Si para ejecutar una línea de código o para que una IA optimice un proceso logístico se requieren tres sellos y cuatro revisiones humanas, la ventaja competitiva de la tecnología se disuelve.
La "fiebre del oro" de la IA no es gratuita para el resto de la economía
La inteligencia artificial (IA) es el epítome de lo racional. Calcula probabilidades sin inmutarse, procesa datos sin prejuicios y llega a conclusiones óptimas desde una perspectiva estadística.
Por primera vez, la tecnología no viene a asistirnos en la tarea, viene a hacer la tarea y a tomar la decisión
La IA es una tecnología brillante, pero como terreno de inversión para el individuo desprevenido es un campo minado donde la impaciencia y las herramientas defectuosas se pagan con capital real
Pasó de buscar el liderazgo en la revolución del transporte a ver qué puede hacer con la chatarra de sus malas decisiones para tapar el agujero en su balance
Hoy, la investigación de vanguardia es privada y las grandes tecnológicas absorbieron a casi todo el talento real
El Banco HSBC eliminó su programa de "Gerentes Internacionales", un desmantelamiento de la infraestructura humana para "pavimentar el camino" a la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial necesita ver todo al mismo tiempo, por lo que adoptarla obliga a construir un mapa unificado de información