7 de abril de 2026 10:24 hs

El rapero estadounidense Kanye West, conocido actualmente como Ye, ha dado un paso al frente para intentar frenar la creciente campaña en su contra en el Reino Unido. Ante la posibilidad de que se prohíba su entrada al país, el artista ha manifestado este martes su disposición a reunirse en persona con miembros de la comunidad judía británica antes de su esperada actuación en el Festival Wireless de Londres, programado del 10 al 12 de julio.

A través de un comunicado difundido por medios británicos, West asegura querer abordar la polémica "directamente". "Mi único objetivo es ir a Londres y ofrecer un espectáculo que promueva el cambio, llevando unidad, paz y amor a través de mi música", afirma el rapero de 48 años, quien reconoce que "las palabras no son suficientes" y que deberá demostrar el cambio con sus acciones.

El historial de antisemitismo que pone en jaque su concierto en Finsbury Park

La presencia de Ye como cabeza de cartel del Festival Wireless ha desatado una tormenta política y social en las islas británicas. Varias asociaciones judías han solicitado formalmente al Gobierno que deniegue el visado al cantante, recordando su historial de declaraciones ofensivas.

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Entre los antecedentes que lastran la imagen del músico figuran:

  • La publicación el año pasado de la canción "Heil Hitler", de clara apología al dictador.

  • La venta de camisetas con símbolos nazis.

  • Múltiples suspensiones en la red social X durante 2022 por comentarios antisemitas.

  • Declaraciones públicas en las que se proclamó simpatizante del nazismo.

Aunque el pasado enero West pidió perdón a través de un anuncio en el Wall Street Journal, alegando que su comportamiento fue fruto de un episodio bipolar que le había "destrozado la vida", el escepticismo entre las instituciones británicas sigue siendo elevado.

Keir Starmer y Sadiq Khan critican la invitación al rapero

La polémica ha escalado hasta las más altas esferas del poder en el Reino Unido. El primer ministro, Keir Starmer, calificó de "profundamente preocupante" que los organizadores del festival hayan contratado a West a pesar de su historial. En un artículo publicado en The Sun, el líder laborista condenó la invitación a alguien que ha elogiado el nazismo de forma reiterada.

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En la misma línea, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, se ha desmarcado de la organización del evento, subrayando que el ayuntamiento no participa en el festival de rap y criticando con dureza las declaraciones pasadas del músico. West, que no actúa en suelo británico desde 2015, se enfrenta ahora a un escenario de máxima presión institucional a pocos meses de su cita en Finsbury Park.

Un compromiso de cambio bajo la lupa de las asociaciones judías

En su último mensaje, Ye insiste en su voluntad de escucha: "Agradecería la oportunidad de reunirme con miembros de la comunidad judía del Reino Unido para escucharles. Si están abiertos, aquí estoy". Esta oferta de diálogo se interpreta como un intento desesperado por asegurar su participación en las tres noches del festival, donde está previsto que sea la figura principal.

Sin embargo, las asociaciones que piden su veto sostienen que su historial de odio es incompatible con los valores del país, dejando la decisión final en manos del Ministerio del Interior británico, que deberá evaluar si el "arrepentimiento" del rapero es suficiente para permitir su regreso a los escenarios londinenses.

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