No habían pasado dos semanas del promocionado encuentro de Vladimir Putin con Donald Trump en Alaska, que el líder ruso ya estaba codéandose bajo los reflectores globales en Beijing con el chino Xi Jinping, el indio Narendra Modi y un personaje casi ignoto para la gran escena mundial, aunque no para Europa, Robert Fico.
Es el primer ministro de Eslovaquia, que había acudido a la invitación china para el festejo de los 80 años de la victoria sobre Japón. Una excusa para reafirmar esta alianza de apoyo a Moscú, en plena provocación a EE.UU.
Y un desafío del eslovaco a los esfuerzos de la Unión Europea por mostrar una postura sin fisuras frente a Rusia, justo cuando las negociaciones de nuevas sanciones más drásticas contra Moscú están trabadas (el paquete número 19).
El desafío del Este a las sanciones contra Rusia
No fue sólo la foto del eslovaco.
Fico aprovechó el encuentro para comprometerse con Putin a continuar importando gas natural más allá de la decisión del bloque europeo de cortar por completo toda compra para 2027, un objetivo que podría considerarse de por sí poco ambicioso dado que la invasión a Ucrania se produjo en 2022.
Junto con Viktor Orban, de Hungría, ambos líderes europeos (en la foto junto a Putin) vienen socavando las sanciones que Europa busca imponer en el continente.
La grieta dentro de la Unión Europea llega al punto que Fico mantuvo una reunión con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskiy, y la prioridad en su agenda fueron los ataques ucranianos a la infraestructura de tuberías que abastecen de energía rusa a Eslovaquia y Hungría.
El ultimátum de Trump: dejen de comprarle a Putin
Ante este panorama, Trump está perdiendo la paciencia.
En el inicio de las negociaciones de este nuevo paquete de sanciones, el presidente de EE.UU dio un ultimátum: Europa tiene que dejar de comprar energía a Rusia.
Fue también en la previa de esta nueva ronda de discusiones sobre nuevas medidas que Trump intimó a Europa a ser mucho más agresiva si quería que la guerra terminara y fijara tarifas de hasta 100% a India y China, los países que compran petróleo a Rusia y le permiten seguir financiándose.
EE.UU. fijó una tarifa de 50% a India con este objetivo y también había establecido aranceles extraordinariamente altos a Beijing, aunque en mayo llegó a un acuerdo y los redujo drásticamente.
En la víspera de la próxima reunión este jueves en Bruselas, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, habló con el Financial Times y volvió a atacar a Europa en la misma línea. Aunque también dejó ver la motivación económica que anima a EE.UU., que Trump igual ya se había asegurado en su estilo burdo que quedara asentada.
“Los países europeos deberían comprar gas licuado estadounidense, gasolina y otros productos de origen fósil en lugar de financiar la máquina de guerra de Vladimir Putin”, aseguró al diario británico.
El funcionario también dio una definición crítica para el curso de las negociaciones. Afirmó que si Europa se pusiera firme y se comprometiera a no comprarle más a Rusia eso tendría una influencia decisiva en la postura de EE.UU. y su voluntad de adoptar sanciones más agresivas.
El reciente ataque aéreo a Polonia puede que ayude a agilizar las sanciones más allá de la frustración que Europa provoca en Trump y que rápidamente vira en ataques de furia. La arrogancia de Putin puede más.
Trump quiere algo a cambio: "Compren América"
Pero está claro que Trump quiere algo de Europa a cambio. Y eso ya quedó plasmado en el acuerdo tarifario en el que se estableció un arancel recíproco de 15%.
Parte de esa negociación incluyó una cláusula según la cual la UE deberá comprar u$s 750.000 millones de energía estadounidense para fines de 2028.
Esa será otra de las cuestiones centrales que estarán sobre la mesa el jueves cuando Wright se reúna con su colega, el comisario de energía de la UE, Dan Jørgensen.
A EE.UU. le preocupan los estándares climáticos que rigen en el bloque y que suponen un riesgo legal enorme para las compañías estadounidenses que venden combustibles fósiles en Europa.
Por eso, asegura Wright, es necesario discutir “modificaciones masivas” para poder instrumentar esas compras de u$s 250.000 millones al año.
En el medio, la guerra con Ucrania parece desdibujarse. Trump quiere la paz pero también quiere vender energía. Europa lo necesita para imponer penalidades más estrictas pero también más eficientes que Rusia no pueda eludir.
Y Europa necesita disciplinar a sus hijos díscolos.