El bronce conseguido en Santa Fe fue el punto de encuentro de todas esas historias.
Un argentino, Instagram y un gol a Brasil
Federico Galindo tiene 35 años, nació en Argentina y comenzó a jugar al hockey a los seis años en Lanús. Después pasó por Lomas Athletic e incluso tuvo una experiencia en Alemania, en Uhlenhorster HC de Hamburgo.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Durante la pandemia dejó de jugar y posteriormente se instaló en Uruguay. Cuando quiso retomar la actividad encontró un problema: prácticamente no había hockey masculino donde competir en Uruguay.
Un día vio una publicación de Los Cimarrones en Instagram y decidió mandar un mensaje. Ignacio Diz lo contactó y así comenzó su vínculo con la selección.
Galindo obtuvo la ciudadanía uruguaya por residencia (tres años) y conformación de familia en el país. Su incorporación terminó siendo decisiva en Santa Fe.
Con Uruguay perdiendo ante Brasil y apenas un minuto por jugar, marcó el gol que permitió empatar el partido y llevarlo al shoot-out.
"Se sintió un sueño. Como grupo venimos trabajando hace años para este tipo de partido, y en lo personal, sentía que aún no había aportado nada tangible en competencia. Hacer ese gol deja una marca por la que uno tanto trabaja", contó.
Su compañero Diego Laborde, uno de los capitanes del equipo, todavía recuerda aquel instante.
"No recuerdo haber gritado un gol tanto como el de Fede Galindo y Mati. Fue un partido muy especial. Por el rival, la instancia y cómo se definió", aseguró.
Galindo trabaja de lunes a viernes de 9 a 18 horas en una distribuidora de productos de oficina y combina esa actividad con entrenamientos nocturnos. Durante su etapa de preparación en Uruguay, los horarios dependían muchas veces de la disponibilidad de la cancha, lo que obligaba a reorganizar su rutina.
De Cardona y Paysandú a la selección uruguaya
Para Jenaro Bentancur, llegar a entrenar con Los Cimarrones significó durante mucho tiempo recorrer la ruta entre Cardona y Montevideo (181 kilómetros).
Comenzó a jugar a los diez años en su ciudad natal, porque tenía un amigo que practicaba hockey cerca de su casa. Este terminó abandonando el deporte, pero él continuó.
En 2024 se incorporó al proceso de selección que preparaba la Copa América de 2025. Por entonces todavía vivía en Cardona y debía viajar a Montevideo para entrenar.
"Me iba de tarde, volvía de madrugada, al otro día tenía liceo, era duro, pero lo hacía con gusto", recordó.
Posteriormente se mudó a la capital. Se instaló en el Centro y comenzó a concurrir regularmente a los entrenamientos en Cancha Celeste, aunque cada viaje le insumía unos 45 minutos.
El respaldo de su familia, sus amigos y la gente de Cardona fue fundamental para sostener ese camino.
Otro de los representantes del interior es Tomás López, jugador de Trébol de Paysandú.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Comenzó a practicar hockey a los cinco años porque su madre quería que hiciera un deporte colectivo, además del tenis que ya jugaba. Su prima también practicaba hockey y ese vínculo terminó acercándolo a Trébol.
En 2016 integró el primer equipo masculino del club, que entonces reunía apenas diez jugadores. Una década después, el plantel continúa compitiendo en torneos de Entre Ríos, Argentina.
López debió preparar su participación en la selección a distancia. Para compensar la imposibilidad de entrenar diariamente con sus compañeros, organizó un equipo de trabajo personal integrado por un preparador físico, una nutricionista y un fisioterapeuta.
"El esfuerzo pesa el doble, la motivación también y la responsabilidad aún más", explicó.
En la definición ante Brasil fue el encargado de abrir la serie de shootouts para Uruguay.
"En el momento de la decisión de tirar ese shoot out solo respiré profundo y me dije 'es hoy' y salí convencido", relató.
"Lo pienso y se me llenan los ojos de lágrimas y se me pone la piel de gallina", reveló, emocionado.
Convirtió y dio el primer paso en una serie que terminaría con el festejo uruguayo.
Dos españoles que encontraron en Uruguay otra camiseta
Francisco García Genta nació y creció en España, pero su historia familiar siempre estuvo vinculada con Uruguay.
Sus padres emigraron en 2002 y su madre, María Fernanda Genta, había sido jugadora de la selección uruguaya femenina de hockey. Fue ella quien transmitió la pasión por este deporte a la familia.
Francisco comenzó a jugar en el Catalonia Hockey Club de Barcelona, institución que continúa defendiendo a sus 21 años.
Durante una visita familiar a Uruguay, un contacto de su madre, Patricio Drapper, lo llevó a una cancha para que lo observaran. De allí surgió la posibilidad de representar a la celeste en la Copa América y posteriormente en los Juegos Odesur.
Su historia tiene un detalle especial: utiliza el apellido materno en su camiseta como homenaje a quien lo acercó al hockey.
"Cuando era chiquito, le decía a mi mamá: 'Yo voy a representar a Uruguay en hockey, como vos hiciste'", recordó.
