Estados Unidos ha advertido al Gobierno español de que el actual gasto en defensa, situado en torno al 2 % del Producto Interior Bruto (PIB), ya no es suficiente para cubrir las necesidades de la OTAN en el contexto de seguridad global actual y ha insistido en que no alcanzar el 5 % del PIB en defensa en 2035 podría acarrear “graves consecuencias”.
Según ha declarado un portavoz del Departamento de Estado estadounidense, “en la cumbre de la OTAN de junio, todos los Estados miembros, incluida España, firmaron la declaración en la que se comprometen a invertir el 5 % del PIB en defensa en el año 2035”. Este compromiso, que eleva significativamente los objetivos de inversión, forma parte de los esfuerzos de la Alianza por adaptarse a las amenazas modernas, incluyendo conflictos híbridos, ciberataques y tensiones geopolíticas.
Reconocimiento pero presión constante
EEUU ha reconocido que España y otros aliados han incrementado su presupuesto de defensa, situando al país por encima del umbral mínimo del 2 %, que hasta ahora había sido la referencia principal de la OTAN. Este aumento, según Washington, es fruto de “los esfuerzos del presidente Donald Trump”, considerado el impulsor de este nuevo marco de compromiso financiero dentro de la Alianza.
Sin embargo, desde Estados Unidos subrayan que “hay que hacer más” y recuerdan las advertencias previas de Matt Whitaker, embajador estadounidense ante la OTAN: “Si España o cualquier otro aliado se niega a cumplir sus compromisos, habrá graves consecuencias”. Durante la cumbre de junio, Trump llegó a señalar que España podría verse obligada a “pagar el doble” si no cumplía los objetivos acordados, en un gesto que algunos interpretaron como una amenaza con implicaciones económicas y comerciales, aunque no se concretó posteriormente.
Impulso a la capacidad defensiva europea
El Departamento de Estado estadounidense ha insistido en que alcanzar el 5 % del PIB en defensa no es solo una cuestión de compromisos económicos, sino que es “un paso clave para incrementar la letalidad y garantizar que Europa pueda protegerse por sí sola frente a las amenazas del siglo XXI”. En otras palabras, se trata de reforzar la capacidad de la OTAN para actuar de manera autónoma frente a conflictos regionales o globales, reduciendo la dependencia de Estados Unidos en materia de seguridad.
España, por su parte, ha venido incrementando de manera progresiva su gasto militar en los últimos años, en línea con los objetivos de la OTAN y las recomendaciones de la UE, pero aún existe un amplio debate político y social sobre la viabilidad de alcanzar el 5 % del PIB en defensa, cifra que supondría duplicar o incluso triplicar el presupuesto actual en algunos escenarios.
Un debate abierto
El aviso estadounidense se produce en un contexto de creciente presión sobre los países europeos para aumentar sus presupuestos militares, en un momento en que la guerra en Ucrania y la tensión con Rusia han reforzado la percepción de que la seguridad colectiva requiere inversiones más elevadas. Analistas advierten que el desafío para España será equilibrar estas demandas internacionales con las prioridades sociales y económicas internas, que también requieren atención presupuestaria.
En definitiva, Estados Unidos vuelve a situar a España en el foco de la política de defensa de la OTAN, reconociendo los avances realizados pero dejando claro que, de no cumplirse los compromisos futuros, podrían existir consecuencias diplomáticas, estratégicas o incluso económicas.