Las principales cadenas hoteleras españolas con presencia en Venezuela, Meliá Hotels International y Hesperia, se encuentran en estado de expectación y máxima vigilancia tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero. Esta detención ha dejado un vacío de poder y generado un limbo institucional en el país caribeño, lo que podría afectar tanto la estabilidad política como la operativa de sus establecimientos.
Ambas compañías, que concentran la mayor parte de la inversión hotelera española en Venezuela, observan con cautela los próximos días. Este contexto de inestabilidad política podría alterar significativamente sus planes y resultados en la región.
Meliá: Un histórico en Venezuela
Meliá, la cadena con mayor arraigo histórico en Venezuela, gestiona el emblemático Gran Meliá Caracas, un hotel de lujo cinco estrellas ubicado en el distrito de Sabana Grande. Este establecimiento ha sido desde finales de los años 90 el más representativo de la marca en el país.
Según ha podido consultar Europa Press, el hotel sigue disponible en plataformas de reservas internacionales y su página web oficial sigue funcionando con normalidad. Meliá asegura que, por el momento, sigue operando "sin incidentes" y se mantiene a la espera de la evolución de la situación política en los próximos meses.
Hesperia: Optimismo con reservas
Por su parte, Hesperia ha mostrado mayor optimismo en los últimos tiempos. Con más de 20 años de presencia en Venezuela, la cadena tiene varios establecimientos en zonas vacacionales como Isla Margarita, Maracay, Morrocoy y Valencia. La cadena ha destacado su "ADN venezolano", asegurando que sigue apostando por el país a pesar de las dificultades.
Enrique Castro, director general de Hesperia World América, había anunciado en julio pasado que la cadena tenía previsto aumentar su presencia en Venezuela, con la incorporación de un nuevo hotel en Barquisimeto, elevando a seis el número de establecimientos en el país. Este proyecto tenía como objetivo incluir un hotel urbano con más de 100 habitaciones.
Riesgos inmediatos y perspectivas a medio plazo
La operación militar estadounidense, que incluyó ataques aéreos y la captura de Maduro, ha generado inestabilidad inmediata en Venezuela, lo que podría afectar el sector turístico. Entre los posibles impactos están el cierre temporal de espacios aéreos, la interrupción de la conectividad regional y un agravamiento de la incertidumbre económica.
Estos factores podrían afectar de manera inmediata a la industria turística y hotelera, creando riesgos operativos y de suministro. No obstante, si se consolida una transición política hacia una mayor estabilidad, esto podría mejorar el clima de negocios e impulsar la inversión extranjera.
El impacto en el turismo español
El Caribe, donde operan cadenas mallorquinas como Meliá, RIU e Iberostar, enfrenta también disrupciones en las rutas aéreas y los flujos turísticos regionales, ya que Venezuela actúa como corredor en algunas conexiones. Actualmente, el espacio aéreo está prácticamente cerrado, y Iberia y Air Europa mantienen suspensiones de vuelos directos a Venezuela hasta finales de enero.
La falta de vuelos comerciales directos desde España ha reducido la demanda turística, y el sector turístico español se está concentrando en otros destinos consolidados como República Dominicana, México y Europa, que ofrecen una mayor seguridad y mejor infraestructura.
La Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV) ha confirmado que, por el momento, no se observa ningún interés destacado por Venezuela ni una recuperación de reservas. La atención de las agencias sigue centrada en la evolución de la situación geopolítica, sin expectativas inmediatas de cambio en esta dinámica.