° de marzo de 2020 desde el Parlamento a la Torre Ejecutiva.

Como custodio del mandatario lo acompañaría a algunos viajes y a recorridas, hasta las recientes vacaciones del mandatario en Costa Rica. Al regreso, el 25 de setiembre pasado fue detenido en la residencia presidencial de Suárez y Reyes.

Hoy, alejado del poder y del estilo de vida caro que solía llevar, pasa sus días en Unidad 19 de Florida tras las rejas.

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