Para los que tienen la posibilidad, viajar fuera de la alta temporada tiene una serie de beneficios que pueden hacer a los viajeros reconsiderar las fechas elegidas para irse de vacaciones. Fuera de las típicas vacaciones escolares, cuando se considera la alta temporada, viajar es una experiencia totalmente distinta en múltiples aspectos. Organizar las vacaciones en baja o media temporada, cuando la afluencia de turistas es significativamente menor, ofrece ventajas que pueden hacer el viaje más agradable, económico y enriquecedor sin las distracciones y aglomeraciones del turismo masivo.
En Viajes Continental, se especializan en diseñar experiencias para todos los momentos del año, siempre aconsejando a sus clientes los mejores destinos según la fecha en que quieran viajar. El equipo de asesores sugiere los lugares más convenientes para visitar en baja temporada, con el fin de que se conviertan en una experiencia única y enriquecedora, aprovechando al máximo cada oportunidad que esas fechas ofrecen, con todo el respaldo y el conocimiento que nos caracteriza.
Uno de los motivos para elegir esas fechas es el ahorro económico, ya que por ley de oferta y demanda los precios son más bajos tanto en alojamiento, como en vuelos, paseos y tours. Esto se debe a que los servicios turísticos suelen reducir sus tarifas para atraer a más clientes, lo que permite destinar el presupuesto a realizar más actividades durante el viaje, o para disfrutar de un mayor nivel de confort en hoteles, vuelos y traslados. Para aprovecharlas al máximo, es bueno disponer de fechas flexibles ya que los precios de los boletos aéreos y hoteles pueden variar según el día de la semana. Por otro lado, en caso de querer realizar compras en destino, es la mejor época para hacerlo ya que por lo general las fechas coinciden con las liquidaciones de temporada.
En ambos hemisferios, sur y norte, la baja y media temporada se extiende, con excepción de las vacaciones, aproximadamente de marzo a junio y de septiembre a principios de diciembre, exceptuando festividades puntuales. Durante estos períodos, el clima suele ser más moderado, especialmente en la media temporada, evitando extremos de calor y frío. Además, es el momento ideal para disfrutar de los paisajes, adornados con los colores vibrantes del otoño o la frescura renovadora de la primavera.
Viajar en baja temporada también permite recibir un servicio más personalizado. Con menos turistas, los prestadores de servicios turísticos pueden dedicar más tiempo y atención a cada viajero. Esto se traduce en la posibilidad de tener conversaciones más profundas con los guías y de interactuar de manera más genuina con los lugareños, quienes suelen estar más dispuestos a compartir anécdotas y conocimientos sobre su cultura.
Esas fechas en particular permiten al viajero tomarse el tiempo de disfrutar, de estar sometido a menos estrés y disminuir la espera en las filas. Nada más gratificante que ver una obra conocida en un museo desde una distancia más cercana, tener un mejor punto en el mirador del Gran Cañón, no hacer largas filas en reconocidos parques de atracciones o tener todas las opciones para elegir un lugar en la playa. Por ello la temporada repercute hasta en los recuerdos gráficos: las fotos que se toman de lugares turísticos o paisajes quedan más artísticas sin una masa de personas obstruyendo la vista.
Con más espacio personal, se disfruta más de la autenticidad cultural y de los locales sin la masificación turística. Uno puede conocer mejor la cultura del destino al haber más posibilidades de tener un trato directo con los lugareños y ver cómo viven habitualmente con menos contaminación turística.
Desde una perspectiva medioambiental, viajar en temporada baja contribuye a un turismo más sustentable. Durante los períodos de alta afluencia, se ejerce una mayor presión sobre los recursos naturales y se incrementan las emisiones de carbono y otros contaminantes. Al elegir viajar en fechas de temporada media o baja, no solo se reduce esta presión, sino que también se ayuda a las comunidades locales a prosperar de manera más equitativa a lo largo del año.
La mayoría de los viajeros disfrutan de experiencias enriquecedoras cuando viajan en temporada baja, caracterizadas por el descubrimiento y la autenticidad. Por ejemplo, un grupo que visitó Machu Picchu fuera de la temporada alta disfrutó de una experiencia casi espiritual, al poder explorar el lugar sin las aglomeraciones estivales. Otro grupo viajó a la Toscana en octubre, cuando los días eran soleados y las temperaturas agradables. Aprovecharon la cosecha de las viñas y participaron en catas de vino con enólogos que tenían más tiempo para dedicarles. Así, experimentaron la auténtica vida toscana sin la presión del turismo veraniego, logrando una experiencia cultural más relajada y profunda.
Viajar en temporadas medias o bajas puede ser ideal para descubrir nuevos destinos y vivir aventuras memorables. Esta elección ofrece un acceso privilegiado a lo mejor que un lugar tiene para ofrecer, permitiendo disfrutar de sus atracciones con menos aglomeraciones. Además, es una opción inteligente que combina ahorro, sostenibilidad y una experiencia de viaje más rica y satisfactoria.