17 de febrero de 2024 5:00 hs

La extensa sequía que vivió Uruguay durante 2022 y 2023 hizo que la gestión de OSE estuviera en el ojo de la tormenta debido a que la empresa pública tomó una serie de medidas impopulares –como aumentar la salinidad– con el objetivo de mantener el abastecimiento de la zona metropolitana ante la histórica baja de las reservas en Paso Severino.

Tras esas zozobras, con una primavera y un verano con lluvias similares al promedio, en la empresa pública hablan de los aprendizajes –internos y externos– que dejó la crisis mientras comienzan a discutir las razones por las que viene bajando el consumo de agua potable.

De acuerdo con datos de OSE a los que accedió El Observador, en enero de este año el consumo promedio fue de 583.814 metros cúbicos. Se trata de unos 60 mil metros cúbicos menos que el año anterior, ya que en promedio en 2023 fueron 662.740 metros cúbicos. En 2022 el promedio de enero se ubicó en 649.795 metros cúbicos.

La tendencia viene manteniéndose en febrero. En los primeros 14 días del mes, el promedio es de 608.307 metros cúbicos, mientras que en 2023 fueron 659.075 y en 2022 la cifra se ubicó en 629.277 metros cúbicos.

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Los números muestran que desde abril de 2023 el consumo es menor respecto al mismo mes de 2022.

Eficiencia, confianza o responsabilidad

Si bien aún no hay conclusiones, una hipótesis que manejan en la interna de OSE es que el descenso obedece a una reducción de las pérdidas a partir de un plan que intentó acelerar el ritmo de las reparaciones. Como se sabe, la empresa pública pierde alrededor del 50% del agua que bombea debido a roturas de los caños

La segunda hipótesis, que no es excluyente con la primera, es que puede haberse registrado una pérdida de confianza en algunos consumidores que decidieron pasar a tomar agua envasada con regularidad.

La tercera, en tanto, plantea que pudo haber existido un “aprendizaje” de la población que racionaliza más el uso del agua, por ejemplo para lavar veredas, regar o llenar piscinas.

El análisis también incluye una ponderación del calor, ya que los registros históricos muestran que a mayor temperatura se da un incremento del consumo.

A principios de febrero, el presidente de OSE, Raúl Montero, reconoció que había un “montón de factores” que incidían en la baja. “Entre ellos pienso que un comportamiento diferente de la población en cuanto al consumo, pero también a muchas medidas que tomamos en racionalizar la distribución de agua", sostuvo.

El jerarca también habló de “presiones más uniformes” en la red, lo que provocaba menores consumos y pérdidas.

En 2020, en su discurso de asunción, Montero había hablado de la necesidad de aumentar la confianza que la población tiene en OSE

Foto: Leonardo Carreño.

En ese entonces, dijo que ese era uno de sus objetivos, algo que tres años después mantuvo en medio de la crisis por la sequía.

En una entrevista con El Observador en mayo del año pasado señaló que le parecía una “paradoja” haber puesto ese tema arriba de la mesa y tener que vivir el período más extenso de falta de lluvias del que haya registro.

“Vaya a saber si no está bien que haya pasado esto y capaz que nos sirve para decir ‘volvimos a los estándares normales’ y va a ser mucho más posible que la gente lo note. La crisis puede ser una oportunidad también”, zanjó entonces.

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