7 de marzo 2026 - 21:00hs

En casi dos décadas de trayectoria en Deloitte, la carrera de Cecilia Valverde no solo da cuenta de un crecimiento profesional sostenido, sino que también refleja, en la práctica, cómo una cultura organizacional basada en la confianza, la flexibilidad y la equidad puede potenciar el talento sin distinciones de género. En el marco del Día Internacional de la Mujer, su historia se convierte en ejemplo y testimonio.

Valverde ingresó a la firma en el área de Tax y durante 19 años desarrolló allí su camino técnico y humano. En junio de 2025 asumió como socia y tomó un nuevo desafío: liderar la práctica de Outsourcing dentro de Tax & Legal. El movimiento no fue casual ni improvisado; fue la consecuencia natural de una forma de entender el trabajo. “Lo que marcó mi desarrollo profesional en la Firma fueron mis ganas de aprender, de enseñar y de hacer las cosas cada vez mejor”, resume. Y agrega una definición que atraviesa toda su trayectoria: “Lo que uno hace con ganas, tiene un condimento especial y se percibe diferente: es auténtico”.

Su crecimiento estuvo profundamente ligado al intercambio cotidiano.

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“De cada persona con la que trabajé tomé algo: lo que admiro y quiero incorporar, y también lo que prefiero evitar. Siento que soy un pedacito de todas esas experiencias”, reflexiona. “De cada persona con la que trabajé tomé algo: lo que admiro y quiero incorporar, y también lo que prefiero evitar. Siento que soy un pedacito de todas esas experiencias”, reflexiona.

Esa mirada, lejos de anclarse en un recorrido lineal, habla de adaptación constante y de la construcción de un liderazgo que se nutre de otros.

Cuando surgió la propuesta de liderar Outsourcing, Valverde la entendió como una oportunidad de seguir aprendiendo, pero también de acompañar a un equipo nuevo. “Acepté porque está completamente alineado con mi impulso por seguir desarrollándome, pero también con mi motivación por enseñar y acompañar”, explica. El desafío implicaba asumir nuevas responsabilidades, ampliar la mirada estratégica y consolidar un equipo diverso. “Me recibieron de manera excepcional, y estoy enormemente agradecida”, destaca, subrayando la importancia de los vínculos en los procesos de cambio.

En el tránsito hacia posiciones de liderazgo, reconoce que uno de los mayores retos es sostener la cercanía. “A medida que uno avanza en la carrera, surgen distancias involuntarias que hay que trabajar activamente para acortar”, señala. Por eso, cuando delega, procura no hacerlo solo en cascada, sino también de forma directa con perfiles más junior o incluso con estudiantes recién ingresados. Esa decisión no es menor: habla de un liderazgo horizontal que busca construir confianza desde el inicio.

Si tuviera que señalar una fortaleza, no duda: su vocación docente. “Me apasiona enseñar, pero aún más me importa que la gente entienda lo que hace”, afirma. Para Valverde, comprender el sentido del trabajo habilita el análisis crítico, la autonomía y la motivación. “Un equipo que entiende su tarea la ejecuta mejor, pero además se siente valorado y protagonista”. En esa frase se condensa una filosofía de gestión que apuesta al desarrollo integral de las personas.

Su experiencia personal dentro de la firma es también un indicador de cómo se viven las políticas de diversidad e inclusión. Madre desde hace 12 años, asegura que nunca sintió que su condición de mujer o de madre implicara menos oportunidades. “Siempre se confió en mí, se me escuchó y se me ofrecieron oportunidades para seguir creciendo”, afirma. Para ella, la flexibilidad ha sido un factor determinante: “Gracias a esa flexibilidad y a la confianza que siempre recibí, pude desarrollarme como profesional sin dejar de ser una madre muy presente”.

En este punto, la cultura organizacional adquiere un rol central. La paridad de género es un objetivo cuidado de manera activa en Deloitte, procurando mantenerla cuando está en niveles adecuados y promoverla cuando corresponde. A ello se suman políticas concretas, como la licencia adicional de 45 días para maternidad o paternidad, pensada desde un enfoque igualitario. No se trata solo de ausentismo, sino de generar condiciones reales para que hombres y mujeres puedan compartir responsabilidades y disfrutar de la llegada de un hijo con mayor equilibrio.

Para Valverde, las empresas pueden avanzar mucho si priorizan el trabajo por resultados en lugar del cumplimiento rígido de horarios. “La flexibilidad y la confianza generan ambientes laborales win-win: las personas trabajan mejor y las organizaciones obtienen mejores resultados”, explica. El liderazgo inclusivo, en su visión, no es una declaración, sino una práctica diaria basada en la coherencia.

Mirando hacia adelante, identifica tres pilares para quienes aspiran a liderar en entornos complejos: cercanía, confianza y trabajo en equipo genuino. “El compromiso no se exige, se cultiva día a día”, resume. Crear un entorno donde todos se sientan parte y responsables del resultado es, a su entender, la clave para sostener equipos sólidos en contextos cambiantes.

A las mujeres que inician su carrera o buscan consolidar su camino hacia posiciones de liderazgo, les deja un mensaje directo: “Que no se achiquen”. Y profundiza: “Ser mujer, tener hijos o llevar adelante un hogar no debería ser sinónimo de menos oportunidades”. Reconoce que encontrar el lugar adecuado no siempre es sencillo, porque depende en gran medida de la cultura de la empresa y de sus líderes. En su caso, se declara “profundamente agradecida de haber encontrado el lugar y las personas que confiaron en mí y me permitieron crecer”.

Si tuviera que sintetizar los aprendizajes que marcaron su recorrido, elige dos. El primero: “Uno es dueño de su tiempo y elige qué hacer con él”. Priorizar y mantenerse fiel a esas prioridades es, para ella, una forma de ejercer liderazgo también sobre la propia vida. El segundo, íntimamente ligado al primero, es el valor de la autenticidad. “Ser auténtico en el ámbito laboral tiene un valor enorme. La autenticidad se percibe y con el tiempo se convierte en un diferencial que abre puertas”.

En la historia de Cecilia Valverde, la igualdad no aparece como consigna, sino como experiencia concreta. Su trayectoria muestra que cuando la cultura organizacional habilita, confía y acompaña, el talento encuentra espacio para desplegarse. Y que el liderazgo, más que un cargo, es una construcción diaria basada en la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

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