5 de junio 2024 - 11:00hs

La publicitada pelea entre Pedro Sánchez y Javier Milei hoy apenas sobrevive encapsulada entre memes y guiños twitteros que, con mucha creatividad, y algo de malicia, siguieron alimentando los ataques entre seguidores del presidente argentino y el español, pero en un plano menos solemne.

El caso de Begoña Gómez, en cambio, parece tomar nuevos bríos, pero esa es otra historia.

La disputa diplomática entre Argentina y España tampoco dio más frutos para quienes la alimentaban y la llevaron hasta límites absurdos, aunque también superficiales.

Más noticias

Pero no hay que celebrar por anticipado, ya que la cuestión podría reaparecer en cualquier momento y ofrecernos más capítulos con nuevas dosis de bochorno.

No había otro objetivo para Sánchez que sacar ventaja en las próximas elecciones europeas. Por eso, cuando se agotó la disputa con los argentinos, fue rápidamente a meterse en otro ring, más complejo, dramático y redituable para sus objetivos políticos inmediatos, la crisis de Medio Oriente y el Estado palestino.

Por su parte, Milei también fue en busca de nuevos escenarios. Literalmente. Luego de “cantarle las cuarenta” a Sánchez y su mujer, siguió su tour mediático con un show musical en un tradicional estadio de la ciudad de Buenos Aires, en un acto donde, además de cantar, presentó un libro y dio una clase de economía ante sus seguidores.

Aunque estemos en un impasse en el combate presidencial, el tema de las afrentas y burlas entre líderes argentinos y españoles tiene aún aristas muy interesantes para analizar, porque también en esto, la política ha metido la cola.

UNA GENEALOGÍA DEL INSULTO HISPANO-ARGENTINO

En Argentina, una misma palabra puede ser una ofensa terrible o una caracterización positiva. Eso varía según el contexto y la relación entre las personas que generan el intercambio.

Para entender estas sutilezas, es esencial compartir los códigos culturales. Por supuesto, eso no es diferente en España, y tampoco en otras sociedades latinas, donde lo literal, no es literal. Por eso, muchos insultos se han convertido en muletillas del habla cotidiana, perdiendo su agresividad original.

En Argentina la elaboración de insultos es toda una industria de producción intensiva, sin embargo, en general, los más duros están vinculados a los componentes femeninos de la familia: la abuela, la tía, la madre y la hermana.

También a las partes sexuales masculinas o femeninas, incluso aplicadas a simpáticos animalitos como la lora, la vaca y el pato. “Boludo” ya es un clásico rioplatense que, además, en Iberoamérica, caricaturiza el idioma de todos los argentinos.

En el caso español, llamativamente, si bien también hay una gran variedad de expresiones soeces y palabrotas de uso cotidiano, se observa la existencia de una amplia línea de insultos vinculados a objetivos religiosos, una especie más rara de encontrar en Argentina.

Entre las tribus políticas, además, los insultos son tomados de las ciencias sociales. Esto resulta un gran dolor de cabeza para los politólogos, porque hoy en día fascista, neoliberal, comunista, socialista o populista, pasaron de ser complejos y multidimensionales conceptos a convertirse en adjetivos simples y directos, que se usan en el bar, en la mesa familiar, en los medios de comunicación y, obviamente, en las redes sociales.

¿Quién no ha dicho fascista a alguien la última semana?

Pero acá también hay variaciones, en España se usa el término “facha”, que en Argentina sirve para identificar a alguien que tiene un buen aspecto físico. Su equivalente argentino sería “facho”.

En el otro extremo también hay diferencias, en Argentina “zurdo” se le dice despectivamente a quien cultiva ideas de izquierda, en cambio en España se usa más “rojo”.

Saliendo de los insultos, en la política de Argentina y España ha habido otro tipo de préstamos.

Ciertas palabras que han cruzado el océano y han llegado a usarse en la política cotidiana del otro país. Por ejemplo, desde Argentina a España han viajado “escrache” o “cacerolazo” (cacerolada).

A la inversa, también, por ejemplo, “colectivo”, muy usado en España a la hora de mencionar grupos sociales organizados. En Argentina “colectivos” eran solo los autobuses, pero desde hace unas décadas que ya se utiliza como en España.

