16 de febrero 2026 - 5:00hs

El Puerto de Punta del Este, oficialmente llamado Nuestra Señora de la Candelaria, es uno de esos lugares donde la historia y la vida cotidiana del balneario se cruzan sin esfuerzo. Nacido como una pequeña villa de pescadores en 1829, fue durante décadas el principal punto de entrada de mercaderías, materiales y personas, y un eje clave para el desarrollo del Este como destino turístico.

De enclave productivo a puerto deportivo internacional

Con el correr del tiempo —especialmente a fines del siglo XIX y comienzos del XX— el puerto fue transformándose. De enclave productivo pasó a convertirse en un puerto deportivo internacional, con muelles ampliados, escolleras, marinas y una infraestructura capaz de recibir yates, veleros y cruceros de todo el mundo. Hoy cuenta con más de 500 amarras y, durante el verano, se vuelve uno de los puntos más activos y fotografiados de la ciudad.

Esa evolución se refleja también en las embarcaciones que hoy eligen amarrar en Punta del Este. En ese contexto, el megayate Pink Shadow estuvo recientemente en el Puerto de Punta del Este, donde permaneció hasta mediados de enero. La nave pertenece al multimillonario alemán Hans Georg Näder, heredero y propietario del grupo Ottobock, líder mundial en prótesis y tecnología ortopédica.

Un punto de encuentro que define la identidad del balneario

Pero el puerto es mucho más que un espacio náutico. Es un lugar de paseo y de encuentro, donde conviven escenas que se repiten todos los días y otras que sorprenden al visitante. Los lobos marinos aparecen sobre los muelles en busca de pescado, los pescadores artesanales trabajan a la vista de todos, los barcos turísticos entran y salen rumbo a las islas, y el movimiento constante de restaurantes y clubes le da vida a una zona que resume como pocas la identidad de Punta del Este.

En ese entorno estratégico y cargado de identidad, Ártico desarrolla desde hace décadas una propuesta que integra experiencia culinaria y conocimiento profundo del producto. El grupo uruguayo, dedicado a la importación y distribución de alimentos congelados e insumos para food service y retail, trasladó su expertise en selección, logística y control de calidad al mundo gastronómico, con un fuerte foco en pescados y mariscos. Fueron pioneros en Uruguay en este tipo de cocina y están presentes en el Puerto de Punta del Este desde 1985; el año pasado cumplieron 40 años de trayectoria.

En la Península, Ártico consolidó distintos conceptos que conviven como una experiencia integral. Ártico Fast Seafood, el primer y único formato de comida de mar self service del país; La Marea, un restaurante a la carta con una amplia variedad gastronómica que va mucho más allá de los pescados y mariscos, incluyendo desayunos y meriendas para disfrutar del atardecer; Il Porto, heladería artesanal de producción local, recientemente reformada y ampliada, con vista al mar y propuesta para todo el año; y Ártico Market, una tienda de alimentos congelados y otros productos que permite llevar la experiencia a casa.

Todo este ecosistema se apoya en una sólida experiencia en selección de productos, logística y eficiencia operativa, que le permite a Ártico ofrecer una amplia gama con una excelente relación calidad-precio, siempre con un fuerte énfasis en la calidad y el servicio, dos valores que distinguen y caracterizan a la marca.

Beneficios que acompañan la experiencia

Esta combinación de gastronomía y retail, en un mismo recorrido y en uno de los puntos más emblemáticos del balneario, encuentra además un aliado estratégico. Gracias a su acuerdo con Santander, quienes cuenten con tarjetas del banco pueden acceder a hasta un 25% de descuento en todos los locales de Ártico ubicados en el Puerto de Punta del Este, sumando un incentivo más para disfrutar de la zona.

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