García Genta trabaja como azafato. Los retrasos de vuelos, las cancelaciones y los cambios de horario forman parte de una rutina que debe compatibilizar con los entrenamientos y partidos.
Para participar en los Odesur necesitó gestionar días libres con su empresa, que, según contó, comprendió la importancia de la oportunidad y le facilitó la ausencia.
El otro español del plantel es May Moría, de 23 años, cuya madre también es uruguaya.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Su vínculo con la selección nació a través de un amigo que jugaba en Brasil y que le facilitó el contacto con integrantes del hockey uruguayo.
Moría comenzó a practicar este deporte a los cuatro años, siguiendo los pasos de sus hermanas. Pasó por Castelldefels, Barcelona, Catalonia HC y Royal Ombrage de Bélgica.
Actualmente vive en Begues, cerca de Barcelona, y trabaja a tiempo completo en el área de comunicación de una marca de ropa. Después de su jornada laboral entrena cuatro días por semana con su club y suma sesiones adicionales de preparación.
Para él, representar a Uruguay también significó descubrir nuevas experiencias, conocer compañeros y establecer vínculos que difícilmente habría encontrado únicamente en su actividad de club.
El arquero que encontró tranquilidad en los penales
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Rodrigo Castro tiene 25 años y trabaja en una cafetería y panadería, donde cumple tareas de mozo y cajero. Además, estudia Relaciones Laborales.
Su historia con el hockey comenzó cuando acompañaba a sus hermanas mayores a los partidos. Junto con su hermano mellizo, Felipe, se entusiasmó con el deporte y a los nueve años ambos comenzaron en la escuelita de Carrasco Polo.
Eran los únicos varones.
A los 12 años pasaron a Seminario, donde existía hockey masculino, aunque debieron esperar hasta cumplir 15 para poder competir en el torneo local.
Castro llegó a jugar una temporada en Chile, en Sport Francés, y posteriormente regresó a Uruguay. Tras un período alejado de la actividad, volvió a integrarse a Los Cimarrones.
En Santa Fe tuvo su primera definición por shoot-out en una competencia oficial.
Aunque se reconoce como un arquero que puede ser ansioso, cuando terminó el partido contra Brasil ocurrió algo inesperado.
"Cuando terminó el partido y supe que se venían los penales, me invadió una tranquilidad tremenda", recordó.
La confianza de sus compañeros y del cuerpo técnico le permitió afrontar la definición con seguridad.
La experiencia también modificó su perspectiva sobre el futuro.
"Esta medalla me devolvió una chispa y las ganas de seguir estando", afirmó.
El peso de los jugadores históricos y el entrenamiento de cuello
"Desde la Copa América (2025) sabemos que el rival que teníamos arriba era Brasil, por la forma de disputa de los Juegos, si nos iba bien, los íbamos a enfrentar dos veces. Después del primer partido que se nos escapó en el final, nos quedó esa sensación de que estábamos a nivel y que podíamos ganarles el partido por la medalla", dijo Mateo Pereiro, autor de dos goles en el torneo.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
"El valor más grande hoy es haber traído la medalla y haber aportado al medallero histórico. La sensación que queda es de satisfacción, de deber cumplido, el final de un ciclo y sobre todo que el tiempo dedicado y el haber perdido tiempo de otras cosas valió la pena", agregó.
Joaquín Rodríguez es otro de los capitanes de Los Cimarrones. En los últimos años estuvo viviendo y jugando en Bélgica ya que es pareja de Manuela Vilar del Valle.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
"Después de la Copa América, los jugadores más grande nos quedamos con la sensación de que traernos una medalla en los Odesur era posible. Sabemos que no tenemos los mejores horarios y que el invierno es duro, pero las ganas pudieron más. Es más durante los últimos dos meses hacíamos un ejercicio de cuello en la entrada en calor para practicar para colgarnos la medalla", dijo Chirola Rodríguez.
"Ojalá este bronce sirva para aumentar la base de jugadores que tenemos en Uruguay. Después de la Copa empezamos a tener escuelitas formativas sub 14 y sub 16, y también están los sub 18 que se van a jugar el Mundial de Hockey 5 en Egipto (7 al 12 de diciembre). Espero que podamos seguir sumando jugadores y que cada vez más chicos se acerquen al deporte. Esa sería nuestra medalla de oro", agregó.
Los que llevan años esperando y los que empiezan a llegar
Para Diego Laborde, el bronce también tuvo algo de reencuentro con su propia historia.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
En 2010, cuando tenía apenas 16 años, disputó su primer torneo con la selección mayor en Río de Janeiro. Uruguay también consiguió entonces un tercer puesto sudamericano, en una definición que se resolvió mediante gol de oro en tiempo extra, obra de Mariano Mallo.
Dieciséis años después, Laborde volvió a participar de una definición memorable.
Esta vez, además de los partidos, destacó la convivencia con los demás deportistas uruguayos en la villa de Santa Fe, los partidos de truco y los mates compartidos.