O la costumbre española de pluralizar “izquierdas” y “derechas”. En Argentina hasta hace unas décadas se usaban exclusivamente en singular.

¿UN NUEVO ADJETIVO EN EL DICCIONARIO DE HABLA HISPANA?

Pues bien, todo este recorrido sobre insultos y palabras prestadas entre argentinos y españoles fue para llamar la atención sobre un nuevo concepto que se está imponiendo como un adjetivo negativo en la política española. Algo que en la Argentina no sucede, a pesar de que el concepto proviene de ahí. Y cuyo sujeto sólo existe ahí.

Revisando discursos de políticos y periodistas en los últimos años, se puede ver que la palabra peronista se ha impuesto como una descalificación de uso cada vez más habitual.

El exdirector del diario El País, Juan Luis Cebrián, acusó a Sánchez de iniciar “una deriva peronista en el PSOE”.

En diversos medios opositores se leen títulos como “Sánchez emula al peor peronismo” (La Razón) o “Sánchez amenaza con una operación de limpieza peronista” (Libertad Digital), también que Sánchez ha configurado su poder “a través de un peronismo muy particular” (La sexta) o mencionando “la contaminación peronista del PSOE” (El Mundo).

El listado continúa, “Sánchez convierte su manual de resistencia en manual de peronismo” (El Debate) y “Argentina repele el peronismo, el PSOE lo abraza” (Expansión). “Perón Sánchez Castejón” reza una columna en The Objetive y VozPopuli tituló “Progres contra peronistas: las dos almas culturales del partido de Errejón”.

El Español fue más lejos “Íñigo Errejón, el huevo Kinder socialista perfecto: moderado por fuera, peronista por dentro”.

La madrileña Isabel Díaz Ayuso es quizás quien más lo ha usado, en citas como: “Me niego a que el peronismo arruine el motor económico de España” o calificando de ‘peronista’ al modelo económico socialista.

También lo ha utilizado el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo: “En España se ha consolidado un cierto peronismo occidental europeo”.

Incluso dentro de las mismas filas socialistas, el exlíder del PSOE madrileño, Tomas Gómez, afirmó que Sánchez “es un populista peronista”. El ex vicepresidente socialista Alfonso Guerra no dudó en decir que Podemos ha “filtrado el peronismo a los demás partidos” y que “Sánchez ha implementado una política clientelar muy similar al peronismo”.

Tratando de darle otro sentido, el mismo Pablo Iglesias admitía años atrás en una entrevista con El País que “Podemos tiene rasgos peronistas”.

Lo cierto es que la vieja tradición del peronismo, como un aliado al franquismo, había puesto a ese movimiento argentino y a los políticos de la derecha española, en un mismo lugar. De eso no había duda.

Por eso, este nuevo uso del concepto peronista marca un cambio sustantivo ya que es una relectura pasada por el filtro bolivariano o kirchnerista. Entonces, se vuelve así una caracterización renovada de la derecha contra la izquierda, dándole al concepto una idea de autoritarismo, corrupción y estatismo.

En Argentina, único lugar del mundo donde hay legítimos peronistas y antiperonistas, la palabra es de uso permanente, pero no se convirtió en un adjetivo para arrojarse entre rivales.

Posiblemente por ser un elemento identitario de un importante sector de la población y de las elites, o porque desde su aparición el peronismo ha representado ideas opuestas, incluso, en forma extrema, de neoliberales hasta chavistas. Es decir, como palabra en sí misma no definía mucho.

Justamente en medio de su largo exilio español, el fundador del peronismo, el General Juan Domingo Perón, fue consultado por un periodista sobre cómo se caracterizaba políticamente la Argentina. Perón afirmó entonces que su país se dividía en tercios entre radicales, conservadores y socialistas.

El periodista asombrado le repreguntó “¿y los peronistas?”, a lo que Perón respondió “¡Ah, no, peronistas son todos!”.

¿Habrá que incluir también a los españoles?

Temas:

Pedro Sánchez Javier Milei peronismo España Argentina

Seguí leyendo

Las más leídas

Más noticias

Más noticias de Argentina

Más noticias

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de Estados Unidos