8 de septiembre de 2025 5:00 hs

Mientras la industria tecnológica se consolidó como uno de los motores de la economía uruguaya y un espacio de innovación constante, la participación de las mujeres en este sector aún es baja y los avances son más lentos de lo deseado. El último relevamiento del Observatorio de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), correspondiente al año 2023 y publicado a inicios de 2024, confirma que apenas un 34% de las personas empleadas en empresas de TI son mujeres, y que esa cifra desciende al 24% en los cargos técnicos.

“CUTI tiene como socias al 80% de las empresas de tecnología del país, así que los datos que logramos reunir son un reflejo muy real de lo que pasa en el sector”, explica Florencia Iglesias, vicepresidenta de Equidad e Inclusión de la cámara. “Era clave contar con información propia, porque acceder a cifras actualizadas y representativas de otras industrias es muy difícil”.

El informe muestra que, a nivel de formación académica, las mujeres representan el 29% de los ingresos a carreras de TIC, el 26% de la matrícula y el 34% de los egresos. Aunque la participación se mantiene estable, las tasas de graduación femenina son incluso más altas que las masculinas en niveles técnicos y de grado.

Aun así, la brecha en el mercado laboral se mantiene. Siete de cada diez empresas encuestadas reconocen dificultades para encontrar candidatas, sobre todo en roles técnicos y de liderazgo. “El 80% de las compañías señala que el principal obstáculo es la falta de mujeres para entrevistar y contratar”, apunta Iglesias.

En comparación con otros sectores, la situación tampoco es alentadora. El rubro de Información y Comunicación es uno de los de menor empleo femenino en Uruguay, solo por encima de construcción, transporte y agro.

Más allá de los números un desafío doble

Las voces de las trabajadoras permiten dimensionar la complejidad del problema. Muchas coinciden en que el sector ofrece oportunidades de desarrollo, mejores salarios que el promedio nacional y una flexibilidad laboral que favorece la conciliación con la vida personal y familiar. Para madres solas o jefas de hogar, entrar a la industria puede significar autonomía económica.

Pero también señalan que los obstáculos persisten: sesgos inconscientes, subestimación en roles técnicos, comentarios sexistas puntuales y, sobre todo, dudas sobre el impacto que tendrá la maternidad en su carrera.

Desde CUTI, la estrategia se despliega en dos frentes. Por un lado, atraer más mujeres a la industria; por otro, asegurar un ambiente sano para las que ya están. “Venimos trabajando mucho en espacios libres de acoso, en políticas de inclusión y en generar entornos donde las mujeres puedan desarrollarse. No alcanza con que ingresen: tienen que poder crecer”, subraya Iglesias.

techy por el dia

Una de las iniciativas más relevantes es Techy por un día, que desde hace más de una década convoca a unas 60 empresas y alcanza a cerca de mil niñas y adolescentes en todo el país. La actividad busca acercar referentes femeninos, mostrar historias de vida y dar información concreta sobre las posibilidades que ofrece la industria.

El informe identifica múltiples estrategias empresariales: llamados dirigidos a mujeres, redacción inclusiva de ofertas laborales, capacitaciones para evitar sesgos en entrevistas, metas de paridad y programas de mentoría. También aparecen medidas más estructurales, como políticas contra el acoso, talleres sobre género y monitoreo de indicadores de liderazgo femenino.

Según Iglesias, se trata de un cambio cultural que recién comienza: “Sabemos que muchas mujeres no se presentan a un aviso laboral si no cumplen con todos los requisitos, mientras que un hombre lo hace cumpliendo solo la mitad. Por eso estas prácticas que parecen chicas, como reformular un llamado, pueden hacer una gran diferencia”.

Avances lentos, pero firmes

En los últimos años la matrícula femenina en carreras TIC aumentó un 10% y los programas dirigidos a mujeres tuvieron inscripciones récord. También se observa que más hombres empiezan a asumir tareas de cuidado y a tomar licencias parentales, un cambio cultural que repercute en la equidad dentro de las empresas.

Aun así, la concentración de oportunidades en Montevideo sigue siendo un obstáculo para las mujeres del interior, y los puestos de liderazgo técnico siguen teniendo una baja representación femenina.

El informe plantea un abanico de recomendaciones: becas específicas, programas de mentoría, procesos de reclutamiento inclusivos, políticas de corresponsabilidad en cuidados y beneficios públicos para las empresas que promuevan la equidad.

La industria TI uruguaya es joven y dinámica, con capacidad de adaptación y un enorme potencial de crecimiento. En ese marco, la inclusión de más mujeres no es solo una cuestión de justicia, sino de innovación y competitividad.

“Cuando hablamos de tecnología inclusiva también hablamos de quién la crea. Para que la tecnología sea verdaderamente inclusiva tiene que estar representada por todos”, resume Iglesias.

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