13 de mayo 2024 - 13:07hs

Domingo de elecciones por la tarde. Todavía no hay resultados claros en Cataluña, en una de las votaciones más controversiales y tensas de los últimos años. Para los propios catalanes, extrañas y en un punto, casi incomprensibles. El Estado Nacional se alía a los separatistas del procés, los llena de concesiones, y hasta les da una amnistía impensable a los que habían encarnado el 1-O -la secesión de España- y condenado a Cataluña a un exilio económico.

Ferran Brunet sigue la jornada electoral con mirada minuciosa pero conversa un rato con El Observador España para compartir impresiones. "La amnistía es algo que ningún demócrata puede admitir. A Sánchez le faltaban 7 votos. Fue una transacción mercantil", dispara el profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Hay un 20% que ya no vota en Cataluña

Y casi como si pudiera anticipar el recuento final que llegará en un par de horas, que consagró en votos y escaños al socialismo catalán, Brunet lanza: "El problema de los separatistas catalanes es que están fosilizados. No son capaces de generar una alternativa conjunta. Y entonces no pueden capturar ese 20% que ya no vota".

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En el 2017 la participación fue del 79,1%, recuerda Brunet, que ve en ese dato una clave de lo que ocurre en la comunidad. En el 2021 había bajado a 53,5%. Es cierto que entonces se estaba en plena pandemia, pero en estas elecciones la asistencia apenas mejoró, con un nivel de casi 58%.

"Hay un motivo claro para que esto ocurra y es que la gente no espera que la situación cambie", afirma el autor de varios libros, que en 2022 publicó "Economía del separatismo catalán" (Deusto, 552 páginas), donde repasa las cuentas y los "cuentos" del movimiento separatista, cómo estructura su relato (por ejemplo el famoso "Espanya ens roba").

"De hecho, se está dando un fenómeno en el que quienes votaban al separatismo lo hacen cada vez menos pero los votan los que no lo hacían, quizás menos escépticos. Y en relación al socialismo en Cataluña, no hay que confundirse, que también es nacionalista", comenta.

Como buen conocedor de un tema que estudió por años a fondo, Brunet habla sin temor a resultar altisonante, a cometer incorrecciones políticas o caerle mal a alguien. Y maneja datos, proyecciones y escenarios como para un festín de varios días de economistas.

El PBI de Cataluña es 4,6% inferior al que sería sin separatistas

Por ejemplo, el PBI actual de Cataluña, asegura, es un 4,6% inferior al que sería si no hubiera existido la declaración unilateral de independencia de los separatistas en 2017. En el caso de una hipotética separación del resto de España, algo que considera improbable, maneja tres escenarios de distinto nivel de gravedad.

El PBI de Cataluña, asegura en su libro, podría reducirse hasta un 24,4%. Sin embargo, en escenarios menos catastróficos, contempla recortes de 16,1% y 9,3%. En todo caso, la sufriría una contracción feroz.

"Es que para los separatistas el negocio no está en la independencia, que sería la ruina, sino en el procés. Es decir, en mantenerse en los cargos el máximo de tiempo", aclara.

Y en términos económicos, añade, "el procés sólo trajo inestabilidad política e institucional. Así es como hoy Cataluña recibe sólo el 8% de la inversión extranjera que capta España pese a tener el 19% de la población. Madrid recibe el 65%".

La economía catalana, desde el punto de vista económico, está en downsizing: el tamaño relativo se va reduciendo, grafica.

En algún momento se sugirió que tras el pacto con el PSOE, las empresas podrían volver a Cataluña tras el éxodo de 2017 en el que se fueron 8.700.

"Las empresas que se fueron no van a volver. Al menos, si no mejoran las condiciones. No es sólo la inseguridad jurídica, es el infierno fiscal", asevera.

"Además, se calcula que los españoles hacen boicot a un 23% de los productos catalanes. Entonces se vuelve necesario blanquear una mercadería de modo que parezca que no se hace en Barcelona porque el 23% de la facturación está en riesgo", detalla. Claramente, cualquier empresa que pueda evitar encontrarse en esa situación, haría lo necesario para no enfrentar ese tipo de problemas.

Una economía que sobrevive a la "impunidad legal"

"Con los acuerdos que se han hecho, hoy los separatistas pueden intentar otro golpe sin consecuencias políticas. Porque estamos en un estado de impunidad legal", advierte.

Le pregunto sobre el principal desafío económico que deberá abordar la nueva gestión en lo inmediato y parece resultarle imposible acotarlo a uno, individualizar un problema, simplificarlo tanto.

"Más allá de esta situación crítica que comentábamos, el problema es la decadencia económica de Cataluña, su declive. Cataluña supo ser la fábrica de España como suele decirse. Pero ya no hay tejido industrial", reconoce.

"Cataluña debió evolucionar hacia una economía de servicios, como lo hizo Madrid, y si bien hubo un exitoso desarrollo del turismo, no fue posible porque se cargaron el Estado de derecho y todavía obtuvieron un premio por ello".

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