Gonzalo Martinoni, otro de los experimentados del plantel, vivió el proceso desde una realidad diferente.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Con familia e hijos, los entrenamientos nocturnos de los últimos tres años implicaron muchas veces resignar tiempo en su casa.
"Se me ha hecho complejo el dejar a mi hijo e ir a entrenar, queriendo estar en casa", confesó.
Para Martinoni, la medalla puede representar también el cierre de una generación que lleva muchos años sosteniendo al hockey masculino.
"Los más grandes ya estamos de salida. ¿Cuánto más le queda al hockey masculino si los equipos de Primera no se nutren con chicos?", planteó.
Su reflexión resume una preocupación compartida por varios integrantes del plantel: cómo convertir el resultado deportivo en un crecimiento sostenido de la disciplina.
"Me parece que en algún punto habría que hacer como se hace en el fútbol femenino, que obligan a los equipos masculinos a tener femenino. Se podría hacer algo de la misma forma para que el hockey masculino se termine de desarrollar. No creo que la obligatoriedad sea la respuesta, pero sí creo que estaría bueno empezar a proponerse a mediano o largo plazo tener, 10, 15 varones de menos de 15 años en cada institución afiliada que juega en el torneo de Primera División o que están en Reserva o Intermedia, algo así como para desarrollarlo de verdad", afirmó Martinoni, autor del segundo shoot-out en la memorable definición contra Brasil.
"Es muy difícil competir teniendo tan pocos jugadores a nivel nacional, es lo que hace mucho más dulce esta medalla. El desafío ahora es que este bronce no sea un punto final", afirmó por su parte Galindo.
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
Actualmente el hockey masculino uruguayo cuenta con una competencia local reducida y con dificultades para captar nuevos jugadores.
Martinoni considera que el formato de hockey 9, que permite competir a seis equipos, ha servido para mantener activa la disciplina, pero advierte que no alcanza para asegurar su futuro.
"Lo que realmente necesitamos es formativas, y las formativas es muy difícil generarlas si no tenés instituciones atrás que te acompañen", sostuvo.
El jugador entiende que los clubes y colegios que ya desarrollan hockey femenino podrían desempeñar un papel importante en la incorporación de niños al hockey masculino.
Galindo coincide en que aumentar la cantidad de jugadores es una condición indispensable para mejorar la competencia interna.
Matías Pereiro, por su parte, destacó el regreso del entrenador Gonzalo Ferrer, la incorporación de jugadores del interior y la llegada de los jugadores que se sumaron desde España y Argentina como factores que ayudaron a revitalizar al seleccionado.
El próximo desafío internacional será la Copa América de Hockey 5, clasificatorio al Mundial, previsto para diciembre en Montevideo.
Mientras tanto, la medalla de Santa Fe deja una historia que va mucho más allá del resultado ante Brasil.
La de un arquero que encontró calma en el momento de mayor presión, un jugador que llegó a la selección mediante un mensaje de Instagram, dos jóvenes que viajaron desde España para defender el país de sus madres, un sanducero que entrenaba lejos de sus compañeros y un muchacho de Cardona que volvía de madrugada para ir al liceo al día siguiente.
Y la de una generación que, después de años de sostener el hockey masculino uruguayo, consiguió subir al podio y dejar una pregunta para quienes vienen detrás: cómo hacer para que haya muchos más Cimarrones.
Radiografía al plantel de Los Cimarrones
Foto: Lucía Pérez/Comité Olímpico Uruguayo
| Jugador | Edad | Club | Ocupación |
| 2- Francisco García Genta | 21 | Catalonia Hockey | Azafato |
| 4- Ignacio Machado | 29 | Sin club | Comercio exterior |
| 5- Federico Galindo | 35 | Seminario | Distribuidora de productos de oficina |
| 7- Lucas Cantaro | 28 | Seminario | Profe de hockey |
| 8- Gonzalo Martinoni | 32 | Seminario | DT de Seminario |
| 9- Tomás López | 29 | Trébol de Paysandú | Árbitro de hockey |
| 10- Joaquín Rodríguez | 34 | Norhfield | Programador |
| 11- Marcello Diconca | 28 | Seminario | Médico |
| 12- Juan Diego Casal | 31 | Seminario | Empresa de reparto escolar y profesor de Educación Física |
| 13- May Moria | 23 | Castelldefels | Comunicación en una marca de ropa |
| 14- Matías Pereiro | 34 | Sin club | DT de Old Girls |
| 18- Jenaro Bentancur | 19 | PSG | Estudia Ciencias Económicas y trabaja en una consultora |
| 19- Ezequiel Bauzá | 29 | SAG Argentina | Profe Educación Física |
| 22- Diego Laborde | 32 | Seminario | Empleado bancario |
| 24- Mateo Pereiro | 34 | Sin club | DT en Náutico |
| 28- Rodrigo Castro | 25 | Sin club | Trabaja en empresa gastronómica |
El entrenador fue Gonzalo Ferrer, el ayudante técnico Federico Iglesias y el preparador físico Santiago Bicca.