31 de agosto 2025 - 7:55hs

Corrientes votaba gobernador y vice, y renovaba 15 bancas de Diputados y 5 del Senado, además de intendentes y concejales en 73 municipios. Eran más de 950 mil los electores habilitados, en un turno desdoblado de los comicios nacionales. La elección se ordenaba con reglas de doble vuelta previstas por la Constitución local.

Los candidatos a gobernador en Corrientes

El menú de candidatos había cristalizado la pelea de fondo. El oficialismo provincial llevó a Juan Pablo Valdés, hermano del mandatario; el peronismo a Martín “Tincho” Ascúa; La Libertad Avanza al diputado Lisandro Almirón; y la fractura radical se expresó en la postulación de Ricardo Colombi. Fueron, de hecho, las cuatro fórmulas que concentraron la conversación pública en la recta final.

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El choque Valdés–Milei se había cocinado a fuego lento y terminó abierto. Tal como contó El Observador, la relación entre el Presidente y el correntino pasó de la foto cordial al desacuerdo explícito cuando la Casa Rosada vetó la idea de una lista común con el hermano del gobernador a la cabeza. En esa tensión, Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem empujaron competirle a fondo al radicalismo correntino.

Gobernadores Valdes
Corrientes elige gobernador con el condimento de la pelea entre Javier Milei y Gustavo Valdés.

Corrientes elige gobernador con el condimento de la pelea entre Javier Milei y Gustavo Valdés.

La pelea de fondo entre Javier Milei y Gustavo Valdés

El cierre oficialista buscó escenificar volumen político. Valdés anunció su incorporación al espacio Provincias Unidas y se mostró flanqueado por mandatarios y referentes de ese armado: Maximiliano Pullaro, Carlos Sadir e Ignacio Torres, además del exgobernador Juan Schiaretti, que viajó a respaldar la candidatura de Juan Pablo Valdés. El mensaje fue nítido: continuidad provincial y anclaje en un bloque federal con proyección nacional.

La respuesta libertaria fue subir el voltaje territorial. Karina Milei y Martín Menem encabezaron el tramo final de campaña de Almirón, con caminatas y caravanas que buscaron capitalizar el arrastre presidencial. Pero el jueves por la tarde la postal se quebró: incidentes y forcejeos obligaron a evacuar a ambos dirigentes en medio de empujones y botellazos, y el acto se dio por terminado entre sirenas y corridas.

Karina Milei Martin Menem Corrientes
Corrientes elige gobernador con el condimento de la pelea entre Javier Milei y Gustavo Valdés.

Corrientes elige gobernador con el condimento de la pelea entre Javier Milei y Gustavo Valdés.

Desde LLA salieron a denunciar una “zona liberada” y apuntaron a militancia alineada con el oficialismo provincial. La acusación tensó todavía más el clima, con comunicados cruzados y promesas de presentaciones judiciales. El entorno de Almirón leyó el episodio como intento de “disciplinamiento” frente a un cierre que intentaba mostrar músculo en la capital provincial.

En ese marco, la elección se jugaba en tres planos. Primero, la continuidad del esquema radical: tras más de dos décadas de dominio, el valdesismo apostó a un triunfo amplio que despejara cualquier duda antes de una eventual segunda vuelta. Segundo, la prueba libertaria: para Milei, Corrientes operaba como termómetro de expansión territorial y como señal hacia la semana decisiva en Buenos Aires. Tercero, la chance opositora peronista: Ascúa buscó instalar la narrativa de “fin de ciclo” y colarse en un balotaje que reordenara alianzas.

Las reglas de juego en Corrientes que incluye la segunda vuelta

La ingeniería electoral sumaba condimentos. Corrientes prevé doble vuelta: si ninguna fórmula superaba el 45%, o el 40% con 10 puntos de ventaja, quedaba programado un balotaje para el 21 de septiembre entre las dos más votadas. Ese diseño incentivaba campañas más amplias y negociaciones de segunda ronda, un dato que todos los comandos tuvieron en cuenta en la última semana.

Detrás del decorado, la lógica de poder fue transparente. Valdés buscó mostrar que su liderazgo ordenaba la política local y lo proyectaba como pieza relevante del mapa de gobernadores no alineados al Gobierno nacional. Milei, por su parte, intentó que LLA se plantara como tercera vía competitiva, aún a costo de tensar con un gobernador que en otros tramos había sido interlocutor frecuente. En ese diálogo roto se leyó la disputa de fondo: quién fijaba las reglas del juego en el NEA.

La campaña, finalmente, había llegado a veda con los nervios a flor de piel, denuncias cruzadas y una coreografía distintiva: gobernadores federales en un escenario radical y dirigentes libertarios escoltando a su candidato en caravanas accidentadas. El domingo ordenaba esa tensión en las urnas y definía si Corrientes cerraba la historia en una vuelta o estiraba la pelea tres semanas más.

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