24 de septiembre de 2026 5:00 hs

El campo uruguayo es el escenario elegido por la compañía unicornio Halter para iniciar su operación en América Latina. En alianza con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la compañía llevará adelante durante seis meses una experiencia en la Unidad de Bovinos de Carne de INIA La Estanzuela, que involucrará a cerca de 100 bovinos Hereford.

Halter fue fundada por el emprendedor Craig Piggott en una granja lechera de Waikato en Nueva Zelanda. El joven productor que pasó una temporada trabajando en la empresa de satélites Rocket Lab volvió luego a sus raíces en el sector del agro y se enfocó a innovar con su empresa dedicada a controlar el movimiento del ganado mediante collares que funcionan con energía solar y se conectan directamente al celular.

“Uruguay es un punto de partida especialmente relevante para nuestra expansión hacia Latinoamérica”, afirmó en un comunicado compartido por la firma Helen Moore, VP Commercial Strategy de Halter, y destacó que el país tiene una fuerte tradición ganadera y un ecosistema consolidado de conocimiento e innovación agropecuaria. “Trabajar con INIA en La Estanzuela no solo nos permite llevar nuestra tecnología a un nuevo entorno productivo, sino también aprender de las características particulares de la ganadería uruguaya y directamente de los productores”, resaltó la ejecutiva.

La alianza forma parte de Converge, una iniciativa liderada por INIA en colaboración con BID Lab y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) que tiene como objetivo validar soluciones Agtech para una mayor resiliencia frente al cambio climático.

Para llevar adelante esta prueba piloto la compañía trabaja para conformar de aquí a fin de año un equipo propio de 10 personas en Uruguay con roles en ventas, gestión de cuentas y especialistas de producto para potenciar su vínculo con los productores uruguayos más allá de este ensayo. “Ya contamos con una cartera de clientes en crecimiento en Uruguay y estamos abiertos a conversar con establecimientos ganaderos de todo el país”, resalta Moore.

“Nuestro enfoque es instalarnos directamente en cada mercado, en lugar de operar a través de terceros. Esto requiere una inversión mayor, ya que implica constituir empresas, contratar personas y establecer una presencia local”, destacó la ejecutiva y reafirmó que la firma está dispuesta a avanzar en ese sentido, “porque vemos tanto la demanda existente como el impacto que podemos generar para los productores locales”.

La tecnología está cada vez más presente en el campo y su impacto en la productividad es evidente en soluciones como las de Halter: “Si actualmente un productor instala nuevos alambrados y mueve las vacas dos veces por semana, eso puede demandarle varias horas que podrían ahorrarse. Pero el beneficio más importante puede estar en utilizar esa misma mano de obra de manera más eficiente; por ejemplo, moviendo el ganado con mayor frecuencia para lograr un mejor manejo del pastoreo y una mayor eficiencia en el uso de las pasturas. El resultado puede ser una mayor productividad con la misma cantidad de trabajo, o incluso con menos, dependiendo de los objetivos de cada productor”, definió la VP Commercial Strategy de la compañía.

El modelo de negocios de Halter supone una suscripción anual por el uso del producto que le brinda a los clientes la propiedad total de los collares. El precio varía de un establecimiento a otro según factores como el tamaño del campo, el terreno y la cantidad de animales por lo que se hace previamente una cotización personalizada.

“La reducción de los costos de alambrado es uno de los beneficios habituales de Halter, pero los establecimientos suelen encontrar valor también en otras áreas, como un mayor aprovechamiento de las pasturas, mayores pesos al destete, menores costos de alimentación, mejoras en el desempeño reproductivo y una mayor capacidad de carga. El impacto específico depende de cada establecimiento, de sus características y de la forma en que actualmente se maneja el ganado”, señaló la ejecutiva.

La empresa también hace hincapié en la importancia del bienestar animal y en la aspiración del producto de contribuir en la mejora de los estándares de bienestar animal en los establecimientos. "Hemos llevado adelante una amplia investigación, tanto internamente como junto con terceros, incluido el Tasmanian Institute of Agriculture de Australia, para garantizar el cumplimiento de nuestros estándares de bienestar animal”, destacó Moore que espera crecer en Uruguay a un ritmo similar al registrado por la firma en otros mercados.

El alambrado virtual

Halter desarrolló un sistema de manejo ganadero que combina collares inteligentes, posicionamiento GPS y una plataforma digital para crear límites virtuales, monitorear, gestionar y mover a los animales a través de una aplicación.

Los collares funcionan mediante señales sonoras y vibraciones que alertan a las vacas sobre la ubicación del alambrado virtual. Si una vaca intenta cruzar repetidamente el límite, recibe un pequeño pulso eléctrico, de aproximadamente una décima parte de la intensidad de un alambrado eléctrico tradicional.

La tecnología también permite a los productores definir y ajustar digitalmente las áreas de pastoreo, al tiempo que proporciona información en tiempo real sobre el movimiento, la salud, la rumia y los datos de celo de los animales.

La experiencia en La Estanzuela de INIA permitirá evaluar el desempeño y la usabilidad del sistema en condiciones locales y en diferentes escenarios como pastura natural, mejoradas, alfalfa u otros cultivos de alto incentivo, con una frecuencia de movimientos del ganado ajustada de acuerdo con cada etapa.

Durante este plan piloto se recopilarán datos sobre la ganancia diaria de peso, el manejo del pastoreo y la frecuencia de los movimientos, el comportamiento y la adaptación de los animales mediante las observaciones del equipo técnico de INIA.

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