En un contexto empresarial donde la sostenibilidad se convierte en un eje clave para el éxito a largo plazo, el programa Camino + B se presenta como una herramienta fundamental para que las empresas puedan evaluar y mejorar su impacto social y ambiental. Esta iniciativa, desarrollada por Sistema B en colaboración con WTC, acompaña a las organizaciones en un proceso de evaluación integral.
Andrea Cuervo, Project Manager del World Trade Center Montevideo Free Zone, es una de las principales impulsoras de esta iniciativa. Según ella, el objetivo de la actividad no se limita simplemente a lograr una certificación como Empresa B, sino a "proporcionar a las empresas herramientas para integrar indicadores sociales y ambientales en sus operaciones".
En abril dará inicio una nueva edición del programa, que constará de siete sesiones, las cuales se extenderán hasta julio. Estas se llevarán a cabo de manera presencial en el piso 22 del World Trade Center, en un horario de 9:00 a 12:00
A lo largo de 10 semanas, las empresas participantes identificarán su desempeño social y ambiental a través de la Evaluación de Impacto (BIA). Además, recibirán un reporte detallado de impacto, junto con un benchmark de su industria, y tendrán la oportunidad de construir hojas de ruta para la mejora continua.
Además, la propuesta cuenta con el apoyo del subsidio del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), lo que facilita la participación de las empresas al reducir los costos asociados con el proceso de evaluación y gestión del impacto. Este subsidio está diseñado para fomentar la adopción de prácticas sostenibles y apoyar a las empresas en su camino hacia la certificación B.
Sin embargo, Cuervo también destaca que uno de los principales desafíos de la iniciativa es el compromiso de tiempo que las instituciones deben asumir. "Aunque el programa está subsidiado y cuenta con apoyo, muchas empresas tienen dificultades para dedicar tiempo a estos procesos". A pesar de ello, resalta que "la participación en Camino + B no solo promueve prácticas empresariales responsables, sino que también contribuye al desarrollo sostenible en general".
Andrea Cuervo, Proyect Manager WTC.
Foto: Leonardo Carreño.
Una de las mayores fortalezas de la iniciativa es su capacidad para generar colaboraciones dentro de las entidades participantes. "La sinergia entre los involucrados es impresionante. No solo se miden y encuentran áreas de mejora, sino que también se abren a nuevas posibilidades, como conexiones con clientes que quizás no habían considerado antes", comenta.
Impacto colectivo: la visión de Pedro Tarak
En la misma línea de pensamiento, Pedro Tarak, cofundador de Sistema B, aporta una perspectiva amplia sobre la necesidad de un cambio cultural y sistémico en las empresas. "Los seres humanos somos holísticos, no estamos sueltos", afirma, destacando que las organizaciones deben dejar atrás la concepción lineal de negocios que solo buscan rentabilidad financiera. "Estamos transitando hacia empresas sistémicas", explica, refiriéndose a la importancia de las mismas para pensar en su rol dentro de un ecosistema más amplio.
Para el cofundador de Sistema B, las instituciones no pueden operar de forma aislada y deben ser conscientes de su impacto más allá de la rentabilidad. "Nosotros somos seres ecosistémicos, como los otros seres", dice, refiriéndose a la interdependencia de las personas, las empresas y el medio ambiente. En este sentido, subraya que "como tal, se convierte en un sistema de organización y gestión de una empresa", donde la integración de todas las áreas y gerencias es crucial para alcanzar una sostenibilidad verdadera.
20240815 Entrevista a Pedro Tarak, co fundador de Sistema B. Brand studio. (1).jpg
Foto: Inés Guimaraens
Según Tarak, el proceso de evaluación y mejora continua tiene un efecto transformador no solo en las instituciones, sino también en las personas que las integran. "Este tipo de cambio cultural es esencial para construir un futuro más sostenible", señala. En su opinión, el objetivo no es simplemente certificar un número mayor de empresas, sino crear un impacto colectivo.
Lo más importante es que estas empresas se conviertan en un ejemplo a seguir para otras Lo más importante es que estas empresas se conviertan en un ejemplo a seguir para otras
Este concepto también se refleja en la visión de Sistema B, que está enfocado en que las entidades actúen como agentes de cambio social y ambiental. "Estamos enfocados en cómo logramos que estas 126 millones de empresas vayan en la dirección correcta", subraya, refiriéndose al impacto que el movimiento puede tener a nivel global. Para el especialista, las organizaciones deben pensar en cómo serán percibidas en los próximos 10 años y qué pasos deben dar hoy para lograr esa visión.
La sostenibilidad como oportunidad empresarial
El impacto positivo de la actividad no se limita solo al ámbito social y ambiental. Cuervo destaca que participar en Camino + B "genera una reflexión profunda en la gestión interna, en cómo las empresas se organizan, cómo integran su visión de sostenibilidad y cómo pueden generar valor no solo para sus accionistas, sino para la sociedad en su conjunto".
Tarak, por su parte, remarca que la implicación de las organizaciones en el movimiento B es una oportunidad para posicionarse como líderes del cambio, demostrando que la rentabilidad económica no es incompatible con la responsabilidad social. "El futuro de las empresas radica en cómo logran integrar la sostenibilidad en su ADN", concluye.